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Derecho a no ser 'runner'

Miércoles, 29 de octubre de 2014 | Amparo Martínez Vidal

Twitter es como la cerveza. Al principio no seduce, pero luego engancha. A mi, porque me permite contrastar la realidad con profesionales de media España. Y porque además, sintetiza ciertas cuestiones en 140 caracteres. Como por ejemplo, lo que ocurre con dos extremos que se tocan: la falta de trabajo y el ansia de búsqueda del mismo (que de por si es un trabajo, valga la redundancia). A este respecto, comentaba yo en la citada red social que "reivindico el derecho a pasar de la Arquitectura", a lo un compañero contestaba que reclamaba "poder cansarse de ella".


Estar desempleado es terrible. Y malo es el exceso, casi tanto como el defecto. Porque "la crisis" se utiliza como excusa para defender que el trabajo es un privilegio y no un derecho.


Por eso, en un momento crítico como el que nos ocupa, la falta de productividad manifiesta ofende. No se contemplan las bondades no facturables. Tendemos a un "perpetuo Manhattan", sin edad ni enfermedad, con la necesidad inherente de un atlético Central Park para colmar nuestro tiempo libre,  porque la falta de actividad no se concibe. El ocio recibe un acoso tan inquisidor, que también hemos de dedicarlo a cuestiones "puntuables", como hacer "running" (que no correr) o acudir a eventos, conferencias y exposiciones (implacable "networking").


Supongo que los niños quedan para un paréntesis entre horas. Hijos "Kit-Kat", que sólo consumen tiempo y dinero. Y después los cónyuges y amigos, que no convienen para "ser proactivos". Las traducciones literales del inglés se cuelan en nuestra vida  como lo pueden hacer la ansiedad, la soledad, la depresión, y como consecuencia, la improductividad absoluta a largo plazo.


Desde mi atalaya particular, reivindico  la libertad de ser feliz para poder ser rentable con el tiempo. O más bien, el derecho a la pereza a corto plazo para lograr lo que ahora se da en llamar "ser sostenible". El estilo de vida actual puede constituir un incesante cúmulo de estímulos y obligaciones laborales que casi aboquen a la extinción de la especie. Tal cual.


Necesitamos comer y dormir, nadie lo duda. Pues también relacionarnos y descansar. Y como profesional liberal y autónoma, tengo que escribirlo. Como hija y hermana, debo reivindicarlo. Como amiga, reclamarlo. Y como arquitecta en tiempo de crisis, convencerme.

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2 Comentarios
Miguel
Fecha: Viernes, 31 de octubre de 2014 a las 22:24
Totalmente de acuerdo, estamos sobreactuando todo el día para parecer que somos muy activos. Prefiero "el dolce far niente" de los italianos.
Raul
Fecha: Viernes, 31 de octubre de 2014 a las 14:34
Te agradezco que nos hagas detenernos un poco y reflexionar hacia donde vamos. Lo necesitamos. Buena reflexion.

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