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De tenderos a vendedores

Jueves, 12 de marzo de 2015 | Miguel Ángel Martín

El corto plazo, la cultura del pelotazo, la rentabilidad rápida y con porcentajes altos forma parte de la cultura empresarial y emprendedora española. Vemos la relación de intercambio como un aquí y ahora; como si su empresa, su negocio fuera una panadería (antes se llamaban despacho de pan) donde el cliente llama a la empresa y hace un pedido, un encargo (se le despacha mercancía).


Los tenderos tienen que despachar mercancía, no la venden. “¿Qué le pongo?” Un kilo de chuletas de cordero –responde el cliente– “pesa un poco más ¿se lo dejo?”. Muchos comerciales internacionales, empresarios salen al extranjero con esta filosofía de “tendero” y no de vendedor.


A mi modo de entender la relación de intercambio empresarial, no existen vendedores internacionales sino personas de negocios; no quieren vender, quieren hacer negocios… la venta es posterior. La venta llega sola. Una persona de negocios basa su estrategia en el binomio ganar/ganar y el cliente hace negocios conmigo, compra los productos o servicios de la empresa porque tiene claro cuál va a ser su beneficio. Es notable ver como las empresas acuden a reuniones con clientes potenciales con la única finalidad de venderles, de obtener un pedido “¿qué le pongo medio contenedor o contenedor completo?”


Puede a que al leer estas líneas piense que estoy exagerando pero la verdad es que el ideal de una empresa es vender Exwork (que el cliente venga a recoger la mercancía directamente a mi sitio); lo habitual es que las grandes producciones de productos tan españoles como el aceite de oliva, el vino, los productos agroalimentarios se vendan a granel (la marca ya la ponen los clientes) Producto español sí; pero con marca extranjera en las cadenas de distribución y en los puntos de venta.


Internacionalizarse es definir una estrategia que permita al exportador hacer negocios con empresas extranjeras para que sus productos, sus servicios sean el medio por el cuál la empresa importadora obtiene beneficios (y no necesariamente económicos), ofrece más valor al mercado, un mayor reconocimiento de marca o de posicionamiento en propio mercado. Para diseñar una estrategia de internacionalización basada en el binomio ganar/ganar es necesario desarrollar la empatía, saber y conocer las necesidades del cliente en su propio mercado, en su propia realidad.


La internacionalización consiste en pensar en los clientes de mis clientes potenciales, en ser una persona de negocios y no un tendero que “solo” tiene que despachar mercancía.


Haga la prueba, cambie de filosofía y en vez de intentar vender, intente hacer negocios.

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