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El valor del equipo

Viernes, 8 de mayo de 2015 | Encarna Teruel

Durante mi paso por las aulas de la Región a lo largo de estos últimos años, mi principal objetivo con los jóvenes era que consiguieran motivación para trabajar por un proyecto empresarial propio, del que ellos fueran partícipes y creadores desde el minuto uno y que durante todo el curso escolar mantuvieran la motivación suficiente, para que a pesar de las dificultades ‘tiraran del carro’, pues ello les ayudaría a adquirir y desarrollar más sus competencias personales y profesionales.


Ese era mi objetivo; pero mi empeño y por el que tanto luchaba de aula en aula, era que entendieran e interiorizaran la importancia y valor del ‘trabajo en equipo’.

 

Para ellos era muy fácil desligarse de su responsabilidad en el proyecto, pues había otros que tiraban del mismo. Y mi objetivo principal era que tomaran consciencia de su responsabilidad en el equipo y de las consecuencias que ello generaba, tanto si su actitud era proactiva y positiva,  mucho más cuando la actitud era de desidia y falta de interés y trabajo junto al resto de compañeros, ya que ello generaba un efecto dominó difícil de recuperar.

 

En estos momentos en los que trabajo con esos otros, que no son alumnos de un instituto pero sí alumnos en mis formaciones y por tanto partícipes en proyectos que ya no son de un centro educativo, sino de una empresa u otro proyecto profesional real, se vuelven a repetir los mismos comportamientos, las mismas actitudes y por tanto los mismos resultados.

 

Los adultos acaban ‘pasando la pelota’ a otros, al igual que lo hacía el inmenso número de jóvenes y niños a los que tuve la oportunidad de tutorizar, o peor aún, entran en conflictos internos  llegando incluso a los tan habituales ‘celos profesionales’, con las correspondientes consecuencias en cuanto a los resultados que puedan generar en el proyecto del que son participes.

 

Dicho sea de paso, sin ánimo de ofender ni de generalizar,  los consabidos celos profesionales entre equipos de trabajo conformado solo por mujeres, tema en el que ahora no voy a entrar pues podría ser objeto de otro artículo.

 

Por ello ante esto, me pregunto: ¿Somos las personas realmente conscientes del valor de trabajar en equipo?
Pues creo que sinceramente, en un altísimo porcentaje  NO.

 

¿Por qué?: mi experiencia y observación me hacen poner de manifiesto la falta de generosidad, altruismo y humildad por parte de muchas de las personas que integran los equipos de trabajo.

 

Trabajar en equipo supone primero de todo realizar un acto de humildad un acto de abandono de nuestro ego, de nuestros intereses personales, para poner por encima de todo, los intereses del proyecto.

 

Y eso, amigo, no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.

 

Lo he observado en equipos educativos, en equipos empresariales, en equipos políticos... Al final me doy cuenta de que se repiten los comportamientos y por tanto los resultados y las consecuencias son las mismas: el líder del equipo, el responsable, el director, el jefe o quien esté al frente, acaba soportando situaciones que le sobrepasan; la productividad, el rendimiento del equipo viene  a dar resultados mediocres y la motivación del personal ‘cuesta abajo y sin frenos’ cada semana que pasa.

 

Señores y señoras, si los que leéis este artículo, sois/s integrantes de un proyecto, sea de la naturaleza que sean, revísense sus actitudes, sus comportamientos y analicen cómo son.

 

¿Son actitudes, comportamientos realizados con el único interés de que el proyecto sea el mejor, con altos estándares de calidad, sin fines partidistas y con actitud personal desinteresada, con el único afán de ganar todos?

 

Cuando acababa mis sesiones de tutorización y motivación a los jóvenes, siempre me gustaba acabar diciéndoles que quería que se grabasen a fuego en la frente el que su actitud en el equipo  de trabajo fuese la de ‘win-win’.

 

Y con ello quiero acabar esta reflexión, busquemos en nuestros equipos de trabajo como único objetivo para todos el ‘win-win’.

 

@encateruel

 

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