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REPORTAJE

No cometas estos 5 errores al pedir un crédito

La decisión de pedir un crédito no es fácil, más aún cuando la oferta es amplia

Jueves, 12 de enero de 2017 | Redacción

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¿Vas a pedir un crédito? Lee este artículo y asegúrate de que no cometes ninguno de estos 5 errores. Evitarás pagar más de lo que necesitas.


Cuando se va a pedir un crédito, especialmente si es la primera vez, es normal sentir una gran sensación de inseguridad relacionada con la decisión. Con todas las opciones que hay en el mercado, ¿será la que estoy contratando la mejor opción para mí?

 

El mercado financiero español ofrece muchas posibilidades distintas y aunque es algo evidentemente bueno para los consumidores, durante el proceso de elección genera más estrés que si solo hubiese unas pocas. Aquí te presentamos errores que no debes cometer cuando vayas a pedir un crédito, de modo que puedas tomar una mejor decisión.

 

1.    Pedir una cantidad inadecuada
Obvio, ¿verdad? Sin embargo, cuando los consumidores acuden a las entidades de crédito, es habitual que los requisitos de las mismas les obliguen a pedir una cantidad diferente a la que necesitan.

 

La primera posibilidad es que no te concedan lo suficiente. Este caso tiene una difícil solución, porque seguramente se deba a tu situación financiera. En todo caso debes valorar si te interesa aceptar ese crédito, ya que quizá endeudarte para no conseguir el efectivo suficiente, te imposibilite acceder a financiación en otro lugar. En el momento que pedimos un crédito, debemos estar seguro que vamos a solucionar nuestro problema. Una posible solución puede ser buscar una persona que te avale o utilizar algo de tu patrimonio como garantía, para mejorar así la predisposición del prestamista a concederte más dinero.

 

Otra situación habitual es que el consumidor necesite una cantidad relativamente pequeña, pero la entidad no conceda créditos tan bajos. En este caso, hay una solución sencilla, los créditos rápidos, aunque se debe valorar cuidadosamente si merece la pena. Para ello, se puede visitar un comparador de créditos rápidos y ver qué es lo que ofrece en ese momento el mercado. De hecho, te sorprenderá ver que hay algunos que ofrecen el primer crédito gratis, como promoción para nuevos clientes.

 

El problema de los créditos rápidos es bien conocido: son caros. Pero pedir una cantidad de crédito mucho más alta que la que necesitamos, también va encarecer el préstamo en la entidad tradicional. En esta fórmula debemos añadir que las entidades de crédito, además de un límite mínimo de crédito, también suelen tener un plazo mínimo de devolución, que hará que los intereses totales crezcan todavía más.

 

Por tanto, la decisión es tan fácil como comparar cuánto vamos a pagar en total, por conseguir la cantidad de dinero específica que necesitamos. Si bien es cierto que con los créditos rápidos pagamos más por menos, merecerá la pena siempre que paguemos menos por lo que queremos, ya que de otro modo estaremos pagando, aunque sea a un bajo precio, una financiación excesiva que no nos interesa y que en total puede ser mayor que la que pagaríamos con la opción de los créditos rápidos.

 

2.    Utilizar el dinero para un objetivo distinto del inicial
Es un error de base, pero que se comete con mucha asiduidad. Cuando se recibe el dinero es tentador concederse algún capricho. Sin embargo, si el objetivo del crédito no era ese, esto es una irresponsabilidad, ya que luego habrá que afrontar los pagos para los que realmente se pidió la financiación.

 

Pero lo cierto es que esta no es la situación más común, ya que cuando acabamos de solicitar el crédito, somos más conscientes de lo que nos va a costar. Muchas veces, el problema viene cuando nuestra situación económica mejora y decidimos “aprovechar” lo que nos sobra. Llegado ese momento, lo que se debe hacer es devolver el dinero de forma anticipada, ya que aunque haya una pequeña tarifa por ello, supondrá menos dinero que seguir pagando intereses por ese dinero que ya no necesitamos.

 

3.    No contemplar opciones alternativas
Muchos consumidores solo acuden a su banco de confianza. En un mundo como el actual en el que existen comparadores y una gran diversidad de prestamistas diferentes, que van desde bancos y entidades financieras, pasando por los mencionados préstamos rápidos hasta el novedoso crowdlending, contratar lo primero que se ve, sin informarse sobre otras opciones para decidir cuál es la mejor, es una irresponsabilidad.

 

4.    Contratar productos extra que realmente no necesitas
Las entidades pueden aprovechar la necesidad del cliente para mejorar sus ventas de otros productos. En ocasiones, a cambio de mejores intereses, te ofrecerán contratar productos como cuentas bancarias, seguros, planes de pensiones, etc.


Si necesitas estos productos y te gusta la oferta, no hay problema en valorarlos. Pero muchas veces, se acaban aceptando a regañadientes, solo para conseguir el préstamo. Calcula cuánto te va a costar contratar esos productos y añádelo al interés que te ofrecen por el préstamo, ya que es posible que descubras que otro crédito, que no requiere ningún producto extra, es más barato, aun cuando su interés sea más alto.

 

5.    No hacer cuentas adecuadamente
Si vas a solicitar un préstamo, es momento de coger papel y bolígrafo e identificar todos tus gastos regulares. Cuando calculamos la cantidad mensual que podemos devolver con comodidad solemos fijarnos solo en los gastos más importantes: casa, coche, seguros, etc. Pero obviamos otros muchos pequeños gastos que al sumarlos también pueden suponer una buena cantidad. Sé riguroso y asegúrate de que los tienes todos en cuenta.

 

En resumen el interés es importante, pero no lo único
Si tuviésemos que resumir todos estos consejos en uno solo, sería no reducir la evaluación de las oportunidades de crédito a la comparación de tasas de interés. Esto es algo que, por supuesto, no debe dejar de hacerse, pero también es importante tener en cuenta el coste total de lo que se va a pagar. Además de la tasa de interés, en la cantidad que pagaremos influyen el plazo temporal del crédito y los servicios extra que en ocasiones hay que contratar.


En definitiva, cuando buscamos un crédito, debemos asegurarnos de contratar lo que necesitamos y no lo que nos ofrecen.

 

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