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Pedro Hernández, hospital de Molina: “La RSC debe ser el virus que entre al ADN de las organizaciones”

El centro sanitario cumple una labor social que va más allá de su actividad sanitaria y de la generación de empleo

Lunes, 27 de febrero de 2017 | Marta Isabel García Rivas | LideR.ES

[Img #47917]Fue al conocer a personas con Síndrome de Down, completamente preparadas para integrarse laboralmente en determinados puestos de trabajo, cuando Pedro Hernández Jiménez, hoy gerente del Hospital de Molina y presidente de la Unión Murciana de Hospitales y Clínicas (UMHC), empezó, sin saberlo, a dar sus primeros pasos en la Responsabilidad Social Corporativa.

 

Su decisión de incorporarlas a la plantilla del centro hospitalario en el que trabajaba en aquel entonces constituyó una fructífera experiencia para la propia organización, para los pacientes y para estas personas. Su alegría, su esfuerzo constante, sus ganas de luchar en el día a día supuso tal revulsivo y tal ejemplo a seguir para el resto de la plantilla, que Pedro considera su integración laboral como una de las acciones más importantes de humanización dentro de la actividad sanitaria: “Personas que se hacen más persona precisamente por su incorporación al mundo laboral, personas que ayudan a que este entorno de trabajo sea más humano”, afirma.

 

La humanización se perfila como uno de los indicadores del desempeño de la denominada Responsabilidad Social Sociosanitaria, que Pedro Hernández Jiménez entiende como aquello que se hace o se debe hacer en el sector sanitario, incluyendo en él a las residencias y a las organizaciones que se dedican al mundo sociosanitario, tratando de dar un valor añadido a su trabajo, velando por una sociedad más saludable, más comprometida con el medioambiente y económicamente sostenible.

 

Cuando en el año 2011 llegó al Hospital de Molina, comprobó que desde hacía tiempo la organización trabajaba con los mismos criterios de responsabilidad social corporativa que él entendía y decidió ampliarlos. Entonces, surgió ese firme compromiso con la integración laboral de la discapacidad del Centro Hospitalario, que ha llegado a ser reconocido por los Premios Nacionales Telefónica Ability Awards (2015), y que actualmente se traduce en que diez personas con discapacidad forman parten de la plantilla de manera estable; en la externalización del Servicio de Digitalización, Custodia y Destrucción certificada de historiales clínicos al Centro Especial de Empleo DOCUVIVA, integrada por ocho personas con discapacidad intelectual; y en el establecimiento de contratos de prestación de servicios con empresas integradas por personas de discapacidad, como ASPAPROS para el tapizado de sillones, la Asociación Murciana de Rehabilitación Psicosocial para actividades de ocio y restauración, etc.

 

Humanizar
Pedro Hernández Jiménez no se conformó con ello, y decidió que era necesario que la humanización se trasladara también a la atención a los pacientes ingresados: “Me mueve el convencimiento de que las acciones de Responsabilidad Social tienen un efecto terapéutico, que ayudan a las personas y al colectivo social a ser más saludables. La prevención, la curación, la salud psicosocial,.. son aspectos muy ligados al trabajo de cualquier hospital y, por tanto, muy adecuados para ser desarrollados en el Hospital de Molina”.

 

Y así fue cómo el efecto terapéutico de la lectura inundó las habitaciones del Hospital, a través de la edición del libro ‘Diez Meteoritos’. Diez relatos inéditos de diez autores de la denominada ‘Generación del Meteorito’ de Molina de Segura, que los pacientes recibían nada más ingresar en el Centro Hospitalario.

 

Así fue cómo se consiguió implantar el programa SECUNDA de acompañamiento de la Fundación FADE para, en unos casos, evitar la soledad de los pacientes que no podían tener cerca a sus familiares, y en otros, aliviar la carga familiar que supone tener a un familiar ingresado durante un largo período de tiempo.

 

Así fue cómo, en la época navideña, la alegría y la esperanza regresaban al corazón de los pacientes ingresados gracias a un coro molinense que todos los años se acerca al Hospital de Molina, vestido de Papá Noel, para cantar, habitación por habitación, a todos los pacientes, elevando su ánimo en unos momentos que suelen ser difíciles.

 

Pedro Hernández Jiménez siempre ha entendido que, derivada de su naturaleza, el Hospital de Molina, cumple una labor social que va más allá de su actividad sanitaria y de la generación de empleo directo o indirecto, centrada – además de en la integración laboral de la discapacidad – en la promoción y divulgación de la salud, la formación, el fomento de la cultura y el deporte, y la estrecha colaboración con organizaciones sociales.

 

Ejemplo de ello es su ‘Programa de Promoción y Divulgación de la Salud’, dirigido a la ciudadanía de la Comarca de la Vega Media, a través de la Fundación de Estudios Médicos (FEM), de los propios profesionales sanitarios del Hospital y de los medios de comunicación. Sus más de un centenar de actividades contribuyen a generar en la población la necesidad de cuidar de la propia salud, teniendo como premisa que siempre es mejor dar vida a los años que años a la vida. O las numerosas y estrechas colaboraciones que mantiene con ONG’s y organizaciones sociales y deportivas, facilitando su labor de difusión, aportando logística y recursos humanos, y patrocinando eventos y clubes deportivos.

 

Pero nada de todo esto sería posible, si detrás no hubiera un líder que creyera en la Responsabilidad Social Corporativa: “Lo primero es creer en ella, creer que la responsabilidad social no es un adorno, algo que hay que hacer porque sí, sino una posibilidad de hacer una labor terapéutica y preventiva para esta sociedad, que necesita para su propia supervivencia de acciones que la hagan más sostenible, más saludable, más implicada en la solución de los problemas del entorno”.

 

Y Pedro Hernández Jiménez lo es. Es uno de esos líderes comprometidos con su organización, con la sociedad y con el medio ambiente. Es uno de esos líderes comprometidos con la gestión transparente y la rendición de cuentas. Es uno de esos líderes que entiende la oportunidad que supone dar respuesta a las necesidades y expectativas de sus grupos de interés para conseguir la sostenibilidad de su organización. Y por ello, cree firmemente que la RSC se puede contagiar y se puede expandir: “En términos sanitarios, la Responsabilidad Social Corporativa debería ser como un virus que se instalase en nuestro ADN para hacernos responsables socialmente como empresa. Para conseguir que este virus nos contagie, la administración debería fomentar, apoyar y ofrecer determinadas ventajas a aquellas empresas que de verdad se vuelcan con el entorno en el que viven”.

 

Para Pedro, el futuro de la RSC en las organizaciones pasa, ineludiblemente, por el establecimiento de alianzas de colaboración público-privadas… Precisamente el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas número 17, que ya es entendido a nivel mundial como imprescindible para conseguir el resto de los 16 ODS.

 

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