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LídeR.ES | LIDERAZGO RESPONSABLE

Yolanda Llinares: “Las fundaciones tenemos que evaluar si nuestra gestión es socialmente responsable”

Entrevista a Yolanda Llinares, gerente de la Fundación Levantina | LídeR.ES es una iniciativa MurciaEconomía.com y de la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM

Lunes, 13 de marzo de 2017 | Marta Isabel García Rivas | LideR.ES

[Img #48172]Todo empezó con una colaboración en la Fundación de la consultora integral de recursos humanos en la que trabajaba, ofreciendo orientación laboral a colectivos con dificultades a la hora de encontrar un empleo. Tal fue el interés que se despertó en ella que terminó trabajando para esta Fundación desarrollando planes de Responsabilidad Social Corporativa para empresas, especializándose en la gestión de la diversidad en la empresa. Desde entonces, y ya son siete años, el desarrollo profesional de Yolanda Llinares Calbo ha girado en torno a la RSC, concretamente, en fundaciones empresariales, como la que dirige en la actualidad: Fundación Levantina.  

 

Fundación Levantina tiene su sede en Novelda (Alicante) y pertenece a la multinacional Grupo Levantina, que cuenta con 35 canteras en España, Portugal y Brasil; siete fábricas en España y Brasil; 23 delegaciones comerciales; 1.400 empleados en siete países; y exporta a más de 110 países de la Unión Europea, América, Oriente Medio y Asia. La Fundación es la expresión del compromiso que la multinacional mantiene con la mejora de las sociedades en las que desarrolla su actividad empresarial.

 

En este sentido, con el impulso de Yolanda, se han puesto en marcha distintos programas dirigidos al emprendimiento de los jóvenes en el sector de la piedra natural, a mejorar su desarrollo profesional mediante becas para estudios superiores o de especialización postgrado, a impulsar el turismo en las poblaciones cercanas a las canteras para dar a conocer la piedra natural y dinamizar económicamente la zona, a desarrollar actividades relacionadas con la defensa y la protección del medio ambiente, a fomentar la investigación, sensibilización y protección de los trabajadores en materia de salud laboral y medio ambiente, en relación con el sector de la Piedra Natural,… Fruto de ese impulso son los programas ‘Levantina Emprende’, ‘Programa Challenge’, ‘Experiencia Laboral’, ‘Programa Laboral’, el ‘Museo del Mármol’,…


Éstas y otras muchas actividades responden a los fines sociales de ésta y otras Fundaciones. Quizá por eso, las Fundaciones, como entidades sin ánimo de lucro con fines sociales y normalmente catalogadas como de interés público, suelen llevar asociado el adjetivo de socialmente responsables. Sin embargo, Yolanda hace mucho hincapié en no confundir los fines fundacionales con la gestión responsable de la entidad: “Hay Fundaciones que no son transparentes respecto al origen de sus ingresos y el destino de los mismos, puede que las condiciones de su plantilla no sean las adecuadas o que se valgan del trabajo de voluntarios/as para evitar contrataciones, incluso que no tengan sensibilidad medioambiental y no reciclen o usen eficientemente los recursos. Es decir, una fundación no necesariamente es una organización socialmente responsable. Por tanto, debe implementar, como cualquier otra organización, esta gestión estratégica. Eso sí, para mí es mucho más grave que una entidad que por su propia naturaleza se le presupone la aportación de valor social, no tengan implementada una gestión responsable de su organización”.

 

En España, según los datos ofrecidos por la Asociación Española de Fundaciones (AEF), en 2015 contábamos con más de 14.200 Fundaciones, de las cuales alrededor de 8.800 registraban actividad, y algo más de 5.500 registraban empleados. El 41% de las Fundaciones se consideran pequeñas, al reportar ingresos anuales de entre 30.000 y 500.000 euros. Además, el 64% de las Fundaciones en activo son de carácter privado, creadas por personas jurídicas. Con esta fotografía genérica, y a colación de los datos que presentan anualmente las Fundaciones ante Protectorado y Registro respecto a su actividad, Yolanda insiste en la presunción de que la RSC es intrínseca a este sector, cuando no todas las Fundaciones cumplen con los preceptos de compromiso con las personas, el medio ambiente y la creación de valor social: “Es necesario que las Fundaciones hagamos un ejercicio de autoanálisis y evaluemos si realmente, más allá de nuestra actividad, nuestra gestión es socialmente responsable. Debemos baremarnos como lo hacen las empresas, exactamente con la misma exigencia”.

 

“La RSC es también de los individuos”
Sin embargo, no todo está hecho en materia de RSC. Yolanda lo sabe. A pesar de que la legislación europea e internacional está favoreciendo que las empresas se dirijan hacia una gestión responsable de sus organizaciones, lamenta que hoy en día, todavía, la RSC se asocie a las grandes empresas y a la acción social y medioambiental. Este concepto todavía no es entendido como un sistema de gestión integral y transversal. Y al final, las empresas que invierten recursos en ser socialmente responsables no reciben el debido reconocimiento por los consumidores: “Creo que el ejercicio ahora es individual. La responsabilidad social no es sólo cosa de las empresas, sino de los individuos, que al fin y al cabo, somos los que componemos las organizaciones”.

 

Y junto a este ejercicio individual, Yolanda asegura que la Administración Pública tiene mucho que aportar como motor e impulsor de la RSC, desarrollando legislaciones o normativas que reconozcan –a través de la contratación pública- a las organizaciones que se esfuerzan diariamente por aportar valor a la sociedad: “Al fin y al cabo, la Administración Pública debe ser ejemplo para el resto de la sociedad”.

 

Yolanda Llinares apuesta por compartir ‘best practices’ porque, afirma, cuanto más se sepa de los beneficios reales de ser socialmente responsable más empresas se sentirán motivadas a implementar este tipo de gestión en su organización. Y es que la RSC se contagia: “¡Por supuesto! Yo creo que a todos nos gusta saber que gracias a cómo hacemos las cosas estamos aportando nuestro granito de arena para crear un futuro sostenible para las generaciones que nos siguen. Ese valor añadido a tu trabajo diario hace que quieras ser mejor día a día”.

 

Y qué mejor manera de contagiarla que comunicándola, entendiendo dicha comunicación como el derecho de los grupos de interés a participar y a saber. Yolanda lo tiene claro: “Si nosotros mismos no ponemos en valor lo que hacemos, ¿cómo lo van a hacer nuestros clientes, accionistas, empleados/as…? ¿No quieres diferenciarte, ser una empresa que atraiga el talento? ¿No quieres reforzar tu reputación corporativa? ¿Tienes algo que ocultar? Si estamos haciendo las cosas bien, ¿por qué no decirlo?”.

 

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