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Manuela García Rivas: “Asumir la cultura del Compliance supone un beneficio añadido de reputación”

Abogada especialista en Compliance y Prevención Penal - LídeR.ES es una iniciativa de MurciaEconomía.com y de la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM

Lunes, 15 de mayo de 2017 | Marta Isabel García Rivas | LídeR.ES

[Img #49150]Comprometida con la necesidad de que las organizaciones, tanto empresariales como sociales, dispongan de un modelo de prevención penal. Manuela lleva varios años trabajando en dar respuesta a esa necesidad empresarial y, también legal, desde su regulación específica a raíz de la última reforma del Código Penal, en el año 2015: “Es importante tener en cuenta que el Compliance consiste fundamentalmente en prevención. Y subsidiariamente, y en caso de investigación judicial (antes, imputación), se convierte en un instrumento de defensa. Ya que su implantación en la organización puede suponer la exoneración o atenuación de la responsabilidad penal de la propia organización”, afirma Manuela.

 

Manuela García Rivas es abogada especialista en Compliance y Pevención Penal. Con más de veinticinco años de trayectoria profesional en el ámbito jurídico -fundamentalmente, civil y penal-, decide especializarse en un área en el que ella entendía que, con todas las modificaciones legislativas de los últimos años, existía un vacío que era necesario atender; especialmente, cuando a partir del año 2010 se empieza regular la responsabilidad penal de las organizaciones.

 

Hasta ese momento, cuando un trabajador cometía un delito en el seno de una empresa en el ejercicio de sus funciones laborales, él era el único responsable penal, es decir, la responsabilidad penal recaía en la persona física como autor del delito. Mientras que la empresa del trabajador que había cometido el delito (persona jurídica) sólo respondía civilmente.

 

Posteriormente, con la reforma del Código Penal de junio de 2010, comienza a regularse esa responsabilidad penal de la persona jurídica. Pero no será hasta el 1 de julio de 2015, momento en el que entra en vigor la última reforma del Código Penal en esta materia, cuando se refuerza la responsabilidad penal de la persona jurídica, ya que pasa a tratarse de una responsabilidad directa e independiente, que solo puede ser declarada por la comisión de aquellos delitos que estén debidamente tipificados en el Código Penal. Además, la responsabilidad penal de la persona jurídica (organización) es independiente de la responsabilidad penal de la persona física (trabajador): “Hay que tener en cuenta que la responsabilidad penal del trabajador se puede trasladar a la persona jurídica, es decir, a la propia organización, que se verá obligada a responder penalmente. Y esa responsabilidad se traslada por el mero hecho de no haber ejercido el debido control sobre sus empleados para la prevención de la comisión de delitos. Por ello es tan importante la asunción de la cultura del Compliance por parte de la organización empresarial y social para protegerse frente a la posible comisión de delitos por parte de sus trabajadores”, afirma Manuela García Rivas.

 

Manuela trabaja para contribuir a que la Región de Murcia sea una de las primeras en tener asumida la cultura del Compliance a través de su implantación en todo el tejido organizacional: “En nuestra Región, son pocas las empresas que tienen implantado un modelo de prevención penal, básicamente lo tienen las grandes empresas y las que operan a nivel internacional. Respecto a las PYMES, falta mucho camino por recorrer. De hecho, les están costando bastante entender y asumir su implantación. Es necesario que tengan en cuenta que toda organización, por la actividad que desempeña, tiene una serie de riesgos penales. Y es precisamente, esa actividad comercial la que determina la gravedad, frecuencia, etc., de esos riesgos”.  

 

Las empresas de la Región de Murcia no son las únicas que adolecen de no tener asumida la cultura del Compliance. Lo mismo le sucede a las propias organizaciones sociales, aunque es cierto –asegura Manuela- que están empezando a ser conscientes de la necesidad de disponer de un modelo de prevención penal.

 

El objetivo del modelo de prevención penal es triple: prevenir la comisión de delitos, detectar las posibles conductas delictivas y reaccionar frente a esas conductas. Y para conseguir esto, es necesario elaborar el mapa de riesgos penales dentro de la organización atendiendo a su actividad, establecer los mecanismos de control de todos y cada uno de esos riesgos penales y determinar un sistema de denuncia y disciplinario, así como verificar periódicamente su cumplimento: “Es decir que cuando un trabajador comete una de las figuras delictivas reguladas en el Código Penal y es denunciado a través del canal de denuncia habilitado en el seno de la organización, se abre un procedimiento disciplinario-sancionador, donde se investiga si efectivamente el trabajador ha cometido ese delito, y en caso afirmativo, se le imponen las medidas sancionadoras correspondientes. Esto viene a demostrar que la organización tiene asumida la cultura del Compliance. De manera que en el caso de que haya un procedimiento penal contra la organización por un delito cometido por su trabajador, la propia organización podrá alegar en su defensa que ha puesto todo de su parte para que no se cometan delitos en su seno y pueda eximir o atenuar su responsabilidad penal”.

 

La Responsabilidad Social Corporativa contempla el Compliance como una de las herramientas para el buen gobierno de las organizaciones, ya que da respuesta a los tres principios del Gobierno Corporativo, que toda organización debe tener implementados y que debe asegurar, y que son el control, la transparencia y la accesibilidad a la información: “De hecho, tener el Compliance implementado supone un beneficio reputacional importante para las organizaciones. E implica un plus en su compromiso con la legalidad frente al mercado y frente a empleados y proveedores”, asegura.

 

Manuela García Rivas insiste en la necesidad de entender la importancia de implantar un modelo de prevención penal en el seno de la organización: “Para entendernos, es como por ejemplo tener un seguro del hogar. Si no lo tienes y no ocurre ningún siniestro en tu casa, no pasa nada. Pero si ocurre un siniestro, eres tú el que asume la reparación. Mientras que si tienes el seguro, es el seguro el que la asume. Con el Compliance, viene a suceder lo mismo. Mientras no se cometan delitos, no pasa nada. Pero si de repente, la organización se ve incursa en un proceso penal, y no tiene implantado el modelo de prevención penal, la persona jurídica tendrá que asumir su responsabilidad penal”.

 

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