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Quien tiene magia, no necesita trucos

Jueves, 27 de julio de 2017 | José Pomares

Decía Lee Cockerell, ex-Vicepresidente de Walt Disney Resorts, en referencia  al éxito de la compañía  que dirigía: “No es la Magia la  que hace que funcione, es la forma en la que trabajamos la que hace la Magia”.


Esta frase estandarte de los empleados de Disney, va más allá de la pura creatividad; implica todo un trabajo de equipo y un gran líder capaz de orquestar como un gran director a todos los que forman parte de la orquesta. Y ese es el rol del líder, coordinar todas las partes de la compañía, para crear la magia a entregar al cliente.

 

Uno de los puntos más interesantes sobre liderazgo que promueve Disney se expresa del siguiente modo: “Dale a las personas un propósito, no simplemente un trabajo”, y para un gran líder, esto se traduce en la necesidad de mostrar siempre pasión y  buscar formas de romper esquemas, lograr el compromiso de todo el equipo, tomar siempre la iniciativa, y apreciar, reconocer y estimular a quien lo merece, logrando que se trabaje con alegría.

 

La alegría es un sentimiento de consciencia (uno es alegre). El placer es un estado emocional (uno siente placer). Ser alegre es una decisión propia y existencial. Tener placer es un acto externo y momentáneo.

 

¿Sera que nuestra sociedad necesita para su consumo gente placentera y no alegre?

 

Es triste ver hoy en día quien por nombrarle jefe también se considera líder. No podemos mejorar lo que hacemos si no mejoramos lo que somos. No por comprar un piano eres pianista, ni por tener un hijo un padre o madre, ni por dirigir un equipo un líder.

 

A nadie se educa con arengas, ni con gritos sino con la claridad de la palabra permanente que abone su corazón. A mayor claridad, mayor conciencia, y a mayor conciencia mayor compromiso. Y a mayor confusión, mayor ignorancia, y a mayor ignorancia, mayor indiferencia.

 

La primera diferencia para saber si una persona es jefe o líder es ver si se le olvidó sonreír. A una persona que no sonríe no se la puede tomar en serio.

 

Y analice su capacidad de asombro.

 

Asombro significa sin sombra. Con plena luz. Los seres más felices son los niños porque se asombran por todo. Cuando alguien me dice "ya no me asombro por nada" sé que hablo con un amargado.

 

Y que sus sentimientos, pensamientos y actuaciones sean coherentes. Así conseguirá dar ejemplo y que los demás le sigan, no simplemente que acaten órdenes.

 

El sentimiento es el lenguaje del alma. El pensamiento la concreción de las imágenes. La experiencia es el resultado no de lo que nos pasa, sino de lo que hacemos con lo que nos pasa. Las palabras son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Mejor sería aprender a comunicarnos y entendernos con sentimientos, pensamientos y experiencias que con palabras.

 

Y recuerde que enseñamos lo que sabemos pero contagiamos lo que vivimos. No emocionan los títulos sino la forma de ser y cómo nos tratan. Cuando alguien obtiene un título parece que ya solo piensa en enseñar, y se nos olvida que siempre tenemos que seguir aprendiendo. La enseñanza es el medio, el aprendizaje el fin.

 

Vivimos en un mundo de respuestas que ha olvidado sus preguntas. Somos muy dados a enseñar pero nos cuesta aprender. Y la pregunta es la más creativa de las actitudes humanas, ya que gracias a las dudas y a la curiosidad podrá encontrar soluciones distintas.

 

Hay dos decisiones que te harán crecer en tu vida. Una el día que sepas lo que no quieres. Otra el día que sepas lo que quieres. Ahora mismo eres lo más joven que nunca volverás a ser jamás. El tiempo no se detiene ni espera por nadie. Aquí, ahora y en este momento es el único presente que le ayudará a moverse y cambiar si algo no le gusta.

 

Nuestros puntos de vista están condicionados por el lugar en que nos paramos en la vida. Nos quejamos de lo que no podemos hacer, no de lo que hacemos mal.


El éxito de una compañía depende de la felicidad y calidad de los empleados, y sin este factor clave, la innovación no sería posible.

 

La empresa, en su esencia es emocional, vital, innovadora, alegre, creativa, emprendedora e impulsora del máximo potencial humano en la búsqueda de la excelencia al servicio de otros.

 

Si deseas poner al cliente primero, entonces debes poner antes que al cliente a aquél que lo sirve. Los empleados que no se sienten relevantes, raramente hacen contribuciones relevantes.

 

Tenga fe en que se puede conseguir. La fe no hace que las cosas sean más fáciles, pero sí que sean posibles.

 

Aplíquelo con sus empleados. Harán magia, sin necesidad de trucos.

 

@josepomaresbarr

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1 Comentario
Merche
Fecha: Viernes, 28 de julio de 2017 a las 21:14
Chapeau!!!!

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