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Nuestra sima

Miércoles, 16 de agosto de 2017 | Miguel Galindo Sánchez

Hace un tiempo, con ocasión de mi visita a Atapuerca, escribí una serie de artículos comparativos con nuestra Sima de las Palomas. Ya se habrán olvidado, naturalmente. Pero ya entonces puse de relieve el interés y la atención que supuso cuando, de entre el grupo de “insersívoros”, levanté un dedo y dije que era de Torre-Pacheco, y nombré a mi tocayo, Michael Walker. Los jóvenes arqueólogos que nos sirvieron de guías, después, en el Centro de Interpretación, me dedicaron su tiempo amablemente, y estuvimos un buen rato hablando sobre las coincidencias y diferencias de los hallazgos en las dos excavaciones, sobre la suma importancia de ambas, sobre el inmenso respeto que les inspira Walker, sobre sus sistemas de financiación y estrategias de mantenimiento, de su Museo, uno de los mejores de Europa en evolución humana, y, sobre todo, de la cautela que les inspira nuestra Sima, pues, a pesar de la ventaja que nos llevan en tiempo y medios, intuían que, en descubrimientos, teníamos el potencial de disputarles la cabeza de los mismos en España. Una actitud que les honra.

 

Ahora, el citado profesor acaba de presentar a los medios lo último descubierto en nuestras excavaciones. Efectivamente, los burgaleses llevan razón en temer la posibilidad de pasar a segundo lugar en importancia. El hallazgo de la mandíbula de un niño, que aumentan los restos encontrados a una docena de individuos, y de la gran cantidad de utensilios y enseres, restos de animales, etc., cifra de gran relevancia con respecto a otros yacimientos europeos, además de elevar la antigüedad del enclave de los 90.000 años a los 130.000, lo que nos sitúa en uno de los lugares de cabeza e importancia en descubrimientos neandertales, por lo que ya disputamos su puesto a los de Atapuerca. Así están siendo las cosas.

 

Pero hay algo en que los de Burgos nos aventajan y nos sobrepasan decididamente. Y es en el conocimiento y reconocimiento, la satisfacción y el orgullo, y el apoyo social que ellos tienen y brindan a sus yacimientos y su museo, en contraste con el desconocimiento, la apatía y el despego, la dejación y el pasotismo del que nosotros hacemos gala con respecto a lo nuestro. Es cierto que su puesto de referencia en lo de la Evolución Humana viene de muchos años. Y ahí está todo cuánto han conseguido. Pero no es menos cierto que allí se comenzó como aquí en su día, y desde el principio supieron estar a la altura de las circunstancias. Los amigos de Atapuerca me contaban que todo el apoyo conseguido de las administraciones, las instituciones y todos los entes públicos y privados ha sido gracias a la enorme presión social, al fuerte reclamo e implicación de la ciudadanía… Como maliciosamente me indicaban, mueve más el interés en los votos que el interés en la ciencia. Un pueblo educado consigue más que uno despreocupado.

 

El actual alcalde de Torre-Pacheco, Antonio León, ha hecho una promesa valiente. Las obras del Museo Paleontológico y de la Evolución Humana, actualmente paralizadas y con varios años de demora, finalizarán el próximo 2018… Pues me alegro, ya iba siendo hora. Aún recuerdo aquella lejana reunión en un discreto restaurante de nuestro municipio, donde aquel consejero, Medina Precioso, aquel presidente de Coec, Pérez de lema, junto al alcalde García Madrid y unos cuantos más, forjamos lo que ahora parece que está a punto de ser una realidad. Entonces se pusieron los cimientos de lo que puede ser el elemento dinamizador cultural más importante de este pueblo, esta comunidad autónoma, esta región, en definitiva. Me congratulo y me siento privilegiado de haber formado parte de aquello.

 

En este camino seguirán teniendo mi apoyo y mi colaboración, si es que este humilde excedente que soy aún sirve para algo, cosa que dudo… Pero si he de ser sincero con los que me leen y conmigo mismo, esta es una de las pocas, quizá la única, iniciativa de la que me siento orgulloso en mi largo período de copresidir organizaciones empresariales institucionales, y de las batallas libradas. Es posible que sea la única merecedora de ganar una guerra. La única entre muchas. La única que pueda justificar, en definitiva, aquellos trabajos de Hércules que quedaron en casi nada. Éste es el casi que salva al todo.

 

Espero seguir, aún de lejos, esta andadura, y felicitarme, aún íntimamente, de los avances y los éxitos de mi amigo Michael Walker. Serán los éxitos de todos. Y un poco también los míos…

 

@migasanch

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