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LIDERAZGO RESPONSABLE. LÍDER.ES

Virginia Donado-Mazarrón: “La Sanidad debe ser sostenible, integrando la RSC en la gestión de las organizaciones”

Presidenta del Instituto de Innovación y Desarrollo de la Responsabilidad Social Sanitaria y Sociosanitaria - LídeR.ES es una iniciativa de MurciaEconomia.com y la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM

Lunes, 16 de octubre de 2017 | Marta Isabel García Rivas

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Trabajando en la industria del sector farmacéutico ya sentía un particular interés por la Responsabilidad Social Corporativa, que aumentó considerablemente al incorporarse a INIDRESS, el Instituto de Innovación y Desarrollo de la Responsabilidad Social Sanitaria y Sociosanitaria, que Virginia preside en la actualidad. Esta es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es impulsar precisamente ese nuevo concepto de Responsabilidad Social aplicado a la sanidad y los servicios sociales en todas las organizaciones del sector sociosanitario: “La gestión de impactos en sanidad sigue siendo una gran desconocida. A menudo oímos decir que por el hecho de que la actividad sea la de curar o cuidar a personas ya se es socialmente responsable; craso error. Los impactos medioambientales, por ejemplo, que producen los grandes hospitales de nuestro país no tienen nada de responsables, ni la gestión deficitaria del presupuesto, ni la precariedad laboral del personal sanitario, ni la falta de planes de humanización,… y así, un largo etcétera. Por lo tanto, la Responsabilidad Social Sanitaria y Sociosanitaria (RSS) contiene los elementos fundamentales genéricos y bien conocidos de la RSC, y los específicos de un sector crítico para la sociedad como es la sanidad. Este aspecto es clave”.

 

Como presidenta de INIDRESS desde 2014, Virginia Donado-Mazarrón trabaja en impulsar y consolidar la Responsabilidad Social Sanitaria y Sociosanitaria, después de constatar que, durante años, la RSC era percibida como una moda más: “Algo que vimos como un riesgo en el sector sanitario, al igual que el agotamiento del discurso de quienes, hace una década, fueron los precursores de un relato sin demasiados fundamentos técnicos, pero con un peso ideológico excesivo. Muchos de los adalides de la Responsabilidad Social, aún hoy, tienen poca o incluso ninguna formación en este asunto. Provienen de la política, el derecho, el periodismo o el mundo comercial, y esto es positivo, pero se necesita centrar el discurso de forma rigurosa”.

 

 

 

Por eso nace INIDRESS, con el objetivo de desarrollar realmente la Responsabilidad Social en sanidad, sirviendo de soporte al paciente, al profesional y a las empresas e instituciones sanitarias: a través de sus Aulas de Pacientes, para que las empresas puedan hacer intervención comunitaria relacionada con las necesidades de prevención que se recogen en los planes de salud de las comunidades autónomas; ayudando a los Gobiernos que lo solicitan a integrar la RSS en sus planes estratégicos, como el de Atención Primaria en La Rioja; formando a los socios en la aplicación de Códigos Éticos, en la búsqueda de indicadores medioambientales y sociales, en sistemas de reporting, en gestión de huella ambiental, etc. “En definitiva, ayudamos a encontrar las razones de entrada en la Responsabilidad Social en el sector, que no pueden ser comunes a las que tienen, por ejemplo, en el sector financiero o de extracción del petróleo. El sector sanitario no debe cometer el error de pensar que una certificación genérica, como las que hay actualmente en el mercado, refleja un desempeño adecuado en sanidad. Hay que tener en cuenta que la gestión de residuos en un hospital no puede compararse con la de una fábrica, los residuos biológicos por ejemplo tienen un tratamiento normativo y de gestión diferentes; que la cadena de suministro en el sector público sanitario presenta diferencias respecto de una empresa privada debido al marco legal; o que las decisiones de los órganos de gobierno sobre inversión y distribución de recursos en sanidad deberían introducir criterios e indicadores como equidad, universalidad o accesibilidad, aspectos que no aparecen en normas tipo SGE21 o IQNet SR10”, asegura Virginia.

 

Humanización

Otro ejemplo lo encontramos en la humanización, que comienza a perfilarse como un eje estratégico de las organizaciones sanitarias, con el que se quiere impedir que las barreras tecnológicas y burocráticas cosifiquen al paciente. Así, en el ámbito hospitalario español se está trabajando en mejorar la experiencia de paciente, que incluye la mejora de la información desde el ingreso hospitalario - para reducir la incertidumbre personal y de la familia -, hasta el proceso de alta con lo necesario para evitar reingresos; adaptar los espacios con criterios mejor ajustados al tipo de paciente  (pediatría, oncología, unidades de cuidados intensivos o pacientes de larga estancia); el acompañamiento a la familia y el paciente en el final de la vida, integrando no sólo el duelo, sino también la realización de trámites en situación de miedo y tristeza; etc.

 

Respecto a los indicadores de desempeño en RSS, deben estar ligados a los asuntos relevantes que las organizaciones identifiquen mediante el diálogo con sus grupos de interés. Y, paralelamente, Virginia indica que es posible distinguir una batería de indicadores básicos y asuntos ya publicados específicamente para los sistemas sanitarios: “La revista Salud Pública del ministerio de Sanidad publicó un artículo en enero de este año con un análisis de materialidad basado en ISO 26000 que nos parece una buena referencia. Es un ejemplo que puede servir de base para sugerir algunos asuntos y sus indicadores, que en aquel caso están referenciados a GRI-G4”.

 

En este escenario, INIDRESS está trabajando en una norma certificable en Responsabilidad Social Sanitaria y Sociosanitaria, específica para organizaciones que operan en el ambos sectores, y con elementos clave que den sentido a la gestión de la responsabilidad social en sanidad: “Esta norma permitirá acreditar ante los grupos de interés, la Administración y la sociedad en general, que en el ámbito sanitario, las organizaciones realizan sus actividades como espera la sociedad; facilitará un mejor acceso a las licitaciones públicas en situación competitiva, y por lo tanto, la posibilidad de mejorar la posición de las empresas en el mercado; etc. Esperamos que se convierta en la guía de referencia para instituciones sanitarias y organizaciones del sector sanitario y sociosanitario”, explica Virginia, que indica que la certificación en esta norma será una decisión voluntaria de las organizaciones.

 

Predicar con el ejemplo

Antes de preocuparse por las cosas de fuera, habría que empezar por poner orden en casa. Y Virginia predica con el ejemplo. INIDRESS asume unos compromisos estratégicos, definidos a través del análisis de materialidad realizado mediante una metodología científica acreditada, y una consulta a más de 400 interlocutores que representan al conjunto de sus grupos de interés (empresas, instituciones públicas asociaciones, etc.): “De este análisis, se desprende que trabajar en la información y divulgación de materias como la humanización de la sanidad, fomentar las relaciones institucionales entre empresas y Administraciones o desarrollar un papel de liderazgo en la información enfocada en una sanidad sostenible son ejes relevantes”. Y además, rinde cuentas: “En INIDRESS estamos comprometidos con dar ejemplo y soporte a nuestros socios y aliados. Por eso, publicamos este año el informe de 2016 siguiendo los nuevos estándares GSSB del Global Reporting Initiative, en su versión esencial. Somos una de las primeras entidades en hacerlo en España y aspiramos a ser un ejemplo a seguir”.

 

Esa vocación es la que le lleva a Virginia a ver un futuro en crecimiento de la gestión socialmente responsable en el ámbito sanitario y sociosanitario: “La Sanidad debe ser Sostenible o no será a medio plazo una sanidad como la conocemos ahora. En este sentido la RSS juega un papel esencial porque no podemos construir una Sanidad Sostenible sin integrar los conceptos de Responsabilidad Social en los modelos de gestión de las organizaciones”.  

 

Para ello, es necesario por una parte liderar la RSS con –según Virginia- conocimientos específicos en la materia y no sólo lugares comunes, voluntad para implementarlos y capacidad para comunicarlos interna y externamente; y la implicación honesta de la Administración Pública: “No podemos hablar un día de compra pública responsable y al día siguiente sacar una subasta para comprar medicamentos fomentando el monopolio y obviando el resto de criterios no relacionados con el precio e impactando de forma negativa en el empleo de la industria”, señala Virginia Donado-Mazarrón.

 

Lavado de cara

Virginia advierte que en la actualidad, “muchas organizaciones del ámbito sanitario –no sólo la sanidad pública-, como empresas farmacéuticas o de tecnología sanitaria saben poco o muy poco de responsabilidad social y sostenibilidad, otras se apuntan a premios y actos benéficos a través de marketing o comunicación, participan en cócteles y eventos solidarios o hacen declaraciones grandilocuentes sobre la salud global en el mundo y cosas por el estilo. Es una forma aproximada de lavado de cara con la intención de estar donde parece que hay que estar, pero tiene un recorrido muy corto. Lo peor es la oportunidad que están perdiendo de ganar competitividad a través de la integración real de medidas y estrategias que les propicien resultados positivos”. No hay que olvidar, explica Virginia, “que la competitividad está relacionada con la eficiencia en el uso de recursos energéticos, la maximización del capital humano, la disminución de los costes sanitarios a través de la prevención y la intervención en la comunidad, el manejo adecuado de la cadena de suministros, el incremento de la confianza de los inversores y, en definitiva, un largo etcétera relacionado con ventajas competitivas”.

 

En cualquier caso, Virginia Donado-Mazarrón es optimista al considerar que la RSS se irá implementando por una serie de factores que inciden directamente: “Las regulaciones y directivas internacionales, y la demanda social de mayor transparencia y de actuar minimizando los impactos sociales y medioambientales. Y no olvidemos que los niveles de riesgos que evalúan los inversores están haciendo igualmente que se tomen en serio estas medidas de gestión encaminadas a conseguir un desarrollo más sostenible”.

 

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