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Por donde se mire

Jueves, 19 de octubre de 2017 | Francisco Martínez Ruiz

La situación extraordinaria creada por el Gobierno catalán, El Parlamento de aquella comunidad autónoma, y todo el clúster independentista cada vez se parece más a un mal plan que debe ser cumplido.

 

Cinco líneas serían suficientes para sintetizarlo: fractura social, huida de empresas, problema de orden público, estrés institucional agudo, posibilidad cierta de que ya nada volverá a ser igual.

 

Que una aventura como está la esté llevando a cabo –aupado y vigilado por la CUP y monitorizado por ERC– un gobierno heredero de las siglas CiU es realmente sorprendente. Para empezar, para los propios catalanes. El partido de la derecha liberal catalana, del seny. El interlocutor de las grandes operaciones energéticas de la década de los 90 y principios de los 2000. Un partido con una implicación determinante en la mayoría de los últimos gobiernos. Partido de la estabilidad institucional, y con servicios eficaces a Cataluña, de repente se abandera- con otros compañeros- en una deriva de ruptura institucional. Lo que algunos han denominado un golpe de Estado.

 

Y en esas estamos, en un laberinto con la salida cada vez más exigua. La llave número 155, que no ha sido nunca utilizada, tiene en estos momentos su debut constitucional. Será extraordinariamente interesante ver las medidas que presente ante el Senado, dado que nos encontramos ante un artículo de simple enunciado, no de detalle de las posibles medidas.

 

Realmente es difícil pensar cómo se puede lograr convocar – y que se celebren – elecciones, si hubo mucha dificultad en impedir la última “consulta”. En este último caso por razones de capacidad logística de las FCSE, parece. En la convocatoria de elecciones, podría ocurrir que muchos ayuntamientos se negaran a ceder sus instalaciones (ya hay 600 que así lo han anunciado). Demasiados casos, mucha dispersión territorial, posibilidad de boicot desde las filas del clúster… elecciones con débil calidad electoral.

 

O triunfo electoral de las tesis independentistas. Aquí ya, con el permiso de los lectores, me pierdo en el laberinto.

 

Mientras, sustitución de autoridades (en Economía; en el Cuerpo de los Mossos, por ej.), y detenciones conforme avancen las investigaciones judiciales por los hechos del 1-O. Problemas de división en las familias, las empresas, altercados en la calle. Caída del PIB catalán y español. Meses o años de tensiones.

 

Decía Fernando Abril Martorell (con ocasión de la moción de censura al presidente Suárez), que una forma de que algo se arregle es que se complique del todo.  No sé, me da que esta situación no se va a arreglar, no se va a complicar del todo (o siempre podrá empeorar), y nos mete a todos – a los catalanes a fondo-  en el peor laberinto.

 

Se mire por donde se mire.

 

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