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Elx-Parc

Viernes, 12 de enero de 2018 | Francisco Martínez Ruiz

Vaya por delante todo mi respeto -entrañable- hacia Renfe, hacia el administrador de Renfe, ADIF, y hacia el gestor de Renfe, el GIF, y demás entidades y entes y a su personal que gestionan la red ferroviaria española. Y también la de aquí.

 

La de aquí, y la que nos conecta, por ejemplo, con Valencia en un primer tramo que pudiéramos denominar mediterráneo.


Adoptada la decisión de viajar a Valencia desde Murcia, cogiendo un tren a las 06.30 de la mañana (una hora menos en Cartagena), usted logrará arribar a la Ciudad del Turia a las 10.00 después de tres horas y media. O cuatro y media más/menos, desde Cartagena.


En principio no está nada mal, si usted no se ha vuelto, como se dice por aquí, ‘delicao’, y además soporta adecuadamente unas condiciones a bordo, digamos, franciscanas. O cervantinas, a elección.


No obstante –y cual si de un capítulo de El Manual del Pesimista se tratara- el día que ha arrancado temprano, prácticamente a la hora de fumigar,  se presenta bien.


Valencia se presenta luminosa (con su AVE, su Euromed...)... y, tras el trabajo, las gestiones y la comida,  nuestro pasajero dispone de un billete de vuelta, más bien de egresado, para Murcia a una buena hora. En principio, las 18.40.


Te trabajas un poco -que es el equivalente low cost de la autoayuda aquí, por esta zona-  y te dices: Un poco de paciencia, murcianico,  total llegas a las 22.00. Sí, saliste a las 06.30, pero ya queda el último esfuerzo. Piensa en los que van a Cartagena… una hora más, llegaran ya con la pleamar.


En fin, procuras distraerte  mientras escuchas una voz que con decadencia megafónica eso sí,  en castellano y valenciá, anuncia: “próxima estación, Elda-Petrer". Madre mía,  aquello no se acaba. De pronto pasa el autodenominado servicio de ‘bar móvil’ y lo observas como una visión.


La mente empieza a divagar. Inicialmente con historias ferroviarias. Podrías pensar en el Asesinato en el Orient Express, pero se presenta el problema de ubicar la trama en Elx-Parc, Elche-Parque (o para los paisanos de Cartagena,  en Torre-Pacheco a las 22.40). Pero no lo consigues y al abrir los ojos, lo que te viene a la cabeza, ya desesperado, son algo parecido a las caras de Bélmez, en un escenario optimista. La paciencia comienza a agotarse del todo. Ya no sabes de quien acordarte. O sí.


Pero ya queda poco. Bueno, una hora más para los amigos de Cartagena, y te reanimas parcialmente. El convoy se va acercando a la Estación del Carmen, que a esas horas de la noche parece a medio camino entre la Polonia ocupada en el 39 y la terminal de mercancías de Jartum. Y ahí ya escuchas, eso sí en las dos lenguas,  el consejo de no olvidar tus objetos personales. Parece que el viaje toca a su fin, para los de Murcia.


Al pisar tierra no conseguía quitarme de la cabeza la voz melodiosa y con entonación cuidada que, a las 07.13 am, y después a las 21.05 (ha en la noche), nos anunciaba que la próxima estación era Elx-Parc. Sonaba como a otro país. En esos dos instantes, parecía que íbamos montados en algo fino, con categoría.

 

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