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Hoy, como ayer

Miércoles, 21 de febrero de 2018 | Miguel Galindo

Tres escalones, y estabas en el recinto de la Iglesia, rodeado por una verja. Dentro, a la derecha, la pequeña Cruz de los Caídos, donde en determinadas fechas montaban una escueta guardia cuatro lucidos falangistas, camisa azul y roja boina. A los que no éramos de la sangre del régimen no se nos permitía lucir prendas tan aguerridas, [Img #53638]ni participar en tan marciales acontecimientos… A la izquierda, se abría un estrecho pasillo que dotaba de acceso exterior a la sacristía del pequeño templo, y a su derecha, otro que llevaba al grueso cable que daba tierra al pararrayos del campanario. En su fachada, junto a la puerta principal, colgaba una vitrina de puerta acristalada y abatible, que custodiaba, clavados con chinchetas, los horarios de los servicios religiosos, alguna Hoja Parroquial de interés, algún comunicado a los fieles… y una cartulina octavilla con el título de la película - o películas - de esa semana en el cine del pueblo, sus principales intérpretes, la sinopsis, y… ¡tatachan!, la Clasificación Moral de la(s) misma(s).

 

Tolerada, o… Con reparos, 1R, 2R, 3R, 4R, o lo peor de lo peor, Gravemente Peligrosa con Reparos. La leche. Una 4R, por ejemplo, Mogambo, donde a unos amantes la torpe censura los convertía en hermanos, y de ahí que la adivinable relación desembocase en incesto, pero fuera como fuese eso nos ponía en el camino del infierno. O ya una Gravemente Peligrosa, como Arroz Amargo, de Sylvana Mangano, que nos colocaba directamente, sin preámbulos, dentro de ese mismo infierno, en la parte más barbacoa del mismo. Por supuesto, eso era en cuanto a los mayores de 18 años, que se jugaban sus brochetas cada fin de semana en las butacas del cine. A los críos, invariablemente, nos salvaban de chamuscarnos porque se nos prohibía directamente el acceso. Sin más paliativos…

 

Y recuerdo esto en comparación a lo de hoy. Pero – se me dirá – si hoy, tío tonto, no existe la censura, ¿cómo se te ocurre?.. Pero, ¡já..!, claro que existe, si bien que larvada, de otra forma más sutil, más ladina y elaborada, más emboscada. Y no por la salvación de las almas, si no por otros intereses. Antes, simplemente lo hacían con el chantaje del miedo, con la amenaza de tu condenación eterna, o con que te iban a poner un sambenito ante las fuerzas vivas y muertas del pueblo que te ibas a cagar. Y todo eso junto, acojonaba un rato. Y en la actualidad, la censura se ejerce mediante el aborregamiento de la gente, la manipulación de la realidad, el consumismo, el hedonismo y el narcisismo, y, encima, por lo que ha venido en llamarse la postverdad. Esto es, utilizar las redes para, aprovechando el adocenamiento mental del personal, fomentar noticias falsas dirigidas a fines espurios. La masificación de las gentes y las mentes, y la gentificación de las personas, es el objetivo final. Lo mismo que aquella burda dictadura aliada al más casposo poder eclesial perseguía el control de los individuos. Ya digo, los de ayer, mediante un secuestro atroz de las libertades y del pensamiento dirigido, y los de hoy, a través de aparentemente lo contrario, o sea, una libertad casi absoluta con que deseducar al personal y orientarlo a un control absoluto mental como el de antes.

 

Y lo cierto es que la ciudadanía del mundo está atravesando una época propicia a la manipulación de sus mentes. Ha logrado que EE UU elija (aparentemente en uso a su libertad de voto) a uno de los grandes monos de la selva mundial. Se está intentando manipular la realidad política en los estados europeos, facilitando el ascenso del fascismo, populismos y hasta resucitar al nunca muerto nazismo. Se ha interferido en el conflicto catalán con el fin de desestabilizar Europa. Los mayores medios del movimiento de masas, como el fútbol, están construyendo un poder dentro del poder institucional de los propios países (véase el chantaje de la Fifa a España en el caso Villar, por ejemplo). O la nueva moral de conseguir lo que un loco, o un colectivo enloquecido, quiere, a base de mover voluntades desprovistas de voluntad propia, dentro del engranaje de las democracias, que  es una tendencia que se va abriendo camino…

 

Un día llegará en que iremos a la puerta de los ayuntamientos, y a la izquierda de su entrada principal, en una vitrina con puerta de cristal abatible, habrá una cartulinica en octavilla, del Partido Unificado, cogida por una chincheta, que nos diga lo que tenemos que hacer y cómo hemos de pensar, y a los espectáculos que hemos de asistir fuera de las fiestas, los deportes, los folklores y las tradiciones permitidas. Y las actividades intelectuales serán clasificadas desde las Toleradas, las Con Reparos, o las Gravemente Peligrosas…  


@migasanch 

El Mirador / www.escriburgo.com / viernes 10,30 h. http://www.radiotorrepacheco.es/radioonline.php

 

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