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Economía en valores

Miércoles, 7 de marzo de 2018 | Vicente García Claver

No hay nada más práctico para analizar y valorar como va funcionando nuestra sociedad, que las vivencias de nuestro día a día. ¿A que viene esto?

 

[Img #53872]Soy una persona de costumbres a las siete y media de la mañana. Ya que es a esa hora cuando suelo llegar a mi población laboral y antes de entrar a la oficina, debo tomar un café, para más concreción tomo lo que en Valencia denominamos un bombón.

 

A esas horas hay gente que aún va más sonámbula que yo y le cuesta soltar un “buenos días” (lo veo más que lógico), otras que no paran de hablar. Pero el otro día, había un señor de mediana edad, con su hija de unos nueve años. La niña tomando un ColaCao calentito y su padre un café ‘tocado’. La edad me la sé, ya que le preguntaron a la niña, si estaba preparada para tomar la Primera Comunión. La niña con cierta ilusión (no eran horas), contestó con un ‘Sí’.


Acto seguido el padre intervino diciendo sin cortarse, “y tanto, como que el otro día el cura nos tuvo casi dos horas… menudo rollo”. Evidentemente su hija lo escuchó.


Tengo que reconocer que al menos, este padre acompañó a su hija a escuchar la Santa Misa. Conozco a otros padres, que ese menester se lo pasaban a la abuela.


Debemos ser coherentes con lo que decimos y pensamos. Hay que actuar en esta vida, con ética e inculcar a nuestros hijos valores y principios. Lo último que debemos hacerles es confundirlos. Hay que ser valientes e ir en ocasiones, y así lo pienso, contra la sociedad que te rodea. Debemos educar a nuestros hijos, como personas que tengan personalidad e ir extinguiendo cada vez más a los denominados “bienqueda” (conozco demasiados de esos y dejan mucho que desear).

 

Respeto, solidaridad, ética, honestidad, amor, libertad, tolerancia, justicia, equidad. Todos estos valores, deben de fluir cada vez más en nuestra sociedad. Eso depende de nosotros. Empezando por uno mismo, y continuando con el colectivo. Solo así, evitaremos un futuro negro. Nuestros pequeñines no se lo merecen.

 

Quiero terminar esta reflexión con un párrafo extraído del libro “Esta economía mata: El Capitalismo y la Justicia Social” y que los autores rescatan una afirmación de nuestro Papa Francisco; “La crisis actual no es solo económica y financiera, sino que hunde sus raíces en una crisis ética y antropológica. Secundar a los ídolos del poder, del provecho, del dinero, por encima del valor de la persona humana, se ha convertido en norma fundamental de funcionamiento y en criterio decisivo de organización. Nos hemos olvidado y todavía nos olvidamos de que, por encima de los negocios, de la lógica y de los parámetros del mercado, está el ser humano. Y hay algo que se debe al hombre en cuanto a tal, en virtud de su dignidad profunda: ofrecerle la posibilidad de vivir dignamente y de participar activamente en el bien común”.

 

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