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LIDERAZGO RESPONSABLE. LÍDER.ES

Marta Garrido: “La misión de las organizaciones es crear redes de intereses y valores compartidos”

Directora de Recursos Humanos de Himoinsa - LídeR.ES es una iniciativa de MurciaEconomia.com y la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM

Lunes, 23 de abril de 2018 | Marta Isabel García Rivas

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Dice que el ser humano tiene un lugar en su entorno, en la sociedad. Que ya no se trata únicamente de los roles que se pueda tener, sino del impacto de dichos roles; de asumir nuestra responsabilidad sobre dicho impacto y contrarrestarlo en la medida de lo posible. Así es como Marta entiende el por qué de la Responsabilidad Social Corporativa. Algo que siempre ha estado implícito en todos los ámbitos de su vida desde siempre, comenzando por el plano personal y siguiendo por el profesional.

 

Marta considera posible desarrollar una gestión socialmente responsable de puertas para afuera, sin tener desarrollada la responsabilidad social interna, ya que, asegura que la RSC se compone de ambas: “Ahora bien, ¿es recomendable? Como su propio nombre indica, estamos hablando de Responsabilidad, de la toma de conciencia de la función y del impacto de cada acto y actividad empresarial. Al final del día, pasamos más horas en nuestros puestos de trabajo que en casa, nuestros compañeros se convierten en nuestra familia laboral. ¿Si no tomamos conciencia de algo tan importante y evidente como eso, si no realizamos acciones internas socialmente responsables, cómo vamos a tener una responsabilidad externa real? El tándem de ambos es lo que da sentido a la palabra. Externa o interna, siendo simplistas si me lo permiten, al final es una forma de clasificar, la raíz de todo, lo verdaderamente importante es la Responsabilidad, y para ser real debe ser completa”, afirma Marta.


Como directora de Recursos Humanos de Himoinsa, Marta Garrido aplica la gestión socialmente responsable a las personas que trabajan en su empresa: “Desarrollamos acciones de Responsabilidad Social Interna, aunque no están enmarcadas dentro de un plan estratégico de RSC propiamente dicho, sino que han ido surgiendo como una forma de comprometernos con nuestros empleados; es lo que quizá antes de etiquetarse como RSC, se conocía como beneficios que van más allá que el contrato laboral y que es lo que realmente fideliza a nuestro cliente interno - el empleado -, mediante un compromiso mutuo que fluctúa en la doble dirección: empleado-empresa / empresa-empleado”.


Como ejemplos, muchos, aunque Marta destaca la tarjeta de empleado, de la que disponen todas las personas que integran la plantilla de Himoinsa, con la que acceden al Plan de Beneficios Sociales, que desarrolla la empresa mediante convenios colaborativos con otras organizaciones que permiten a los trabajadores disfrutar de descuentos y promociones con las empresas adheridas; las actividades organizadas para celebrar la Navidad: la cena corporativa de Navidad, con donaciones económicas del personal de Himoinsa para organizaciones sociales sin ánimo de lucro; el concurso de postales navideñas para los hijos de los empleados; la visita de Sus Majestades, los Reyes Magos; o el I Concurso de Villancicos Himoinsa: “un certamen en el que se valoran aspectos como la originalidad de la letra y la puesta en escena. Pero más allá del premio en metálico para el equipo ganador, consideramos importantes este tipo de actividades porque mediante ellas se refuerza el trabajo en equipo, la comunicación y negociación ya que todo esto permite mejorar el clima laboral”.


Su compromiso con la igualdad de oportunidades también queda patente en algunas de las actividades, como las ponencias organizadas con motivo de la celebración del Día de la Mujer Trabajadora, impartidas bien por mujeres con trayectorias destacables -como Rosa Romero, piloto que ha competido hasta en cinco ocasiones en el Rally Dakar, o Rosa Malea, la primera mujer que forma parte de la Patrulla Águila desde su creación-, bien por ponentes que trabajen los aspectos motivacionales, como habilidades comunicativas, liderazgo y gestión del tiempo. La finalidad es conseguir hacer una jornada de trabajo diferente.

 

Potenciar la RSC externa
Partiendo de esta Responsabilidad Social Interna, afirma Marta, ahora el principal reto de Himoinsa en el área de la RSC es potenciar y desarrollar más la RSC externa: “Desde Himoinsa consideramos necesaria la aportación de puertas para fuera, el impacto social y ambiental, cómo contribuir con éstos mejorando nuestro rol como parte activa”. En este sentido, su desempeño social se centra en la colaboración activa con ONGs y entidades benéficas, y sobre todo, en la inserción laboral de diferentes colectivos, como las personas en riesgo de exclusión social o los recién graduados, que por su condición de “no-experiencia” pueden verse más limitados a la hora de acceder a un puesto de trabajo: “Defendemos la igualdad de oportunidades, y lo llevamos a la práctica con acciones como la participación en foros de empleo de universidades y escuelas de negocios, colaboraciones con lanzaderas de empleo, ponencias para desempleados y convenios con diferentes universidades y entidades para acoger alumnos en prácticas. Por ejemplo, el que mantenemos con la Universidad Politécnica de Cartagena: seleccionamos a alumnos de los últimos cursos de titulaciones industriales para formarlos progresivamente mediante un primer año de prácticas en empresa, un curso intensivo de inglés y un contrato laboral, en la mayoría de los casos, por una duración mínima de cinco años. Por ello recibimos el premio Mateo Vodopich 2017, que cada año otorga la UPCT a aquellas empresas que colaboran en la formación de universitarios de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (ETSII)”, explica Marta.


Marta Garrido entiende la Responsabilidad Social Corporativa como una ventaja competitiva para cualquier organización, teniendo en cuenta que, si echamos la vista atrás, desde los inicios del siglo XX, la forma en la que las empresas se integran en los mercados ha cambiado significativamente. Para Marta, la internacionalización ha provocado un incremento de la competitividad entre organizaciones, generando estrategias que podían resultar más agresivas o terminar en fraudes contables o catástrofes medioambientales, lo que, inevitablemente, ha llevado a que la sociedad tenga una percepción negativa de las actividades empresariales y haya experimentado un cambio de expectativas respecto a las mismas: “Tener un objetivo comercial y cumplirlo dejó de ser suficiente. Ya no hablamos sólo del cumplimiento de leyes, sino de la obligación ética de la empresa y de sus valores corporativos. La sociedad demanda que se contribuya desde los tres ejes y no exclusivamente desde el económico. Y es aquí donde las empresas dan respuesta a esa demanda social. Al final, cuando tienes el mismo producto que tu competencia directa lo que marca la diferencia es ese valor añadido: ya no se trata solamente de que mi producto sea mejor, sino de por qué soy mejor como empresa, qué me diferencia frente a mis competidores como organización”, explica Marta Garrido.

Renovarse o morir. Ante un mundo que cada vez plantea más oportunidades, pero también más desafíos, ante un mundo globalizado, interconectado y complejo que requiere cada vez más de nuestra atención y de nuestra preocupación, el futuro de las organizaciones pasa inevitablemente por esa elección. Dice Marta Garrido que la responsabilidad moral es hacer nuestra parte, aportar y mejorar el entorno desde la triple cuenta de resultados, con acciones y medidas que así lo garanticen. Pero hace especial hincapié en una necesidad: “Nuestra misión es crear redes de intereses y valores compartidos, bien sea entre corporaciones, con la administración o con la sociedad sobre la que se produce el impacto. Hablamos de responsabilizarnos, por ejemplo, en materia de sostenibilidad, de garantizar la supervivencia de los ecosistemas, de reducir el impacto en hábitats,… En resumen, de orientar las necesidades y las expectativas de todos en la misma dirección”.

 

Asegura que el deber de las organizaciones es anticiparse, prever e implantar medidas compensatorias sobre las actividades que realizan. Y sobre todo, mejorar el legado que hemos heredado, para poder dejar un mejor legado a las generaciones futuras: “Tomar conciencia sobre el efímero hecho de que estamos de paso, el hecho de que es nuestro deber cuidar lo que se nos ha dado y educar para que aquellos que vendrán después puedan hacerlo mejor que nosotros”.

 

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