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LIDERAZGO RESPONSABLE. LÍDER.ES

Enrique Martínez Cantero: “Una organización responsable nunca olvida cuál es su Misión”

Fundador de Government Performance Group – Govermance, subdirector de la Cátedra RSC de la Universidad de Alcalá de Henares y profesor de Ética y RSC en la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile

Lunes, 7 de mayo de 2018 | Marta Isabel García Rivas

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Enrique Martínez Cantero, fundador de Government Performance Group – Govermance, dio sus primeros pasos en el mundo de la Responsabilidad Social Corporativa, siendo director general de dos firmas de consultoría especializadas en políticas públicas -que trabajaban con la Comisión Europea, el Gobierno de España y las comunidades autónomas en la elaboración de estrategias regionales y sectoriales, políticas públicas y su evaluación-, y que más tarde ampliaron su actividad dirigiéndola hacia el ámbito de las políticas corporativas; entre ellas, la RSC.


“A mí, personalmente, me producía una enorme insatisfacción pensar que las estrategias corporativas y las públicas no tuvieran punto de encuentro e intentaba buscarlo. Empecé a hablar de la participación de las empresas en los asuntos públicos, y la pregunta que me hacían era ¿qué es un asunto público?... lo cual no era sencillo de explicar en 2004-2005. Hoy es más fácil: cuando me preguntan que es un asunto público respondo que los  ODS y casi todo el mundo lo entiende y lo acepta, aquí en un estado del bienestar público elevado o en Chile done apenas existe el estado de bienestar público”, recuerda Enrique.

 

Enrique Martínez Cantero es experto de la Comisión Europea y asesor de gobiernos y grandes corporaciones. Como tal, trabajó en la elaboración de la Estrategia Horizonte 2020 para la Región de Murcia, de la que saldrían los programas operativos, y que se desarrolló a través de mesas de trabajo que reunían a empresarios, políticos, interlocutores sociales y, en general, personas que ejercían el liderazgo en la Región: “Yo planteaba un alineamiento de las empresas murcianas con la estrategia regional e incluso desarrollar alianzas entre ellas, las administraciones públicas y organizaciones del tercer sector en los temas relevantes para el territorio y la sociedad murciana. El asombro ante esta propuesta aparecía en partes iguales tanto entre los empresarios como los políticos y líderes sociales”. Y aunque hoy, se ha normalizado que empresas y sector público trabajen conjuntamente en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, y en particular, que apliquen el ODS 17 para solucionar conjuntamente las necesidades ciudadanas, Enrique se muestra escéptico. Sin embargo, considera que éste es precisamente el primer paso para que mañana se afronten los asuntos públicos en grandes alianzas.

 

Lo mismo sucede entre instituciones públicas. Nos encontramos en el inicio del debate para crear la Estrategia Europea post 2020 y un nuevo Marco Presupuestario de la UE, y Enrique lanza la pregunta: “¿No debería alinearse la futura estrategia europea con la Estrategia 2030 de Naciones Unidas? El impacto sería altísimo, porque al final las estrategias y legislaciones nacionales vienen de Bruselas. Creo que es complicado pero posible, al fin y al cabo la UE ha liderado algunos de los asuntos abordados por los ODS como el Cambio Climático con la Conferencia de París. Pero también es cierto que de ser referente (sentirse mirado por todos los estados miembros) a pasar a mirar a otro como referente (ONU), no va a ser sencillo para las instituciones europeas”.

 

"Negocios trascendentales"

Entendiéndola de una manera holística, para Enrique Martínez Cantero la RSC ofrece la capacidad de generar una estrategia empresarial que gobierne el negocio y la cultura de una manera integrada con naturalidad: “Voy más allá. Creo que las empresas no solamente deben ser responsables y mitigar los riesgos no financieros; deben ofrecer soluciones a la sociedad convirtiendo sus negocios en lo que yo denomino negocios trascendentes (por ejemplo, los que desarrollan un ODS). En ese sentido la RSC es un paso previo necesario aunque no suficiente”.

 

Un paso que también deben dar el Tercer Sector y la Administración Pública –“hablo de Administración Pública y no de política”, explica Enrique-, a los que se les presupone  que, como el fin es correcto, ya está todo hecho. Sin embargo, no se trata solo del fin, sino también de la forma en la que se hace, de los valores que rigen la organización: “Cuando pregunto a cargos públicos y altos directivos de empresas públicas por el propósito de sus entidades, normalmente me responden con el qué, no con el para qué: me dicen que hacen colegios, en vez de lograr una mejor formación; que organizan el tráfico, en vez de que trabajan para conseguir mayor seguridad vial;… Yendo al extremo, lo que hacen es agotar el presupuesto en vez de perseguir la misión al servicio de la cual está el presupuesto, y esto genera grandes deficiencias y conflictos éticos. Un ejemplo sencillo: ¿cuál es la misión del Canal Isabel II? Evidentemente, suministrar agua potable en la Comunidad de Madrid. Por tanto: ¿qué hacía operando en América Latina? La posibilidad de caer en conflictos éticos cuando estás fuera de tu misión es mucho mayor que cuando estás en ella, y una organización responsable es más difícil que olvide esto”.

 

Enrique Martínez Cantero da un paso más allá: los partidos políticos. Asegura que cuando se les pregunta por la RSC, responden con sus propuestas para empresas. Pero… ¿qué hay de sus estrategias de responsabilidad social en el partido? ¿Tienen un DIRSE?: “No hay que olvidar que, al final, son los partidos políticos los que dotan a las administraciones públicas de los altos mandos. Por tanto, habría que empezar por ahí”.

 

En este sentido, y como Fundador de Government Performance Group – Govermance, Enrique ha desarrollado el método govermance, con el objetivo de unir buen gobierno y rendimiento en vez de enfrentarlo, a través de siete pasos: definir el propósito, la Misión, que se desarrollará estratégicamente en Objetivos y éstos, en Tareas, que se encomiendan a las personas, que son el centro de la organización y propósito, asegurando, así, la trazabilidad: es decir, que cuando una persona esté haciendo algo, sepa que está ayudando a cumplir la misión. “Por si genera dudas, los objetivos financieros forman parte de la Misión porque el negocio tiene que rentabilizar la persecución de la Misión; pero los objetivos financieros no son la Misión. En el caso público ocurre lo mismo con la idea de la ejecución del presupuesto, es un instrumento pero no un fin”.


Y en este camino, Enrique explica que nos vamos acercando a una situación en la que una empresa cuya organización y negocio no sea responsable no podrá competir, no tendrá la licencia para operar de sus grupos de interés, empezando por la ciudadanía como consumidor: “Por tanto, si no te lavas las manos, corres más riesgos de contagiarte de un virus del que quizá no sobrevivirás. La RSC es el jabón con el que deben limpiarse las empresas todos los virus que potencialmente existen en el mundo de los negocios (y de la política) antes de que afecte a un órgano vital”.


Y la considera imprescindible para que todo esto se cumpla: “Quiero que las empresas sean rentables con un modelo de negocio responsable, que se proponga reducir a cero sus riesgos no financieros y que sea trascendente, porque su propósito es solucionar las necesidades de la ciudadanía o los desafíos de la humanidad (si somos grandilocuentes). Quiero administraciones públicas, Fundaciones y ONGs que persigan los loables propósitos que tienen, sin incurrir en riesgos financieros y con la mayor eficiencia económica posible. Quiero todos estos agentes lo hagan en conjunto porque no nos podemos permitir duplicar esfuerzos y recursos manteniendo viva una brecha ideológica que impide colaborar entre lo público y lo privado y que perjudica a las personas que debemos ser el centro y fin de su acción. Creo que la RSC es imprescindible para que estos deseos se cumplan”.

 

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