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La regeneración política comienza con RTVE

Viernes, 13 de julio de 2018 | Jesús Galindo

Tras la moción de censura diseñada y ejecutada, con milimétrica precisión por parte del aparato del PSOE, a los españolitos se nos vendió como una operación dirigida, principalmente, a conseguir una regeneración del tejido político en nuestro país. Un tejido, profundamente deteriorado, merced al cumulo de casos de corrupción, y a sus correspondientes tramas, que han sepultado materialmente la actividad política en España durante los últimos años.


[Img #56625]Esta justificación, dicha así, cuela de forma natural y todo el mundo la compraría, si no fuera porque, en el fondo, tiene truco. O al menos eso es lo que está comenzando a trascender, tras las primeras decisiones que el Gobierno de Sánchez está tomando, en relación con la “regeneración” de algunos órganos, esenciales para el adoctrinamiento, y el correspondiente control de los medios de comunicación de titularidad pública.


Lo primero que se ha conocido (porque así lo han publicado desde Podemos) es el repugnante cambio de cromos y chalaneo al que han llegado Sánchez e Iglesias, y, donde, el segundo (así lo ha confirmado el mismo) va a controlar todo aquello que tenga que ver con RTVE.


Apenas ha transcurrido un mes, desde la toma de posesión del nuevo presidente del Gobierno, y ya se han repartido una parte importante del pastel, para ver quien se lo come antes, y que les dé tiempo a digerirlo antes de finalizar la presente legislatura.


La ya conocida y excesiva verborrea dialéctica que adorna a Pablo Iglesias, le traicionó, una vez más, esta vez en una reciente entrevista, concedida a Susana Griso en el programa Espejo Público, y donde 'descubría' que la Dirección del ente RTVE, la iba a desempeñar Andrés Gil. Un periodista, de todos sabido, afín a la causa de Podemos, y con un velado, pero determinado, sesgo que a nadie ha dejado indiferente. Anteriormente, este ofrecimiento se había hecho a Ana Pardo de Vera, directora del diario Público, objetivo que no fructificó, y que ella misma descubrió y aireó de forma pública y notoria. Por cierto, que el sr. Gil, cuando supo que lo iban a nombrar, se apresuró a borrar miles de tuits, de su archivo histórico. ¡Menudas piezas nos iban a colar estos regeneradores!, con un profesional que se autocensura el solito.


Al final, como necesitaban una mayoría cualificada, se han visto obligados a posar su enorme DEDAZO en la persona de Tomás F. Flores, para lo que han tenido que buscar la complicidad del PDcat y de Ezquerra, con quienes han tenido que pactar, a saber, bajo qué condiciones y concesiones. Un DEDAZO que, por su tamaño, más bien se parece a una pata. Y es que al PSOE se le ha visto la pata por debajo de la puerta, como al lobo le ocurrió en el cuento de los siete cabritillos.


Estos hechos han dejado, a Pedro Sánchez, con el culo al aire y sin pañales, al descubrirse las oscuras negociaciones plagadas de añagazas y de concesiones políticas que el flamante presidente está teniendo que pagar, y que dejan al descubierto las mentiras con las que, una vez más, nuestra clase política nos maltrata, intentando vendernos las bondades de una imaginaria reposición democrática, bajo el disfraz de una regeneración política, que lo que realmente esconde es una lucha por el control del poder mediático para gloria y servicio de nuestros “nuevos” gobernantes.


Desde el PSOE no hacen más que aludir a la etapa anterior, afirmando que el PP se había hecho el dueño de la tele (algo que yo no voy a negar), y que había que conseguir un estatuto similar al que tiene la BBC, con una independencia total del poder político. Y van, y a las primeras de cambio se olvidan, y donde dijeron digo dicen Diego. Así, sin más, sin vergüenza alguna y con todo el morro del mundo.


Todo parece apuntar a que, Pablo Iglesias, ha logrado colarle al PSOE su teoría sobre el control de los medios de comunicación a la que Iñigo Errejón se refirió en un video emitido en el programa La Tuerka, y donde, entre otras cosas, manifestaba: “…La izquierda tiene que empezar a pensar en una Ley de Medios…, sobre todo, que esto vaya sonando”. Y añadía “…los medios son ‘un espacio de poder fundamental’. ‘…El espacio mediático es un espacio a asaltar’”. Una tesis que nos recuerda el más puro estilo `Goebbeliano`. Algo que, por otra parte, no nos sorprende nada viniendo del entorno de Podemos, donde su modelo de televisión es la de Venezuela y Bolivia, y donde se impone la figura del comisario encargado de 'velar' por la pureza y la veracidad de la información, ya que, al parecer, RTVE solo es independiente si obedece a los postulados de PSOE y Podemos, y no a cualquier otro partido.


Los ciudadanos le estamos pidiendo al PSOE que no haga lo mismo que ha hecho, hasta ahora, el PP. Queremos un Gobierno integro, sin marrullerías ni acuerdos soterrados que busquen beneficios colaterales. Pero esto, me parece que, una vez más, se va a quedar en una quimera y nos tendremos que conformar con más de lo mismo y aguantar la hipocresía en la que se envuelve nuestra clase política, de la que, cada vez menos, nos podemos fiar.


Según parece, por los primeros escarceos en la ejecución de determinadas acciones políticas que vinculan al nuevo Gobierno, el líder del PSOE se ha echado en brazos de Iglesias, o al menos se está apoyando en él, como su principal muleta, o, si lo prefiere, bastón inglés, por ser más fino. Y si no, véanse las gestiones que el podemita está realizando con los golpistas catalanes, y el fair play que usa en sus intervenciones parlamentarias (solo falta que le dé un beso en los morros a Sánchez, como ya hizo con su colega Domenech).


Es el precio que el PSOE tiene que pagar por tratar de gobernar con una minoría exigua, y que le lleva a pactar con sus principales adversarios políticos (que todos sabemos no son ni el PP ni Ciudadanos) y que sigue siendo Podemos. Un partido que está esperando que se abra la puerta de la cabaña (PSOE), donde están los cabritillos, para asaltarlos y comérselos crudos, como en el cuento.


De Podemos no me sorprende nada. Ya sabemos a lo que juega y no nos engaña a nadie. Es más, es bastante claro y diáfano en sus planteamientos, propios de una “dictadura democrática”. Pero, el PSOE, sí que me está asombrando, y me preocupa. Es un partido de Estado que está gobernando España, y se alía con los que quieren romper este país. Claro que, con Sánchez como líder de este partico, no me debería sorprender nada.


Y lo peor de todo es que, en este trayecto (no sabemos cuánto durará), las concesiones que el Sr. Sánchez va a tener que seguir haciendo, para asegurarse poder gobernar los dos años que le quedan, pasan obligatoriamente por abordar una serie de temas que son de trascendental importancia para España y para su futuro como país libre y democrático, pero, sobre todo, que podrían afectar negativamente a la configuración política y territorial de nuestro país, tal y como ahora lo conocemos.


Al parecer la regeneración política en España ha comenzado con RTVE.  Que Dios nos pille confesados.


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