El gestor del futuro, en el presente
Echando la vista atrás me cuesta distinguir cuál fue el momento en el que me convertí en un auténtico gestor. Lo cierto es que durante toda mi carrera profesional, desde mis primeros trabajos de consultor pasando por mi experiencia en banca de inversión, siempre he desarrollado proyectos junto a profesionales en puestos directivos, con lo que he vivido continuamente esa sensación de presión constante y exigencia tan habitual en los gestores. En el fondo es un proceso de aprendizaje continuo, que exige una actitud determinada y asumir ciertas responsabilidades que van más allá de la labor del día a día.
Gran parte de mi trabajo se basa en ayudar a otros gestores a cambiar la realidad de su empresa. En la mayoría de las ocasiones, este proceso pasa por ayudar a estos profesionales a cambiar, y a entender y asumir verdaderamente su rol de gestor. Aunque pueda parecer un aspecto trivial, no hay tantos profesionales que entiendan que es lo que exige un puesto de gestión.
Hoy en día podemos encontrar abundante literatura sobre la figura del directivo y las funciones del gestor, y cada año se editan nuevos títulos abordando este tema. Como es lógico, necesito estar al día de las nuevas tendencias en gestión para aplicarlas a mi trabajo, y aunque hay aportaciones muy interesantes, me sorprende constatar que los principios de esta disciplina siguen siendo los mismos que definió Peter Drucker hace más de cincuenta años, y que estudié en la Universidad.
Por lo tanto, antes de desarrollar una nueva teoría sobre la gestión, e idear un anglicismo rimbombante, prefiero refrescarles cuáles son para Drucker los grandes cometidos de un gestor. Cuando identificó estas funciones, se refirió a ellas como los cometidos del gestor del futuro, dando a entender que su vigencia no haría sino aumentar. A mi juicio no le faltó razón.
* Dirigir por objetivos: Estarán cansados de leer sobre la gestión orientada a objetivos, la necesidad de los indicadores, etc. pero les aseguro que encuentro a muy pocos directivos con metas claras en su área o empresa. Para Drucker la definición de objetivos claros es esencial, tanto en el desarrollo profesional como personal.
* Contemplar la empresa como un todo e integrar en ella la propia función: El gestor debe tener una visión global de los procesos de la empresa, que deben estar orientados hacia sus objetivos. Parece sencillo, pero hay pocos profesionales que realmente sean capaces de poner por delante los intereses de la empresa que los de su área.
* Capacidad de tomar decisiones estratégicas, y de asumir riesgos: Drucker supo prever como el mercado, cada vez más global y cambiante, iba a suponer el fin de las empresas monolíticas y que no fueran capaces de innovar. Es imposible mantener un crecimiento continuado sin cambiar, y por lo tanto asumir riesgos.
* Ser capaz de entender la relación entre la empresa y sus servicios, el sector y el mercado global: Esto es un requisito indispensable para cumplir la anterior función. El gestor debe entender como afectan las tendencias económicas, políticas y sociales a su sector y por ende a su empresa. Desde hace cincuenta años hasta ahora los cambios en el entorno económico y social y se han acelerado, con lo que esta visión global es si cabe más vital en los tiempos actuales.
* Formar un equipo integrado, con capacidad de trabajar orientado a objetivos: Drucker previó el auge del trabajador del conocimiento, en contraposición a la concepción clásica que lo trata como una simple máquina de ejecutar órdenes. Este trabajador del conocimiento, capaz de asumir responsabilidades y funciones de gestión, sería la base de las nuevas empresas de éxito.
* Saber comunicar claramente, motivar y obtener la participación de otros directivos y de los profesionales de la organización: Aprovechar el talento de los trabajadores del conocimiento y dirigirlo hacia un fin común requiere dedicación y habilidades.
Es probable que nada de esto les parezca nuevo, pero juzguen si ustedes u otros profesionales con responsabilidad de gestión que conozcan las aplican realmente en su día a día. En mi relación diaria con empresas de la Región, especialmente las PYMES, echo en falta el pleno desarrollo del rol de gestor en muchos equipos directivos.
A pesar de la sencillez de estos conceptos, es muy complicado llegar a dominar completamente el rol de gestor, incluso es habitual que los grandes directivos flaqueen en alguna de estas funciones. Ser un buen gestor requiere una mezcla de habilidades, conocimientos y actitud, y exige un trabajo constante para aprovechar las fortalezas y subsanar las debilidades de cada profesional.
Con el fin de impulsar el desarrollo del rol gestor en empresarios de la Región, Grupo Inforges ha creado una Escuela de Gestores que a partir de noviembre va a impartir un programa formativo de cuatro meses centrado en trasmitir los conocimientos técnicos y desarrollar las habilidades necesarias para convertirse en un gestor. Las enseñanzas de este programa están basadas en los principios desarrollados por Peter Drucker y sus desarrollos posteriores. Además la Escuela de Gestores ofrece un apoyo individualizado al alumno para que desarrolle un plan de trabajo personalizado con el que potenciar sus habilidades de gestión.
Si está interesado en más información sobre la Escuela de Gestores, puede consultar la web http://www.escueladegestores.com/, o llamar al teléfono 902 36 32 93.
Gran parte de mi trabajo se basa en ayudar a otros gestores a cambiar la realidad de su empresa. En la mayoría de las ocasiones, este proceso pasa por ayudar a estos profesionales a cambiar, y a entender y asumir verdaderamente su rol de gestor. Aunque pueda parecer un aspecto trivial, no hay tantos profesionales que entiendan que es lo que exige un puesto de gestión.
Hoy en día podemos encontrar abundante literatura sobre la figura del directivo y las funciones del gestor, y cada año se editan nuevos títulos abordando este tema. Como es lógico, necesito estar al día de las nuevas tendencias en gestión para aplicarlas a mi trabajo, y aunque hay aportaciones muy interesantes, me sorprende constatar que los principios de esta disciplina siguen siendo los mismos que definió Peter Drucker hace más de cincuenta años, y que estudié en la Universidad.
Por lo tanto, antes de desarrollar una nueva teoría sobre la gestión, e idear un anglicismo rimbombante, prefiero refrescarles cuáles son para Drucker los grandes cometidos de un gestor. Cuando identificó estas funciones, se refirió a ellas como los cometidos del gestor del futuro, dando a entender que su vigencia no haría sino aumentar. A mi juicio no le faltó razón.
* Dirigir por objetivos: Estarán cansados de leer sobre la gestión orientada a objetivos, la necesidad de los indicadores, etc. pero les aseguro que encuentro a muy pocos directivos con metas claras en su área o empresa. Para Drucker la definición de objetivos claros es esencial, tanto en el desarrollo profesional como personal.
* Contemplar la empresa como un todo e integrar en ella la propia función: El gestor debe tener una visión global de los procesos de la empresa, que deben estar orientados hacia sus objetivos. Parece sencillo, pero hay pocos profesionales que realmente sean capaces de poner por delante los intereses de la empresa que los de su área.
* Capacidad de tomar decisiones estratégicas, y de asumir riesgos: Drucker supo prever como el mercado, cada vez más global y cambiante, iba a suponer el fin de las empresas monolíticas y que no fueran capaces de innovar. Es imposible mantener un crecimiento continuado sin cambiar, y por lo tanto asumir riesgos.
* Ser capaz de entender la relación entre la empresa y sus servicios, el sector y el mercado global: Esto es un requisito indispensable para cumplir la anterior función. El gestor debe entender como afectan las tendencias económicas, políticas y sociales a su sector y por ende a su empresa. Desde hace cincuenta años hasta ahora los cambios en el entorno económico y social y se han acelerado, con lo que esta visión global es si cabe más vital en los tiempos actuales.
* Formar un equipo integrado, con capacidad de trabajar orientado a objetivos: Drucker previó el auge del trabajador del conocimiento, en contraposición a la concepción clásica que lo trata como una simple máquina de ejecutar órdenes. Este trabajador del conocimiento, capaz de asumir responsabilidades y funciones de gestión, sería la base de las nuevas empresas de éxito.
* Saber comunicar claramente, motivar y obtener la participación de otros directivos y de los profesionales de la organización: Aprovechar el talento de los trabajadores del conocimiento y dirigirlo hacia un fin común requiere dedicación y habilidades.
Es probable que nada de esto les parezca nuevo, pero juzguen si ustedes u otros profesionales con responsabilidad de gestión que conozcan las aplican realmente en su día a día. En mi relación diaria con empresas de la Región, especialmente las PYMES, echo en falta el pleno desarrollo del rol de gestor en muchos equipos directivos.
A pesar de la sencillez de estos conceptos, es muy complicado llegar a dominar completamente el rol de gestor, incluso es habitual que los grandes directivos flaqueen en alguna de estas funciones. Ser un buen gestor requiere una mezcla de habilidades, conocimientos y actitud, y exige un trabajo constante para aprovechar las fortalezas y subsanar las debilidades de cada profesional.
Con el fin de impulsar el desarrollo del rol gestor en empresarios de la Región, Grupo Inforges ha creado una Escuela de Gestores que a partir de noviembre va a impartir un programa formativo de cuatro meses centrado en trasmitir los conocimientos técnicos y desarrollar las habilidades necesarias para convertirse en un gestor. Las enseñanzas de este programa están basadas en los principios desarrollados por Peter Drucker y sus desarrollos posteriores. Además la Escuela de Gestores ofrece un apoyo individualizado al alumno para que desarrolle un plan de trabajo personalizado con el que potenciar sus habilidades de gestión.
Si está interesado en más información sobre la Escuela de Gestores, puede consultar la web http://www.escueladegestores.com/, o llamar al teléfono 902 36 32 93.





















