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Opinión | La Corte
Lunes, 12 de Agosto de 2019
Belén Pardo

Ser un ironman significa poder con todo lo propuesto

Diego Rosique Moya ha sido el primer español clasificado en el Ironman Lake Placid 19 de Nueva York.

 

Rosique alcanzó el puesto 14 de su categoría (40-44) en la que había 332 participantes, diez de ellos españoles. En la clasificación general fue el número 100 de tres mil participantes.

 

[Img #64616]Este ironman español, casado con la murciana Maite Pascual, participa desde el año 2012 en esta prueba que consiste en realizar 3.800 metros a nado, 180 kilómetros en bicicleta y una maratón de 42,200 Kilómetros.

 

Su primer IM fue en Kalmar (Suecia), después lo ha hecho en Lanzarote, Frankfurt, Niza, Mallorca, Austria, Suiza y Maastrich. También se ha clasificado para dos campeonatos del mundo de 70.3 IM en Chattaanooga (EEUU) y en Porth Elisabeth.

 

Para alcanzar esta meta que “significa saber que puedo con todo aquello que me proponga”, Diego Rosique cuenta con un entrenador y un nutricionista,  junto a su entrenamiento diario de al menos dos horas en las tres disciplinas “El entrenamiento es muy duro, no solo por la carga física, sino también por la constancia que requiere para realizar todas las planificaciones diarias y por todas las renuncias que trae consigo de familia, amigos, etc…

 

Asegura que lo hace por una superación personal “por buscar los límites de lo físico y lo mental. Saber que puedes conseguir aquello que te propones y por sentirte bien física y mentalmente”.

 

La prueba más difícil desde el punto de vista mental es sin duda la bicicleta, porque es “donde más tiempo estás en soledad contigo mismo. Hablas contigo, cantas o tarareas las canciones que más te gustan, piensas en mil cosas… son muchas horas pedaleando sin parar. Y depende de como te bajes de la bici, la carrera a pie, puede ser eterna físicamente. En ella si puedes hablar con otros atletas, pero es donde las piernas ya están más cansadas”

 

Siguiendo la tradición, cuando termina un IM tiene que tatuarse el logo “Hay un dicho que dice que sería el único tatuaje que te harías a partir de los 40 años. Todo aquel que termina un IM se lo tatúa, y eso se convierte en un sello de identidad. Nos reconocemos y nos saludamos, como si fuéramos una familia. Sabemos el sacrificio que cuesta poder  llevarlo”.

 

Diego Rosique se costea el viaje, entrenador, nutricionista, bicicleta y alojamiento, menos la equipación que patrocina el Grupo Caliche One Telecom.


Como anécdota recuerda que, tras su primer IM, rompió a llorar sentado en una acera “tras darme cuenta de todo lo sacrificado, todo lo que había dejado de hacer para poder conseguir cruzar esa línea de meta”.

 

Linkedin: Belén Pardo

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