El Brexit de nunca acabar
Hace dos días, el 1 de febrero, el Reino Unido dejó de pertenecer a la Unión Europea. Pero todavía quedan meses (y quizás años) para que esta separación de los británicos acabe en divorcio. Ahora falta negociar, antes del 31 de diciembre, su futura relación comercial con los 27: si firman un acuerdo como el que tiene Noruega o como Canadá o hay una nueva prórroga para negociar en 2021 y otra amenaza de Brexit duro. Al final, lo que pretende Boris Johnson es tener una relación comercial estrecha con la UE pero sin obligaciones, a lo que se niegan en Bruselas. Mientras, España es uno de los paises europeos más afectados por la salida de Reino Unido y un posible Brexit duro, sobre todo el sector agroalimentario, el automóvil, el turismo y las inversiones de nuestras grandes empresas, sin olvidar los ciudadanos de ambos paises. La negociación de la futura relación con Reino Unido va para largo y todos saldremos perdiendo con su marcha. Sobre todo ellos.
Al Reino Unido le costó 15 años ingresar en la Comunidad Económica Europea (1 enero 1973) y llevan tres años y medio intentando salir de la UE, desde el 23 de junio de 2016, cuando una estrecha mayoría (52%) votó en referéndum a favor del Brexit. Los británicos han pospuesto su marcha, de prórroga en prórroga, hasta que el 31 de enero se ha cumplido la última fecha aprobada por Bruselas y Londres para dejar la UE. Pero el Brexit no ha hecho más que empezar: se ha consumado la salida política (Reino Unido ya no tiene voz ni voto en la UE) pero no la económica: las mercancías, capitales y personas británicas siguen siendo comunitarias, al menos hasta el 31 de diciembre de 2020, fecha marcada para acordar un acuerdo comercial que establezca las futuras relaciones económicas RU-UE.
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