Lo más parecido a lo mejor
Transcurren los días del mes de agosto y ya nos encontramos en su mitad. Desde mi último artículo las cosas no han cambiado. He mantenido encuentros casuales, normalmente en emplazamientos relacionados con tareas logísticas que me encargan: supermercado, gasolinera, farmacia etc., con otros seniors que circulan por aquí.
La gente está como sin fuste, y en general muy cabreada, y en particular algunos echando humo. Hay perfiles que conozco cabreados desde la toma de Oviedo, contra todo y contra todo gobierno, con la situación de los servicios públicos e infraestructuras en esta playa, o incluso algunos me cuentan sus objeciones sobre determinado tema de aprovisionamiento de material para la Defensa. El asunto es tener una opinión, sobre todo, no un criterio sobre algo. Pero eso aquí se perdona, se tolera, porque forma parte de la impronta o el estilo de esta localización estival.
Mientras piensas en septiembre y no quieres acordarte de Julio, los pensamientos van y vienen y normalmente conducen a una visión abrumadoramente escéptica de la vida, o del horizonte, para no ser dramático.
Pero hete ahí que hay cosas, personas, seniors, que te sumergen en lo óptimo. En un contexto sencillo y sin grandes complicaciones doctrinales o de prospectiva. Gente a la que le hago criterio, pero que no lo usan para darle el follón a la gente, sino que lo emplean, y lo han empleado toda su vida en un sentido, digamos, operativo y orientado desde el sentido común.
Si darle el follón a la gente es aquí, y allá, me da también, deporte nacional, nuestro deporte es el tenis. Nos da igual jugar en tierra batida, pista rápida, o césped disecado.
Se trata, y no es poco, de nuestro partido de dobles. Se trata, y desde luego no es tema menor, de nuestra cerveza posterior. Se trata, asimismo, de la conversación sin banalidades ni complejidades, en torno a esa cerveza. De oír historias de safaris, de escuchar anécdotas mil; de diseñar el próximo partido. De esperar el próximo partido.
Las personas que hacen posible ese milagro, entre otras, son mis compañeros y amigos senior Enrique Fontes, Pepe Hernández y Antonio Moreno. Han logrado, y lo siguen haciendo, que ese rato, esa cerveza, esa sonrisa sean, sin lugar a la más mínima duda…
Lo más parecido a lo mejor, si no más.
Gracias.























