LA CIVIL SOCIEDAD
Si un concepto de orden sociológico ha sido adecuadamente sometido a todo tipo de tratamientos, exclusión hecha del “bien común", tengo para mí que viene siendo el de sociedad civil.
Hay tantas llamadas a la sociedad civil, tantas invocaciones, consultas e interlocuciones, que yo creo que la sociedad civil no cabe dentro del censo. Cualquier cuestión, para presentarse como aseada, debe haber sido consultada, trasladada a la sociedad civil.
Pero es que resulta que siempre aparecen las mismas figuras, los mismos personajes y representantes de esa sociedad civil.
De ahí que lo que pensaba yo que suponía un movimiento espontáneo y ciudadano, libre de ataduras y compromisos con el poder; un cortafuegos entre el Estado y el individuo deviene en una especie de institución con múltiples cabezas, actores y planos de actuación. E intereses.
Pero muy organizada, en permanente contacto institucional y, por supuesto, con el correspondiente grupo de Whatsapp con sus interlocutores en el otro lado. Porque se supone que el otro lado no es civil, sino que es oficial, político, administrativo.
La sociedad civil así vista es susceptible de ser clasificable en grupos y rangos. Estaría la alta sociedad civil, más institucional, de mayor penetración en el entramado oficial, con mayores cuotas de influencia, que recibe confidencias, reflexiones, celebra almuerzos más o menos reservados. Una especie de sociedad civil como de la familia.
Luego, estaría lo de que pudiéramos denominar “Disidencia S.A.", que es ese grupo de la sociedad civil especializado que se queja de todo, que todo le parece mal y que le va muy bien así. Para los del otro lado, este grupo es enormemente valioso, porque obtener una concesión de él proporciona a la iniciativa de que se trate un marchamo de consenso y de talante que resulta muy apreciado por la opinión pública, parece ser.
También están otros que creen que están en la sociedad civil, pero casi no lo notan. De hecho, no saben porque son de la sociedad civil. Ni son de la familia, ni son disidentes. Su sorpresa es mayúscula cuando son llamados a consultas, lo que suele suceder en situaciones de emergencia por carencia de parroquia. Bien porque los de la familia –y perdonen los lectores la expresión– llevan ya suficiente 'magreo', bien porque los disidentes han decidido que no han disentido lo suficiente en el último trimestre y denuncian la falta de talante de los del otro lado.
Finalmente, hay un grupo que no es ni de la familia, ni disidente, ni outsider. Ha solicitado no pertenecer a la sociedad civil, pero los de la familia, los disidentes y los outsider rechazan sistemáticamente su petición. Alegan que en este asunto o estamos todos o, en fin, no es lo mismo.
Este grupo, viene fundamentando su solicitud en que no entienden lo de esta sociedad civil, tan poco civil. Los demás grupos le dicen que no entenderla no es suficiente y además que solo funciona lo que no se entiende. Esta afirmación les ha hecho pensar y, mientras se resuelve su instancia y cambian las cosas, han decidido que entre ellos le van a llamar a este asunto:
La Civil Sociedad.





















