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Opinión |
Miércoles, 07 de Octubre de 2020

El azar no existe, Dios no juega a los dados

“La suerte puede ser definida como el resultado positivo de un suceso poco probable”

 

La palabra suerte es una de esas palabras que suscita polémica, yo las llamo palabras espiral o polidefinidas , ese tipo de palabras que cada persona les da un significado diferente, como a “éxito” o a “felicidad”.

 

Fíjense si es así que la definición de suerte en la RAE arroja diecinueve definiciones diferentes. Para muchas personas existe pero para muchas otras no. He de decir que las que dicen que no, se equivocan y cuando digo que se equivocan lo digo literalmente porque no utilizan la palabra dentro de su contexto.

 

Me acuerdo de la primera vez que acudí a la facultad de biología en el Campus de Espinardo para ofrecerles la venta de lotería como herramienta para recaudar fondos, ese día habían murales por toda la facultad. Mientras esperaba a que me atendieran los alumnos en la delegación de alumnos me acerqué a un mural con una foto gigante de Albert Einstein en blanco y negro, debajo de esa foto estaba su biografía y al lado sus 10 mejores frases, no pasé de la primera. “El azar no existe, Dios no juega a los dados”, continuaba la frase y decía "Eso que algunos llaman suerte no es otra cosa que la incapacidad de nuestra mente para conocer la causa de un suceso".

 

La persona con mayor coeficiente intelectual de la humanidad, 160, me había tumbado antes de entrar a una visita a vender suerte. Desde aquel día me dediqué a investigar y documentarme sobre la suerte, he preguntado a más de 100 personas sobre la suerte y he llegado a la conclusión de que hay tres tipos de personas, las que creen en la suerte, las que no y las que creen en la suerte cuando es de otro.

 

He visto a futbolistas decir que no creen en la suerte, salir perdiendo de un partido y decir literalmente “No ha habido suerte, el balón golpeó en el travesaño y se salió” He escuchado cientos de veces a empresarios y deportistas decir la frase de que “la suerte no existe, mi éxito lo he conseguido con mi esfuerzo” Y aquí es donde hago hincapié en que la palabra la sacan de su contexto, cualquier acción que conlleva un esfuerzo en nada influye la suerte.

 

La suerte existe para el azar y el esfuerzo para el éxito. He intentado explicar esto tantas veces a empresarios y deportistas que al final tuve que sacar la definición de la suerte del éxito. La suerte es un encadenamiento de sucesos tan pequeños como segundos o centímetros. A veces pienso que las acciones pequeñas provocan resultados tan grandes que dudo que existan las acciones pequeñas.

 

¿Cuántas veces he escuchado decir que la suerte es la excusa de los fracasados?, aquí termino con estas lapidarias afirmaciones del comienzo de Match Point (Woody Allen, 2005), una de las más grandes obras maestras del legendario cineasta con 140 de coeficiente intelectual “Aquél que dijo que más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte; asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control”. Por cierto, la facultad de biología vendió tanta Lotería ese año que dejaron medio viaje de estudios pagado.

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