China intensifica la guerra comercial con Australia
A mediados del pasado septiembre, China decidió suspender las importaciones de cebada del mayor exportador australiano, un paso firme en el recrudecimiento de las tensiones bilaterales.
El argumento oficial del Gobierno Chino es que la Administración General de Aduanas había descubierto que los envíos de cebada de la empresa CBH Grain contenían plagas en el grano adquirido en múltiples ocasiones.
No obstante, la compañía negó las acusaciones y señaló que trabajaría junto con el Gobierno australiano para revocar el fallo puesto que no habían encontrado ninguna evidencia que respaldase las afirmaciones y alega que todos los envíos a China han cumplido con los requisitos fitosanitarios de exportación del gobierno.
Este veto a CBH Grain, que hasta ahora ha representado el 30% de la producción de 10,6 millones de toneladas de cebada australiana, no afecta esencialmente al comercio entre ambos países y representa simplemente un paso más en la intensificación de la guerra comercial entre ambas partes, pues a principios de año China estableció un arancel del 80% sobre la cebada australiana.
Posteriormente, el pasado mayo y a raíz de que Australia iniciara una investigación por la responsabilidad de China respecto de la pandemia de la Covid-19, Pekín impuso derechos antidumping y antisubvenciones del 80,5% sobre la cebada australiana, deteniendo un flujo comercial de mil millones de dólares.
Como resultado de todo ello, China comenzó a reemplazar la cebada australiana con importaciones procedentes de Argentina y Francia. De hecho, los envíos desde Argentina comenzaron a ascender después de una pausa sin casi actividad durante los últimos tres años y este país podría enviar al menos 250.000 toneladas en 2020, alcanzando un total de 380.000 toneladas en 2021.
Hasta hace poco, China había acaparado el 70% de las exportaciones de cebada de Australia, pero con este mercado cerrado, los agricultores australianos ahora se verán obligados a buscar mercados alternativos como Oriente Medio y el Sudeste Asiático, donde se espera que los productores ganen alrededor de 50 dólares australianos la tonelada.
Las tensiones políticas y comerciales están afectando igualmente a las exportaciones australianas de carne de vacuno y de vino, ya que también a mitad de año China prohibió las compras de carne bovina de cuatro productores australianos que representan el 25% de la cuota de mercado china.
Por otro lado, las autoridades chinas también iniciaron en agosto una investigación antidumping sobre las importaciones de vino australiano, ya que acusan al sector de recibir subsidios por parte del gobierno.





















