La dictadura de los ineptos
En política, ser una persona valiente, eficaz y trabajadora está muy mal visto. Y esto es así porque las cúpulas de los partidos están plagadas de ineptos y mediocres sin más currículum que el político, que ven en esas personas un rival que podría moverlos de su poltrona. En otros ámbitos, cualquier líder inteligente se rodea de los mejores, pero en política la mayor parte de las veces no es así, el líder se rodea de palmeros acólitos que se dedican a poner zancadillas para mantener o conseguir un 'carguito'. Mediocres tan inseguros de sí mismos que ven como su ineficacia sería patente en comparación con esas personas competentes. Y así siguen algunas organizaciones políticas, con lifting facial para tratar de mostrar una nueva cara para el mismo cuerpo.
La tan ansiada regeneración no se ha producido, los ‘aparatos’ de muchos partidos siguen acallando las voces disonantes, las nuevas ideas, las personas valiosas no adoctrinadas. Desde la elección de candidatos se impone la maquinaria del partido y, aunque a veces, hay suerte y resulta que los elegidos son los mejores, el problema es que no ha sido ese el motivo de su elección. Parafraseando a Rigoberta Bandini yo preguntaría, ¿Por qué les tienen tanto miedo a unas primarias? Es vergonzoso ver cómo en el mejor de los casos se hace una pseudo elección del candidato, cuando no lo imponen desde una jerarquía superior. Es bochornoso que las listas electorales estén definidas y sean conocidas incluso antes de que se reúna el comité electoral.
Lo cierto es que todos los acontecimientos que estamos viviendo son la gota que colma el vaso para los que seguimos queriendo creer que la política es una forma de ayudar a los demás. Y no un medio para que los mediocres se ayuden a sí mismos.
Me gustaría que se dieran respuesta a muchas cuestiones:
¿Por qué no se convocan verdaderas primarias a todos los niveles?
¿Por qué un político que recibe documentación fiscal y extractos bancarios de un particular no denuncia esa filtración? (Por si no lo sabe es un delito no hacerlo según el Art 197.2 del código penal).
¿Por qué un político si tiene indicios delictivos de una situación no lo pone en manos de la justicia en vez de filtrarlo a los medios de comunicación?
¿Por qué no dimiten los políticos y asumen sus errores?
Y, por último, un deseo, me encantaría ver un verdadero partido liberal en España en el que la Libertad del individuo sea la principal bandera, y en el que estén los mejores de cada sector por su valía, experiencia y buen hacer con independencia de pleitesías, vasallajes y funcionamientos mafiosos.
Roberto Carlos Navarro, linkedin






















