José Luis Cegarra con Carlinhos Brown la primera vez que vino a España con la Mar de MúsicasSin darnos cuenta, La Mar de Músicas se ha hecho mayor. El festival de Cartagena (España) cumple 30 años, una vida entera desde aquel primer concierto de Olodum, pura percusión llegada desde Salvador de Bahía. Fue un lujo inédito en la vieja Cartagonova. Hoy tengo el privilegio de recordar esos inicios con José Luis Cegarra, subdirector en los primeros años y más tarde director de uno de los festivales más importantes de “otras músicas” en España.
Cartagena le debe mucho a dos funcionarios con alma de genios: Paco Martín y José Luis Cegarra. En 1995, cuando la ciudad era un paisaje en blanco y negro, azotada por un paro brutal y famosa por la quema de la Asamblea, ellos lograron que La Mar de Músicas copara titulares y proyectara una imagen nueva. Con una alcaldesa recién llegada, decidida a transformar la ciudad, el festival se convirtió en un faro de cultura. José Luis fue el complemento perfecto de Paco. Si Paquito era un genio creativo, José Luis ponía mesura y templanza en la toma de decisiones. Se entendían sin hablar, disfrutaron juntos y también sufrieron. En WOMEX y en toda Europa, su criterio musical marcaba tendencia.
Hoy, ya jubilado, José Luis tiene una deuda pendiente: escribir ese “tercer tiempo”, contar la otra Mar de Músicas, la de la trastienda, la que nadie conoce. Recuerda con emoción aquel 1997, Senegal, Ismaël Lô, cuya canción sonó en Todo sobre mi madre, de Almodóvar. Pero como siempre, Cegarra prefiere el segundo plano. Quiere hacer partícipes del 30 aniversario a quienes estuvieron desde el principio, incluso a los que, desde el cielo, estarán disfrutando de la música coreana en el Parque Torres, en el escenario que hoy lleva el nombre de Paco Martín.
Y cuando suenen los primeros acordes, volverán, como un desfile invisible, Lara López (Radio 3), Amelia Castilla (El País), Nazarena Balaguer (La Opinión), Luci y Durán (BBC), Joaquín Cánovas, Carlos Galilea, y Lola, Basilio y Manolo (Universidad Popular), Antonio Arco (La Verdad), Juan Antonio Cegarra (director técnico), Joaquín Cánovas (La Mar de Cine, fue director de la filmoteca regional), los promotores como Saúl y Alfonso Sitjar, Javier Marcos, Raúl y Juliana. Ellos fueron la tribu de La Mar de Músicas. Su sueño era que Cartagena fuera una ciudad de la cultura y para la cultura. Lo lograron. Tres décadas después, otra alcaldesa, Noelia Arroyo, junto a su binomio cultural, Nacho Jáudenes, sigue la ruta marcada, apostando por un modelo de ciudad vibrante, donde el turismo de festivales le da vida a este pequeño oasis llamado Cartagena. Rock Imperium, Arde Bogotá...
Ahora, Eugenio González, el nuevo director, discípulo de esos dos grandes popes de la música, tiene ante sí el reto de continuar su legado.
Este 2025, La Mar de Músicas cumple 30 años. ¿Qué siente al ver cómo ha evolucionado el festival desde aquella primera edición?
Después de 30 años la sensación es de profunda gratitud a todas las personas e
instituciones que han con su trabajo, colaboración o asistencia han hecho, hacen y continúan con este proyecto, que es algo que nace en una ciudad que quiere cambiar y dar un nuevo impulso al modelo de vida y convivencia después de un período de gran depresión económica.
La semilla plantada ha dado su fruto, y se demuestra que nuestro proyecto tenía futuro y espacio, un nuevo modelo de ciudad.
Volviendo a los orígenes, ¿cómo recuerda ese primer verano de 1995 en el que todo empezó? ¿Qué retos tuvieron que superar usted y Paco Martín para sacar adelante aquella primera edición?
Los recuerdos son muy emotivos. Tras un vuelco en el equipo de gobierno municipal, entra una nueva corporación que ni conocía el proyecto en el que Paco Martín y yo estábamos trabajando con vistas al verano, y que a primera vista no encajaba en la línea de las políticas del equipo del nuevo gobierno.
Con más dudas que certezas se lo presentamos a José Cabezos, nuevo concejal del Partido Popular responsable de Cultura, tras oírnos, nos pidió un par de horas para hablar con Pilar Barreiro, Alcaldesa, primera mujer en llegar a este cargo en nuestra ciudad, que tras una reunión, decidieron en un golpe de audacia y visión de futuro autorizar y apoyar esta iniciativa que ni siquiera tenía nombre, incluso con la oposición de algunos miembros del equipo de gobierno.
Todo eso en junio y para julio todo en marcha: contrataciones internacionales, adecuación del Parque Torres, reunir un equipo de personas que con mucha ilusión iniciaron este proyecto, sin duda alguna, fue el mejor recurso del festival.
Fue emocionante, gracias al impulso de un gran equipo se pudo inaugurar con una formación de lujo como Olodum, y ya … hasta hoy.
¿Había una idea clara de lo que se quería que fuese La Mar de Músicas o fue tomando forma con el tiempo?
La idea estaba clarísima, dar vida a una ciudad que en verano quedaba desierta, poner en el mapa y dar a conocer los nuevos proyectos que se estaban creando con la recuperación patrimonial de la ciudad.
Un nuevo modelo de ciudad, amable, peatonal, turística, cultural, una ciudad abierta, solidaria, de acogida, una ciudad MEDITERRÁNEA que después de milenios quería recuperar su pulso y su espacio.
El tiempo parece que nos ha dado la razón.
Con la perspectiva que dan los años, ¿qué ha supuesto este festival para Cartagena? ¿Qué cree que ha cambiado en la ciudad gracias a La Mar de Músicas?
La Mar de Músicas ha ayudado y contribuido a este nuevo modelo de ciudad en el que hoy nos movemos, junto con la llegada de la UPCT y sobre todo, su instalación en los recuperados espacios patrimoniales del centro, el descubrimiento del Teatro Romano, el barrio del Foro, la puesta en valor de los espacios naturales, los cruceros y la apertura al mar han generado una serie de sinergias que, acompañadas de la situación económica, nos han colocado en un lugar privilegiado en esta región. Ahora bien, no nos lo han regalado, los cartageneros de aquí y algunos que han venido de fuera han contribuido a esta
situación.
Somos una capitalidad cultural en el Mediterráneo, una referencia, la prensa habla de “buque insignia”.
¿Se ha mantenido el espíritu original del festival o ha ido transformándose con el tiempo?
El espíritu se mantiene, pero hemos evolucionado para continuar, no podemos anquilosarnos. La competencia es dura, y la economía y la cultura del “pelotazo-concierto” impera.
“La Mar” buscó y encontró su sitio, este festival no puede darse en otro lugar. Una ciudad como Cartagena era el sitio para poder acoger estas músicas que desde todos los puntos del planeta no acompañan.
Este aniversario es también una oportunidad para hacer memoria. ¿Está preparado usted algún libro que recoja la historia del festival?
Esa es la gran pregunta, todo el mundo me comenta que para cuando. Vamos a hacer todo lo posible para que sea posible y contar algunas de estas historias que merecen ser conocidas. ¿Cuándo? Pronto.
¿Conserva alguna anécdota o recuerdo especial que se haya quedado grabado para siempre?
Pues una anécdota o historia, que me viene a la memoria por su repentina muerte, es la visita que Mario Vargas Llosa hizo al festival con toda su “tribu”, como él llamaba a su familia, para la exposición de su hija el año de Perú.
Estuvieron un largo fin de semana todos alojados en un hotel de lujo, degustando lo mejor de la gastronomía local y disfrutando de las playas.
Ni siquiera los días de vacaciones dejaba de escribir. El día de la inauguración de la exposición en el Palacio Consistorial, un rato antes de comenzar, desapareció. Todos nos empezamos a preocupar, un minuto antes de inaugurar llegó y para la prensa local y nacional comentó que se había ido a comprobar el gran cambio de la ciudad y dejó constancia de su satisfacción públicamente.
Si pudiera recuperar a un artista o una actuación mítica de estos 30 años, ¿cuál sería?
Recuperar muchos, por ejemplo, el memorable primer concierto en Europa de Carlinhos Brown. La noche de Cheikha Remitti, la noche de Susana Baca con luna llena, cuando 300 personas en el Auditorio eran un éxito, la explosiva noche de Cheb Khaled, que hubo que pedir refuerzos por la gran asistencia de compatriotas. Y ya una espinita, el concierto de Caetano Veloso que se suspendió, y que era uno de los más buscados por Paco Martín.
¿Cómo imagina el futuro de La Mar de Músicas? ¿Qué le gustaría que no se perdiera nunca?
Que no se perdiera la ilusión por el proyecto. Creo que con la llegada del nuevo equipo, capitaneado por Eugenio González y la Alcaldesa Noelia Arroyo, “el RELEVO”, asegura un futuro lejano, un equipo joven que ha tomado el testigo y experiencia no les falta. Ellos hablan de sus padres en el proyecto, nosotros los vemos como “hijos” del festival y amigos, han crecido con y para el festival y la ciudad.
Y por último, ¿qué le diría a alguien que nunca ha venido al festival para convencerle de que venga este año, en su 30 aniversario?
Que Cartagena merece la pena en cualquier época del año, pero en verano, durante La Mar de Músicas la ciudad vibra de buenas emociones sonoras para convertir este puerto en la capital de las músicas globales, en un ambiente y espacios tan singulares que, nos hacen exclusivos.





