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Telefónica se hunde un 10% este martes, su peor caída en una jornada desde 2020, tras revelar los detalles del plan estratégico, que no han gustado nada al mercado. Esta hoja de ruta incluye el recorte del dividendo y la intención de aprovechar oportunidades de consolidación, así como el objetivo de simplificar el modelo operativo.
Telefónica ha establecido dos horizontes temporales para sus objetivos financieros: un periodo de medio plazo y otro de largo plazo. Además, la compañía ha modificado la métrica utilizada para medir su crecimiento, pasando una tasa anual media respecto a la tasa anual compuesta.
En cuanto a los objetivos, la empresa prevé un crecimiento anual medio de ingresos, EBITDA y EBITDAaL-capex del 1,5% al 2,5% hasta 2028 y del 2,5% al 3,5% hasta 2030, lo que implica márgenes de EBITDA estables a lo largo del periodo. Las estimaciones de consenso disponibles hasta 2027 apuntan a un crecimiento TAMI de los ingresos del 1,0%, del 1,7% en EBITDA y del 5,8% en EBITDAaL-capex.
Uno de los puntos clave de la hoja de ruta tiene que ver con la retribución al accionista. En este apartado, Telefónica establece un dividendo total de 0,30 euros por acción con cargo a 2025, pagadero en dos tramos (diciembre de 2025 y junio de 2026), y un pago de 0,15 euros con cargo a 2026, a abonar en junio de 2027; es decir, exactamente la mitad.
Asimismo, para 2027 y 2028, la política será distribuir entre el 40% y el 60% del FCF, con pago en junio del año siguiente. El consenso contemplaba un dividendo de 0,30 euros anuales, aunque recientemente el mercado había comenzado a descontar una reducción.










