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Optimismo social: otro factor necesario para la reactivación de la economía

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En la situación actual en la que vivimos cada vez se habla más de la importancia del pensamiento positivo, cuya filosofía se basa en que el pesimismo conduce a la debilidad y el optimismo al poder. O lo que también viene a decir nuestro conocido refrán: “Al mal tiempo buena cara”.  Desde el punto de vista de la economía también necesitamos un pensamiento optimista y, ante todo, que empiece a existir un buen clima social, si bien con la información con la que se nos bombardea diariamente, seamos o no expertos, parece difícil alcanzar un estado de pensamiento positivo.

Volviendo a la economía, en España necesitamos reducir la deuda aumentando esos tan necesitados ingresos con una gran recaudación; se me vienen a la cabeza varias soluciones.

Como saben, para reducir esa deuda hay dos vías bastante claras, una es la reducción de gastos y la otra es aumentar los ingresos. Para reducir ese gasto, se han llevado a cabo unas medidas claramente negativas para la mentalidad de la población, como reducir salarios a funcionarios, aumentar edad de jubilación o eliminar ayudas entre otras. Estas medidas conseguirán ni más ni menos que el efecto contrario para la reactivación de la economía que tanto necesitamos. ¿Qué necesitamos para que esa reactivación sea real? Lo primero es dotar a la población de un pensamiento optimista, fomentando la existencia de un buen clima social. ¿Y cómo se consigue esto? Mediante aumentos del consumo, si bien a este objetivo llegaríamos con medidas totalmente contrarias a las que se han llevado a cabo.

Hay que generar riqueza y no destruirla, y eso se conseguirá incentivando la contratación con ayudas a creación de nuevas empresas, nuevos planes de financiación de nuevos proyectos y consolidando a las empresas existentes. De esta manera llegaremos a una tasa de desempleo bastante más baja y a una mayor productividad, que se traducirá en mayores márgenes de beneficio para las empresas, provocando posibilidad de aumentos de salarios que a su vez se verá reflejado en un mayor consumo y un mayor PIB. Entonces sí estaremos reactivando la economía. Estaremos promoviendo que la gente actúe convencida de que puede salir adelante, así como un mejor clima social, riqueza y una sólida economía.

En cuanto al aumento de ingresos, se ha optado, entre otras, por la famosa subida del IVA. Como bien saben, pasamos del 18% al 21% en el tipo general, y del 8% al 10% en el reducido. ¿Cómo afectará esto a las empresas y familias? Aclarar, como primer punto, que una subida del IVA como la que estamos viviendo afectará negativamente al consumo. Habrá menos capacidad de compra de los consumidores, un muy alto nivel de desempleo y unos salarios a la baja, lo que se traducirá en un efecto negativo en el consumo y por lo tanto en el PIB.

Desde el punto de vista de las familias se tendrá la mentalidad de ajuste y consumiremos menos, quedando estancada esa reactivación de la economía tan necesitada.  

En cuanto a las empresas, una pyme que trabaje para un sector en el que su tipo ha pasado del 8% al 21%, como por ejemplo las peluquerías, ¿pueden asumir esa subida en sus márgenes de beneficio? Claramente no, tendrían que reestructurar su política de precios con una subida con el consecuente riesgo que eso supone de pérdida de competitividad, u ofrecer otro tipo de servicios que les diferencien de la competencia. Con las grandes empresas el efecto también es negativo pero éstas cuentan con un mayor margen de reacción, ya que tienen más capacidad y recursos para afrontar este tipo de cambios.

En cualquier caso, vemos que la subida llevada a cabo afecta negativamente a la economía en general, ya que hay distintas posibilidades para afrontarla desde el punto de vista de familias o empresas pero todas afectan al consumo, al PIB y consecuentemente a la economía.

En países desarrollados bien dotados en cuanto a recursos como Alemania, Francia, Holanda o Francia, sus tipos de IVA general se encuentran en torno al 19%. España, con el 21%, se mete en un nivel en el que podemos localizar a países ya “rescatados” por la UE. ¿Será ese nuestro destino?¿Quién soportaría esa deuda entonces?

La mejor solución para la reactivación es buscar el incremento del consumo que permita, a medio plazo, obtener esos ingresos que necesitamos. La subida del IVA, pan para hoy y hambre para mañana, además de ajustar bolsillos también estrangula un clima social optimista igual de necesario para conseguir salir más pronto que tarde.

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