El país de Natalia
Mi país es pobre, grande y hermoso, pero no puede hacerse cargo de sus viejos y está gobernado por personas incrédulas y corruptas, a quienes no les importa el sufrimiento de todos aquellos que no tienen empleo. Mi país está desgarrado por la marcha de los ingenieros, médicos y profesores, que buscan trabajo en otros países y abandonan el suyo como quien abandona un barco que se hunde.
Estas palabras las pronunciaba Natalia, una joven rusa licenciada en Ciencias Económicas y Miss Belleza de Rusia cuando los organizadores del certamen le pusieron la banda de ganadora del certamen y le acercaron el micrófono para que dijese algo. Y lo dijo, vaya si lo dijo. Aunque pronto le retiraron el micrófono, claro.
¿Nuestro país es el de Natalia? Pues no es grande -al menos no tanto- y afortunadamente la corrupción de nuestros gobernantes no alcanza cotas similares, pero en lo demás es el mismo país: pobre y desgarrado, donde los jóvenes no encuentran oportunidades de empleo y deben abandonarlo en búsqueda de océanos supuestamente azules que les permitan desarrollarse profesionalmente lejos de sus familias y en entornos habitualmente difíciles por costumbres diferentes, clima extraño, idioma no habitual e incluso integridad manifiestamente mejorable.
Somos los menos jóvenes, los que lo fuimos hace tiempo, quienes debemos animarles con nuestro ejemplo y experiencia a que emprendan con ilusión la búsqueda de oportunidades en esos océanos mientras nuestro país continúe falto de ellos.
Pero al mismo tiempo que los jóvenes -y los que lo fuimos hace tiempo- buscamos alternativas al desempleo, las empresas deben abrir el camino adecuado para que sus cuadros circulen por él, siempre y cuando nuestros gobernantes se impliquen en este proceso de forma inequívoca -incredulidad aparte-, ya que sin el apoyo institucional la búsqueda fracasará. Seguirá fracasando, quiero decir.
El Presidente de la Comunidad de Madrid lo dijo alto y claro el pasado martes día 20 en el acto de la entrega de Premios a la Innovación en la Gestión del Talento: Tenemos que facilitar a empresarios y emprendedores las condiciones adecuadas para que realicen su tarea, así como la contratación y liberalización de la actividad económica. Seguro que así nuestro país dejará por fin de parecerse a ese barco a punto de hundirse al que todos abandonan.
Sabias palabras las que pronunció el poeta: No esperamos milagros de nuestros gobernantes, basta con que no estorben.
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Estas palabras las pronunciaba Natalia, una joven rusa licenciada en Ciencias Económicas y Miss Belleza de Rusia cuando los organizadores del certamen le pusieron la banda de ganadora del certamen y le acercaron el micrófono para que dijese algo. Y lo dijo, vaya si lo dijo. Aunque pronto le retiraron el micrófono, claro.
¿Nuestro país es el de Natalia? Pues no es grande -al menos no tanto- y afortunadamente la corrupción de nuestros gobernantes no alcanza cotas similares, pero en lo demás es el mismo país: pobre y desgarrado, donde los jóvenes no encuentran oportunidades de empleo y deben abandonarlo en búsqueda de océanos supuestamente azules que les permitan desarrollarse profesionalmente lejos de sus familias y en entornos habitualmente difíciles por costumbres diferentes, clima extraño, idioma no habitual e incluso integridad manifiestamente mejorable.
Somos los menos jóvenes, los que lo fuimos hace tiempo, quienes debemos animarles con nuestro ejemplo y experiencia a que emprendan con ilusión la búsqueda de oportunidades en esos océanos mientras nuestro país continúe falto de ellos.
Pero al mismo tiempo que los jóvenes -y los que lo fuimos hace tiempo- buscamos alternativas al desempleo, las empresas deben abrir el camino adecuado para que sus cuadros circulen por él, siempre y cuando nuestros gobernantes se impliquen en este proceso de forma inequívoca -incredulidad aparte-, ya que sin el apoyo institucional la búsqueda fracasará. Seguirá fracasando, quiero decir.
El Presidente de la Comunidad de Madrid lo dijo alto y claro el pasado martes día 20 en el acto de la entrega de Premios a la Innovación en la Gestión del Talento: Tenemos que facilitar a empresarios y emprendedores las condiciones adecuadas para que realicen su tarea, así como la contratación y liberalización de la actividad económica. Seguro que así nuestro país dejará por fin de parecerse a ese barco a punto de hundirse al que todos abandonan.
Sabias palabras las que pronunció el poeta: No esperamos milagros de nuestros gobernantes, basta con que no estorben.
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