Habló Aznar, punto redondo
Cada vez que habla Aznar, sube el pan. Es lo que vino a decirle al ex presidente del Gobierno la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, cuando le reprochó lo poquito que arrimaba su musculado hombro de metrosexual al ejercicio colectivo de sacar al país de la crisis. Las dos últimas intervenciones del ideólogo de FAES, la primera anunciando el inminente rescate del país que él y sus antecesores aquejados de interesada miopía contribuyeron a abocar a la ruina, y la segunda considerando a las autonomías pequeños reinos de taifas que hacen que seamos una nación poco competitiva, hay que situarlas en el contexto del acuerdo al que ha llegado el Ejecutivo con los agentes sociales en materia de pensiones y en otros procelosos asuntos que nos mantienen en un sinvivir. Como estábamos ante un relativo éxito de Zapatero que aislaba al Partido Popular y permitía al PSOE un ligero respiro en las demoledoras encuestas preelectorales, había que sacar del tarro de las esencias a la mosca cojonera que permanece en la reserva activa para desviar la atención hacia otros derroteros en los que el campo de juego está menos definido.
Aunque un porcentaje altísimo de los españolitos que al mundo vienen suscribiría de la ‘a’ a la ‘zeta’ que el sistema está despendolado, con gastos duplicados, afloramiento masivo de asesores sólo nominales, derroche del ahora depauperado erario y proyectos faraónicos sin más contenido que el derivado de la inversión en ladrillo y hormigón y de sus inevitables comisiones inconfesables como no sea por orden judicial, que sea Aznar el que venga a poner los puntos sobre las íes agitando el espantajo es, al menos, una grosería.
Porque estamos ante el prohombe cuyos emolumentos de prejubilado, al igual que los de Felipe González, proceden en parte de lo que nos detrae Hacienda pese a que su cuenta corriente no deja de engordar a base de sentadillas en consejos de administración, conferencias, clases magistrales y publicaciones con suculentos contratos en editoriales de relumbrón. El mismo dirigente con el que mejor habían vivido las comunidades autónomas según el hipernacionalista Xavier Arzalluz. El mismo que para conseguir su primera investidura pactó con CiU incluso abjurando de las vísceras de las que salió por persona interpuesta el eslogan "Pujol, enano, habla castellano" para acabar reconociendo, cuando el tiempo procesal se lo impuso, que en la intimidad del hogar conversaba en catalán con la soltura de un payés.
Todo ello durante lo que definió como 'Segunda transición' en sesudos libros y en no menos cerebrales sesiones de catarsis colectiva. Periodo histórico de boda en El Escorial con testigos como Correa y otros advenedizos que engrosaban sus cartillas de ahorros a base de operaciones clientelares tramadas con la formación que lideraba el padrino del enlace. Estamos frente a la suela de las zapatos que su propietario posó sobre la mesa camilla del rancho de George Bush Jr. en la fase previa a una guerra imbécil cuyo prefacio garabateó con inenarrable acento español de Texas. Y ante el zahorí que situó en valles cercanos y en montañas próximas a los autores de la matanza del 11 de marzo de 2004.
En definitiva, frente al profeta que aprobó el Plan Hidrológico Nacional después de que en su mocedad dejara constancia por escrito -consúltense las hemerotecas o el mucho más universal y activo Google- que si Dios había decidido que hubiera una España seca y otra húmeda, sus amados hijos no tenía ninguna autoridad para intentar enmendarle la plana. ¿Dirán algo los Valcárcel, Camps, Aguirre y otros responsables autonómicos cuña de su misma madera sobre la visión del visionario respecto a sus particulares cortijos?
Aunque un porcentaje altísimo de los españolitos que al mundo vienen suscribiría de la ‘a’ a la ‘zeta’ que el sistema está despendolado, con gastos duplicados, afloramiento masivo de asesores sólo nominales, derroche del ahora depauperado erario y proyectos faraónicos sin más contenido que el derivado de la inversión en ladrillo y hormigón y de sus inevitables comisiones inconfesables como no sea por orden judicial, que sea Aznar el que venga a poner los puntos sobre las íes agitando el espantajo es, al menos, una grosería.
Porque estamos ante el prohombe cuyos emolumentos de prejubilado, al igual que los de Felipe González, proceden en parte de lo que nos detrae Hacienda pese a que su cuenta corriente no deja de engordar a base de sentadillas en consejos de administración, conferencias, clases magistrales y publicaciones con suculentos contratos en editoriales de relumbrón. El mismo dirigente con el que mejor habían vivido las comunidades autónomas según el hipernacionalista Xavier Arzalluz. El mismo que para conseguir su primera investidura pactó con CiU incluso abjurando de las vísceras de las que salió por persona interpuesta el eslogan "Pujol, enano, habla castellano" para acabar reconociendo, cuando el tiempo procesal se lo impuso, que en la intimidad del hogar conversaba en catalán con la soltura de un payés.
Todo ello durante lo que definió como 'Segunda transición' en sesudos libros y en no menos cerebrales sesiones de catarsis colectiva. Periodo histórico de boda en El Escorial con testigos como Correa y otros advenedizos que engrosaban sus cartillas de ahorros a base de operaciones clientelares tramadas con la formación que lideraba el padrino del enlace. Estamos frente a la suela de las zapatos que su propietario posó sobre la mesa camilla del rancho de George Bush Jr. en la fase previa a una guerra imbécil cuyo prefacio garabateó con inenarrable acento español de Texas. Y ante el zahorí que situó en valles cercanos y en montañas próximas a los autores de la matanza del 11 de marzo de 2004.
En definitiva, frente al profeta que aprobó el Plan Hidrológico Nacional después de que en su mocedad dejara constancia por escrito -consúltense las hemerotecas o el mucho más universal y activo Google- que si Dios había decidido que hubiera una España seca y otra húmeda, sus amados hijos no tenía ninguna autoridad para intentar enmendarle la plana. ¿Dirán algo los Valcárcel, Camps, Aguirre y otros responsables autonómicos cuña de su misma madera sobre la visión del visionario respecto a sus particulares cortijos?





















