Atrapar el tiempo en un reloj de arena
Recientemente hemos conocido el Informe Euroconstruct de diciembre 2012 sobre las previsiones en el sector de la construcción para el conjunto de la UE, y para el año que viene las previsiones no son nada halagüeñas: la construcción experimentará un descenso del 4,7%, estando especialmente afectado el subsector de la ingeniería civil (-7,5%). En comparación con el conjunto de la UE, las previsiones para nuestro país son claramente negativas, siendo España el único país de la UE en el que la construcción seguirá menguando en 2015.
Las conclusiones anteriores son muy preocupantes, especialmente considerando la tendencia optimista -e incluso ilusionante- de la fuente. Recordemos en el Informe Euroconstruct de junio de 2009 se recogía lo siguiente: “se mantiene la previsión de que en 2010 se va a ir amortiguando la tendencia (-1%) para finalmente salir de la zona de descenso en el 2011 (+1,6%). Habrá que esperar al 2010 para presenciar un crecimiento más robusto de la obra pública (+2,7%), gracias a las medidas de incremento de la obra pública en sus planes nacionales de recuperación económica, lo que contribuye a que la ingeniería civil sea un mercado poco influenciado por la crisis.”
La tozuda realidad no ha hecho caso a las previsiones de Euroconstruct y está desmantelando -entre otras- las empresas de ingeniería civil. Y las medidas de incremento de la inversión pública para la recuperación económica no llegan. Ni se le esperan, según los últimos datos del Banco de España publicados el pasado viernes 14: el endeudamiento del conjunto de la Administración Pública alcanzó en el tercer trimestre el 77,4% del PIB. El pasivo en circulación no ha cesado de aumentar desde 2008 y resulta imposible que esta tendencia se rompa en el corto plazo. Más temprano que tarde, España registrará un endeudamiento superior al 100% de su PIB.
Y la respuesta de nuestra Administración Pública ante esta grave situación socio-económica no puede limitarse a atrapar el tiempo en un reloj de arena.
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Las conclusiones anteriores son muy preocupantes, especialmente considerando la tendencia optimista -e incluso ilusionante- de la fuente. Recordemos en el Informe Euroconstruct de junio de 2009 se recogía lo siguiente: “se mantiene la previsión de que en 2010 se va a ir amortiguando la tendencia (-1%) para finalmente salir de la zona de descenso en el 2011 (+1,6%). Habrá que esperar al 2010 para presenciar un crecimiento más robusto de la obra pública (+2,7%), gracias a las medidas de incremento de la obra pública en sus planes nacionales de recuperación económica, lo que contribuye a que la ingeniería civil sea un mercado poco influenciado por la crisis.”
La tozuda realidad no ha hecho caso a las previsiones de Euroconstruct y está desmantelando -entre otras- las empresas de ingeniería civil. Y las medidas de incremento de la inversión pública para la recuperación económica no llegan. Ni se le esperan, según los últimos datos del Banco de España publicados el pasado viernes 14: el endeudamiento del conjunto de la Administración Pública alcanzó en el tercer trimestre el 77,4% del PIB. El pasivo en circulación no ha cesado de aumentar desde 2008 y resulta imposible que esta tendencia se rompa en el corto plazo. Más temprano que tarde, España registrará un endeudamiento superior al 100% de su PIB.
Y la respuesta de nuestra Administración Pública ante esta grave situación socio-económica no puede limitarse a atrapar el tiempo en un reloj de arena.
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