Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Martes, 18 de Diciembre de 2012

Obsesionados por el circulante

Es más que evidente que vivimos tiempos de sequía en la concesión de financiación, bueno, a decir de verdad solo para algunos, ya que diariamente vemos los miles de millones de euros que se destinan a determinados fines y que nos han vendido como vitales para nuestra supervivencia, como si apoyar la iniciativa empresarial, sobre todo en el ámbito de la pequeña y mediana empresa, no lo fuera, cosa extraña, porque a tenor de los datos que periódicamente se publican, parece ser que son estas las que soportan gran parte de la actividad empresarial, absorben un alto porcentaje del empleo y contribuyen mayoritariamente a nuestro PIB. En fin, será cuestión de interpretación.

[Img #11554]No es mi intención valorar esa cuestión, en la que estoy convencido hay unanimidad, por lo que poco más puedo aportar. Por el contrario, sí quisiera analizar qué se está haciendo desde la pyme para mitigar el pernicioso efecto que esta iliquidez le provoca e intentar encontrar alguna posible razón de esta carestía y solución que la corrija o la atenúe.

Son varias las ocasiones en las que en el transcurso de una reunión de trabajo, normalmente para tratar asuntos relacionados con la planificación financiera y estratégica, se plantean necesidades de financiación o la conveniencia de la misma, para rebajar la agobiante tensión de tesorería que se viene soportando, en la mayoría de los casos la frase es la misma, “necesitamos financiación de circulante”, creo que la frase está clara, hay que llenar la caja.
 
Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación, pues por la caja es por donde mueren la mayoría de las empresas, ojo, como razón última, pues salvo desgraciados y voluminosos impagos sobrevenidos, normalmente esto es consecuencia de otros problemas más estructurales. Haciendo buena la máxima empresarial “Cash is King” (la Caja es el Rey), debemos estar muy vigilantes de la tesorería, para asegurar una liquidez continua, pero también debemos ocuparnos de que nuestro negocio sea rentable y de mejorar nuestra eficiencia financiera. Teniendo en cuenta estas reglas fundamentales, creo que nuestra vida y éxito empresariales están asegurados.
 
Sin embargo, hay un aspecto de esta demanda con la que no puedo coincidir y es que cuando se expone esta necesidad, lo que percibo es que se pretende que la caja se llene por si sola, o sea, con inyecciones de financiación que no provienen del tráfico ordinario de [Img #11555]la empresa. La financiación de circulante se debe destinar a cubrir el gap existente entre los plazos de pago a proveedores más otras partidas de vencimiento inmediato (personal, gastos corrientes, impuestos, etc.) y el cobro efectivo de las facturas emitidas. Esta diferencia provoca esa necesidad.

Una vez hemos sido agraciados con algún producto de financiación de circulante, este primer desajuste entre pagos y cobros queda cubierto y a partir de ahí, si todo marcha bien, el saldo disponible entra en una evolución de “dientes de sierra” que, aún en sus etapas valle, debería ser suficiente para afrontar nuestros compromisos. Sin embargo, muchas veces esto no funciona, insisto, despejando de la ecuación el fatal efecto que produce un abultado y sobrevenido impago, y es que mi experiencia me dice que la firmeza con se expresa esa necesidad de financiación de circulante es directamente proporcional al descuido que se ha tenido sobre alguno de los otros aspectos básicos de la gestión empresarial y que antes he mencionado.

Así pues, debemos revisar con infinita atención la rentabilidad de nuestras operaciones. El beneficio, además de suponer el idílico final de nuestra cuenta de explotación, se debe materializar en la generación de saldo suficiente en caja, es decir, los ingresos percibidos deben ser superiores a los gastos incurridos, directos e indirectos. Además, mediante, la muchas veces olvidada, gestión de cobro, que requiere de su técnica y continuidad, debemos ser capaces de hacer liquidas nuestras facturas, resultando que, como principal fuente de financiación de circulante debemos considerar a nuestros clientes, acompañando esta eficiente gestión con algún producto bancario que cubra ese gap inicial y que nos permita acompasar los sucesivos.

[Img #11556]Con la misma decisión, debemos evitar en todo momento las “huidas hacía adelante”, tanto en lo que respecta a actividades que no son rentables, como a clientes que comienzan a dejar de pagar. En ambos casos, o corregimos de inmediato estas situaciones o deberemos eliminarlas por completo, pues de lo contrario, las consecuencias pueden ser desastrosas.
 
Para concluir, en contra de la afirmación con la que comenzaba, por lo menos a tenor de las últimas experiencias que he tenido la suerte de vivir, quisiera transmitir que existen algunos oasis donde la financiación fluye y llega a las empresas, incluso en forma de productos de circulante, ahora bien, esto ha sucedido cuando hemos abandonado esa “obsesión por el circulante”, entendiendo la financiación como fuente inagotable de recursos, que corrige nuestras ineficiencias operativas y de gestión y, opuestamente, hemos planteado proyectos desde la coherencia y sentido común, que identifican y describen necesidades reales de apoyo financiero, para llevar a efecto esas ideas que, proyectadas en un consistente y realista plan de negocio, hacen que podamos acometer las inversiones necesarias y desarrollar nuestra actividad, generando así la liquidez que precisamos.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.