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Opinión |
Martes, 05 de Julio de 2011

Un Gobierno casi nuevo y un paro que no cesa

Ha echado a andar el nuevo gobierno regional donde casi nadie es nuevo. Ni consejeros, ni secretarios generales. Por tanto, experiencia no les falta; predisposición y conocimientos tampoco. Y como en la extinta mili, que sufrimos tantos jóvenes que ya no lo somos, el valor se les sigue presuponiendo. Y valor les va a hacer falta a raudales a cada uno de los 8 consejeros -y sus correspondientes secretarios- ante una situación económica asfixiante y un paro aterrador. Pese al etéreo optimismo de los datos oficiales de junio, que indican que el paro baja, apenas si se nota; tanto es así que en términos interanuales sigue aumentando. El drama del desempleo constituye el reto, el verdadero desafío de nuestros días; el resto son fuegos de artificio, que no nos deben deslumbrar. La tenue recuperación de nuestra economía, todavía tan débil, se muestra incapaz de generar empleo... ni ilusión.

La realidad vuelve a estropear más de un discurso; es desalentadora y no deja muchos resquicios a la esperanza. Desde las Oficinas de Empleo, que siguen sin emplear a casi nadie, se nos vende que el número de parados en la Región al término del mes de junio ha experimentado una bajada de mil personas, pero todavía son más de 130.000 las que sufren esta lacra. La disminución del paro en el pasado mes fue del -0,76 % respecto a mayo; ello no ha impedido que se incremente, a lo largo de estos últimos 12 meses, en nuestra Comunidad en 4.918 personas, un 3,93 por ciento más.

Y, por si no resultara evidente el momento crítico que vivimos, la Memoria Socioeconómica y Laboral de 2010 presentada por el Consejo Económico y Social de la Región ha subrayado que se han destruido, durante este año, 26.000 empleos indefinidos. La consecuencia directa es un nivel de temporalidad laboral muy preocupante, una tasa del 34,5%, superior a la media del país. Para más inri, aproximadamente la mitad de los desempleados llevan más de un año en ese estado de desesperanza, y una quinta parte ya va para más de dos años. Y cada vez son más los murcianos sin trabajo y sin prestaciones: en el último año, unos 90.000 desempleados han agotado sus ayudas y su paciencia.

Ante esta sangría, nadie se puede ni se debe esconder; el 'casi nuevo' gobierno cuenta con el apoyo mayoritario de una población, que ha votado en masa una opción de continuidad. El PP disfruta de la mayoría más amplia en los 29 años de existencia de la Asamblea Regional, 33 de los 45 escaños. Con semejante bagaje, no deben angustiar las tareas de gobierno; se puede ser valiente y cortés al mismo tiempo. Y hay margen sobrado para maniobrar. Pero quizá no haya espacio para excusas... ¿Con tanto poder en la mano, todavía se pueden echar balones fuera? Asumamos la realidad tal cual es, sin cómodos victimismos, ni históricos pretextos...

Recordemos que, además del control absoluto de la Asamblea, tras la constitución de las nuevas corporaciones municipales, de los 45 ayuntamientos del mapa regional, 40 están gobernados por alcaldes del PP. El 95,5% de la población tiene un alcalde de este partido en esta legislatura. Y, por si fuera poco, según el Informe Postelectoral de las Elecciones de la Región de Murcia elaborado por el CEMOP, los murcianos somos más “optimistas” desde las elecciones autonómicas al considerar que es el principio de un cambio. ¿De qué cambio? En nuestra Región, precisamente no abundan. ¿Los murcianos son más optimistas que hace un mes...?, ¿de dónde sacarán semejantes conclusiones los sesudos investigadores del Cemop? No se dejen hechizar por cantos de delicuescentes sirenas. 

¿Qué se le debería pedir al PP, ahora que controla de nuevo la práctica totalidad de los resortes de poder municipal y regional? Ante todo: sensatez y coherencia, y que gestionen su mayoría absolutísima con suma responsabilidad. No están los tiempos  para experimentar con bebidas gaseosas y otros gases megalómanos. La verdad puede más que la razón. No lo digo yo, lo decía Sófocles, ese pobre cronista de una época de luz... a la que las sombras acabaron por eclipsar.

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