Sólo en los cultivos, el valor económico de la polinización de las abejas productoras de miel en España supera los 3.000 millones de euros anuales
Tras conocer los informes de conclusiones presentados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, el sector apícola de COAG y la Asociación Europea de Apicultores Profesionales (EPBA) (EFSA) ha exigido hoy que la UE retire la autorización de comercialización de los plaguicidas sistémicos neurotóxicos, los llamados neonicotinoides y fenilpirazoles (clotianidina, tiametoxam, imidacloprid y fipronil), comercializados en Europa por las multinacionales Bayer, Syngenta y Basf.
Tras el informe de la EFSA, la propia Comisión Europea reconoce su “inquietud” por los riesgos para la salud de las abejas melíferas y otros polinizadores que provocan estos plaguicidas, que dejan residuos tóxicos en el néctar y el polen de las flores de los cultivos tratados, que además generan polvos tóxicos en el momento de la siembra, exudados altamente peligrosos en algunos cultivos y dejan residuos en el suelo que pueden ser absorbidos por el siguiente cultivo. Afectan al sistema nervioso de las abejas, por lo que pierden el sentido de la orientación y provoca que no puedan regresar a las colmenas, causando también parálisis y hasta la muerte.
El valor económico de la polinización de las abejas melíferas en España, sólo en los cultivos, supera los 3.000 millones de euros anuales en España, más de 25.000 millones de euros en la UE y más de 153.000 millones de euros en el mundo. Por ello, la Comisión debe integrar en su política medioambiental un enfoque de la apicultura como un activo prioritario para conseguir regenerar a corto, medio y largo plazo la creciente pérdida de biodiversidad, ya que las abejas melíferas son el insecto polinizador más eficaz y más abundante en la UE.
Tras el informe de la EFSA, la propia Comisión Europea reconoce su “inquietud” por los riesgos para la salud de las abejas melíferas y otros polinizadores que provocan estos plaguicidas, que dejan residuos tóxicos en el néctar y el polen de las flores de los cultivos tratados, que además generan polvos tóxicos en el momento de la siembra, exudados altamente peligrosos en algunos cultivos y dejan residuos en el suelo que pueden ser absorbidos por el siguiente cultivo. Afectan al sistema nervioso de las abejas, por lo que pierden el sentido de la orientación y provoca que no puedan regresar a las colmenas, causando también parálisis y hasta la muerte.
El valor económico de la polinización de las abejas melíferas en España, sólo en los cultivos, supera los 3.000 millones de euros anuales en España, más de 25.000 millones de euros en la UE y más de 153.000 millones de euros en el mundo. Por ello, la Comisión debe integrar en su política medioambiental un enfoque de la apicultura como un activo prioritario para conseguir regenerar a corto, medio y largo plazo la creciente pérdida de biodiversidad, ya que las abejas melíferas son el insecto polinizador más eficaz y más abundante en la UE.

