¿Será tifón o simple tormenta?
¿Será tifón o tormenta? Lo único cierto es que el cielo está muy nublado y lo menos que podemos esperar es una notable tormenta. Los países desarrollados están frenando su recuperación, incluso los expertos ven signos de ralentización más que significativos y algunos creen más que posible que EE UU pueda entrar en recesión en 2012.
La deuda está a punto de arrastrar las economías de muchos países y se augura un muy largo periodo de recuperación. El problema no es solo europeo, también la economía de EE UU está expuesta a una grave crisis. Pero si el problema es general, no sucede lo mismo con las soluciones buscadas. En tanto en EE UU se buscan soluciones a base de inyectar más dinero -¿hasta cuando será posible?-, en Europa se sigue el camino de las restricciones y ajustes de todo tipo, lo que puede solucionar la situación, pero por el momento dificulta un crecimiento que en algunos casos ya supone problemas de supervivencia. Es aquí donde está el “nudo gordiano”: para pagar la deuda en un plazo normal las economías nacionales necesitan crecer, pero para ello se requieren reformas estructurales que exigen inversión y el dinero no acude si no se emprenden las medidas adecuadas.
Esta delicada situación podría agravarse más si, como se cree, a finales de año el Banco central Europeo subiera los puntos de interés, pues ello supondría el automático incremento de los costos financieros y mayores dificultades para colocar deuda pública.
Centrándonos en España. El peso de nuestra deuda sobre el PIB es de los más bajos de Europa, con todo y con eso ascendía al 60,1% en diciembre del 2010. Pero esto solo es una cara del problema, el lado verdaderamente feo es que el encarecimiento de esta deuda es cada vez mayor y los intereses crecen de manera alarmante. Los temores de contagio de Italia y España elevaron el riesgo país el pasado lunes a 313 puntos, y el martes hubo momentos en los que se situaba por encima de los 345,5 y terminaba en los 340 puntos básicos; los niveles más altos de la historia. Por el contrario, el martes mejoraba la si-tuación y el valor de cierre se situaba por debajo de los 300 puntos; para subir el viernes hasta los 339.
Los indicadores hechos públicos esta semana tampoco indican nada bueno.
Según la encuesta realizado por PwC, el 77% de los encuestados estima que el PIB cerrará este año con una caída de entre el 1,5% y el 0,5%, muy lejos de las previsiones del Gobierno, que auguran que la economía avanzará a un ritmo del 0,7%.
El IPC descendió una decima en el mes de junio y sitúa su tasa de crecimiento anual en el 3.2%. Este sería un buen dato si no hubiese sido motivado principalmente por la variación en los precios del petróleo y el escaso nivel de la demanda nacional.
El indicador compuesto adelantado de actividad para España, elaborado por la OCDE, se redujo en mayo hasta alcanzar un nivel de 101,5, tres décimas inferior al de abril.
El índice de la cifra de negocios en la industria (ICNI) se desaceleró dos puntos en mayo, situando la tasa interanual en el 6%, con datos corregidos de efecto calendario y a precios corrientes
La construcción sigue en una agónica situación, con una importante caída en el mes de abril que se ve sensiblemente mejorada en mayo, mes en el que se vendieron 30.797 viviendas.
![[Img #2909]](upload/img/periodico/img_2909.jpg)
La deuda está a punto de arrastrar las economías de muchos países y se augura un muy largo periodo de recuperación. El problema no es solo europeo, también la economía de EE UU está expuesta a una grave crisis. Pero si el problema es general, no sucede lo mismo con las soluciones buscadas. En tanto en EE UU se buscan soluciones a base de inyectar más dinero -¿hasta cuando será posible?-, en Europa se sigue el camino de las restricciones y ajustes de todo tipo, lo que puede solucionar la situación, pero por el momento dificulta un crecimiento que en algunos casos ya supone problemas de supervivencia. Es aquí donde está el “nudo gordiano”: para pagar la deuda en un plazo normal las economías nacionales necesitan crecer, pero para ello se requieren reformas estructurales que exigen inversión y el dinero no acude si no se emprenden las medidas adecuadas.
Esta delicada situación podría agravarse más si, como se cree, a finales de año el Banco central Europeo subiera los puntos de interés, pues ello supondría el automático incremento de los costos financieros y mayores dificultades para colocar deuda pública.
Centrándonos en España. El peso de nuestra deuda sobre el PIB es de los más bajos de Europa, con todo y con eso ascendía al 60,1% en diciembre del 2010. Pero esto solo es una cara del problema, el lado verdaderamente feo es que el encarecimiento de esta deuda es cada vez mayor y los intereses crecen de manera alarmante. Los temores de contagio de Italia y España elevaron el riesgo país el pasado lunes a 313 puntos, y el martes hubo momentos en los que se situaba por encima de los 345,5 y terminaba en los 340 puntos básicos; los niveles más altos de la historia. Por el contrario, el martes mejoraba la si-tuación y el valor de cierre se situaba por debajo de los 300 puntos; para subir el viernes hasta los 339.
Los indicadores hechos públicos esta semana tampoco indican nada bueno.
Según la encuesta realizado por PwC, el 77% de los encuestados estima que el PIB cerrará este año con una caída de entre el 1,5% y el 0,5%, muy lejos de las previsiones del Gobierno, que auguran que la economía avanzará a un ritmo del 0,7%.
El IPC descendió una decima en el mes de junio y sitúa su tasa de crecimiento anual en el 3.2%. Este sería un buen dato si no hubiese sido motivado principalmente por la variación en los precios del petróleo y el escaso nivel de la demanda nacional.
El indicador compuesto adelantado de actividad para España, elaborado por la OCDE, se redujo en mayo hasta alcanzar un nivel de 101,5, tres décimas inferior al de abril.
El índice de la cifra de negocios en la industria (ICNI) se desaceleró dos puntos en mayo, situando la tasa interanual en el 6%, con datos corregidos de efecto calendario y a precios corrientes
La construcción sigue en una agónica situación, con una importante caída en el mes de abril que se ve sensiblemente mejorada en mayo, mes en el que se vendieron 30.797 viviendas.
![[Img #2909]](upload/img/periodico/img_2909.jpg)




















