La mayoría de las constructoras se han visto obligadas a realizar en 2012 un fuerte saneamiento que lastrado sus resultados anuales
La excesiva diversificación de sus negocios, el deterioro de activos a consecuencia de la crisis y, en muchos casos, las malas inversiones han obligado a la mayoría de las constructoras a realizar en 2012 un fuerte saneamiento que ha arrojado unos números rojos multimillonarios.De hecho, ACS, FCC y Sacyr han sumado unas pérdidas conjuntas 3.931 millones de euros que no han permitido compensar las ganancias registradas por OHL, Ferrovial y Acciona de 1.894 millones.
Es el caso de ACS, que cerró con unas pérdidas de 1.926 millones lastrada, fundamentalmente, por diversos factores relativos a su inversión en Iberdrola.
La compañía que preside Florentino Pérez, que el pasado año se anotó unas pérdidas de 1.312 millones al vender un 12% de Iberdrola, contabilizó además un impacto negativo de 1.308 millones a raíz de los test de deterioro sobre las acciones en la eléctrica.
A pesar de las pérdidas, la compañía ha reducido a la mitad su deuda hasta 4.952 millones fruto del las desinversiones y del incremento de los fondos generados por Hochtief y el resto de compañías.
En este contexto, ACS se ha marcado como objetivo cerrar el año con una deuda de 3.000 millones gracias a un programa de ventas que incluye activos renovables, autopistas en España, aeropuertos, desaladoras, activos inmobiliarios, líneas eléctricas y la red de fibra óptica de Leighton.
Esta política de desinversiones va a ser la que siga también FCC, que entró en 2012, por primera vez, en pérdidas al contabilizar unos números rojos de 1.028 millones debido al saneamiento extraordinario realizado en sus activos.
La compañía, que ha relevado a la cúpula de construcción y ha limitado su impacto internacional a países y proyectos rentables, ha anunciado además un programa de desinversiones por valor de 2.200-2.300 millones en sus ahora considerados activos no estratégicos, entre ellos los de energía, inmobiliario o concesiones.
Esta hoja de ruta de cara a 2015 tiene como objetivo reducir la deuda de la compañía en 2.400-2.600 millones y reestructurar los negocios para que vuelvan a ser creadores de caja.
Las pérdidas también han acompañado a Sacyr, que se ha perdido 977,5 debido a la puesta en valor de la participación de Repsol y al saneamiento en otros activos (energía, inmobiliarios y concesionales).
El grupo, que mantiene a la venta su 15% en Itínere, no ha recibido por el momento "ofertas atractivas" por los malos datos de tráfico en las carreteras de peaje.
Una línea diferente es la que ha seguido OHL, que obtuvo un beneficio récord de 1.005,5 millones en 2012, el 350,3% más, gracias a las plusvalías que obtuvo por la venta de sus autopistas en Brasil y Chile y de su filial de medio ambiente Inima.
Este crecimiento, le ha permitido realizar provisiones extraordinarias por importe de 305,9 millones.
El grupo que preside Juan Miguel Villar Mir, que no tiene previsto realizar más desinversiones, busca potenciar su negocio concesional y aumentar su participación en Abertis con compras en "tono menor".
Ferrovial ganó 710 millones, el 43% menos, debido a las plusvalías registradas en 2011, de las que una parte relevante de ellas no tuvo entrada de tesorería ya que provino de la actualización del valor de Heathrow Airport Holdings (HAH).
A lo largo de 2012, la compañía vendió el 10,6% de la antigua BAA a Qatar Holding por 590 millones y el 5,7% a una filial del fondo chino CIC International por 319,3 millones. Ferrovial ha reafirmado su compromiso de mantenerse como el principal accionista de la antigua BAA, en la que ostenta una participación del 33,6%.
Las menores plusvalías también han recortado un 6,2% el beneficio de Acciona, que tiene previsto vender entre 500 y 1.000 millones en activos para compensar el impacto de las medidas adoptadas por el Gobierno en materia energética, que estima entre 160 y 170 millones.
Como respuesta a los cambios regulatorios, Acciona emprenderá acciones legales en los tribunales internacionales.



