Camino a ninguna parte
La comunidad científica le pide al presidente Rajoy que fije sin dilación una política clara y unas directrices a sus distintos ministros que marquen con nitidez el compromiso del Gobierno con las políticas de I+D+i. Denuncia la situación de parálisis que vive la ciencia y tecnología en España y las consecuencias que ello puede tener en el cambio de modelo productivo. Y resume la situación en la falta de financiación -que hace imposible la ejecución de los proyectos- y en la revocación de proyectos por incumplimiento del déficit de las CCAA. Finaliza invitando al presidente a cambiar urgentemente esa situación de desbarajuste.
Esto tiene que ir rematadamente mal cuando son los científicos quienes alzan su voz para exigir a nuestros gobernantes que realicen su trabajo de forma rigurosa y cumplan su compromiso con las políticas de innovación tecnológica. De pena, vamos.
Pero esta situación se repite acrecentada en el campo de las infraestructuras. Según SEOPAN, el ministerio de Fomento recortó en 2012 su inversión en un 60%, mientras que las CCAA lo hicieron en un 40%. Eso en un sector considerado pilar básico para que la economía crezca y cree empleo, que cuenta con una alta tasa de recuperación de inversión. La solución apuntada por la CNC consiste en reforzar urgentemente el PITVI con un crédito extraordinario. Pero esas previsiones de gasto no se cumplen y la amenaza de más despidos en el sector es una realidad. Y concluye que el gobierno ha abandonado a la construcción a su suerte, mientras ésta se encamina hacia el abismo.
La ingeniería y las infraestructuras (medio ambiente, tecnologías, energía, hidráulica, ferrocarril, carreteras, turismo, puertos) están abandonadas de la mano de nuestros gobernantes y caen en picado hacia ese abismo.
El camino a ninguna parte en España lleva a nuestras empresas de ingeniería y construcción -que aún cuentan con excelentes profesionales- a buscarse la vida muy lejos de este desbarajuste abismal, en países que invierten en estos campos, como China, Estados Unidos, Brasil. O en Centroamérica, Sudamérica, Rusia, Marruecos, Argelia, Oriente Medio y otros países africanos y asiáticos.
Afortunadamente, hay motivos para la esperanza y cada día nacen nuevas oportunidades. Los ingenieros españoles son apreciados en todo el mundo y es creciente el interés por contar con ellos en países con planes de desarrollo en marcha, como Alemania, Irlanda, Reino Unido, Estados Unidos, México, Colombia, Chile, Perú o India, que organizan ferias de empleo o relajan sus exigencias sobre el idioma para contratar ingenieros españoles.
Mucha suerte a todos aquellos que se desplazan a otros países en busca océanos azules, en los que encajarán a la perfección. Y mucho ánimo, valentía y lucidez para los responsables de enderezar el rumbo de ese camino a ninguna parte.
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Pero esta situación se repite acrecentada en el campo de las infraestructuras. Según SEOPAN, el ministerio de Fomento recortó en 2012 su inversión en un 60%, mientras que las CCAA lo hicieron en un 40%. Eso en un sector considerado pilar básico para que la economía crezca y cree empleo, que cuenta con una alta tasa de recuperación de inversión. La solución apuntada por la CNC consiste en reforzar urgentemente el PITVI con un crédito extraordinario. Pero esas previsiones de gasto no se cumplen y la amenaza de más despidos en el sector es una realidad. Y concluye que el gobierno ha abandonado a la construcción a su suerte, mientras ésta se encamina hacia el abismo.
La ingeniería y las infraestructuras (medio ambiente, tecnologías, energía, hidráulica, ferrocarril, carreteras, turismo, puertos) están abandonadas de la mano de nuestros gobernantes y caen en picado hacia ese abismo.
El camino a ninguna parte en España lleva a nuestras empresas de ingeniería y construcción -que aún cuentan con excelentes profesionales- a buscarse la vida muy lejos de este desbarajuste abismal, en países que invierten en estos campos, como China, Estados Unidos, Brasil. O en Centroamérica, Sudamérica, Rusia, Marruecos, Argelia, Oriente Medio y otros países africanos y asiáticos.
Afortunadamente, hay motivos para la esperanza y cada día nacen nuevas oportunidades. Los ingenieros españoles son apreciados en todo el mundo y es creciente el interés por contar con ellos en países con planes de desarrollo en marcha, como Alemania, Irlanda, Reino Unido, Estados Unidos, México, Colombia, Chile, Perú o India, que organizan ferias de empleo o relajan sus exigencias sobre el idioma para contratar ingenieros españoles.
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