Los verdaderos brotes verdes
Sinceramente he de reconocer que elegir este otrora manido título me ha resultado ciertamente complicado, pero no debemos confundirnos, pues no voy a caer en la tentación de aventurarme por suposiciones un tanto alejadas de nuestra inquietante realidad, sino que basaré mis argumentaciones en hechos reales y en ámbitos que considero fundamentales para que estas incipientes muestras de vida se produzcan, no solo por venir representadas en un color que evoca la esperanza, sino más bien por adquirir la misma tonalidad que el del dinero y que es precisamente a donde pretendemos llegar, pues es necesario para cualquier emprendimiento empresarial.
Quiero recordar que ya en ocasiones anteriores y en otros foros he afirmado que dinero hay y que, si bien es complicado obtenerlo, sobre todo en las cantidades y condiciones deseadas, si salimos a buscarlo pertrechados con buenos proyectos y argumentos, tendremos bastantes posibilidades de conseguirlo y, aunque esto no signifique que siempre lo obtengamos, los acontecimientos que últimamente he tenido la gran fortuna de vivir, hace que el color verde haya aparecido en mi vida con relativa fuerza mostrando, en primer lugar, el dinero y, en segundo lugar, esa esperanza de que estamos, por fin, ante la aparición de unos verdaderos brotes verdes.
Aún a riesgo de parecer presuntuoso, confesaré que no he encontrado nada de especial en estas experiencias, salvo lo meritorio que me parece el gran sacrificio que desempeñan a diario la gran mayoría de empresarios, máxime cuando llega en el momento en que se deben presentar ante cualquier entidad financiera a exponer sus necesidades y cursar sus peticiones. Pues bien, fuera de la admiración que esta misión y su protagonista despiertan en mi persona, debo admitir que habiendo cumplido con todos los hitos que estimo oportunos y muy recomendables cuando de pedir dinero se trata, no me ha resultado nada chocante el hecho de que hayan conseguido satisfacer sus solicitudes y se les haya otorgado la financiación necesaria para seguir desarrollando o incluso ampliar su negocio, lo cual me hace reiterar mi creencia sobre la existencia de unos verdaderos brotes verdes.
Ahora bien, alcanzar este feliz resultado no ha sido gratuito, sino que es fruto de un trabajo bien hecho, que parte de la suficiente paciencia mostrada por el empresario para explicar, con suficiente rigor y clarividencia, los parabienes de su proyecto y exponer, con todo lujo de detalles, la oportunidad que representa su negocio. Con esta información ha sido posible redactar un dossier económico que incluye la descripción del negocio a desarrollar, así como su derivada económica, sirviéndonos primero de guía interna para depurar y mejorar algunos aspectos, haciéndonos más competitivos y ayudándonos a alcanzar el éxito y, segundo, trasladando en lenguaje económico y comprensible para esa entidad financiera las posibilidades y resultado de tan trabajado proyecto. Todo esto, ha tenido dos efectos directos sobre la entidad financiera, permitirle detectar y comprender la esencia y oportunidad de negocio y motivarle a apostar por el mismo, concediendo esa financiación que, sin duda alguna, representa los verdaderos brotes verdes.
Otros artículos de Juan García Cascales
Quiero recordar que ya en ocasiones anteriores y en otros foros he afirmado que dinero hay y que, si bien es complicado obtenerlo, sobre todo en las cantidades y condiciones deseadas, si salimos a buscarlo pertrechados con buenos proyectos y argumentos, tendremos bastantes posibilidades de conseguirlo y, aunque esto no signifique que siempre lo obtengamos, los acontecimientos que últimamente he tenido la gran fortuna de vivir, hace que el color verde haya aparecido en mi vida con relativa fuerza mostrando, en primer lugar, el dinero y, en segundo lugar, esa esperanza de que estamos, por fin, ante la aparición de unos verdaderos brotes verdes.Aún a riesgo de parecer presuntuoso, confesaré que no he encontrado nada de especial en estas experiencias, salvo lo meritorio que me parece el gran sacrificio que desempeñan a diario la gran mayoría de empresarios, máxime cuando llega en el momento en que se deben presentar ante cualquier entidad financiera a exponer sus necesidades y cursar sus peticiones. Pues bien, fuera de la admiración que esta misión y su protagonista despiertan en mi persona, debo admitir que habiendo cumplido con todos los hitos que estimo oportunos y muy recomendables cuando de pedir dinero se trata, no me ha resultado nada chocante el hecho de que hayan conseguido satisfacer sus solicitudes y se les haya otorgado la financiación necesaria para seguir desarrollando o incluso ampliar su negocio, lo cual me hace reiterar mi creencia sobre la existencia de unos verdaderos brotes verdes.
Ahora bien, alcanzar este feliz resultado no ha sido gratuito, sino que es fruto de un trabajo bien hecho, que parte de la suficiente paciencia mostrada por el empresario para explicar, con suficiente rigor y clarividencia, los parabienes de su proyecto y exponer, con todo lujo de detalles, la oportunidad que representa su negocio. Con esta información ha sido posible redactar un dossier económico que incluye la descripción del negocio a desarrollar, así como su derivada económica, sirviéndonos primero de guía interna para depurar y mejorar algunos aspectos, haciéndonos más competitivos y ayudándonos a alcanzar el éxito y, segundo, trasladando en lenguaje económico y comprensible para esa entidad financiera las posibilidades y resultado de tan trabajado proyecto. Todo esto, ha tenido dos efectos directos sobre la entidad financiera, permitirle detectar y comprender la esencia y oportunidad de negocio y motivarle a apostar por el mismo, concediendo esa financiación que, sin duda alguna, representa los verdaderos brotes verdes.
Otros artículos de Juan García Cascales
























