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Opinión |
Martes, 09 de Abril de 2013

Evitar los desastres

Hay desastres evitables, afortunadamente, y la ingeniería puede evitar que una riada se lleve por delante una o varias ciudades en cuestión de minutos, como nos enseñaron en la tarde de este lunes los responsables de la Confederación Hidrográfica del Segura en una magnífica jornada organizada por el Colegio de Ingenieros de Caminos de Murcia, 'La Riada de San Wenceslao: Lecciones y Estrategia de Futuro'.

El presidente, el director técnico y el comisario de Aguas de la CHS realizaron un brillante análisis de la situación vivida el pasado 28 de septiembre de 2012, San Wenceslao. Todos los ponentes sin excepción pusieron de manifiesto -con claridad meridiana y con un rigor excepcional- los antecedentes padecidos por riadas extraordinarias en la Cuenca Hidrológica del Segura que ocasionaron daños cuantiosos en Murcia, Puerto Lumbreras y Lorca, el comportamiento de las obras regulación ante otras riadas similares, los modelos hidráulicos empleados por la CHS sobre el comportamiento de los cauces ante precipitaciones extraordinarias, los datos recogidos del agua caída y los datos de información hidrológica del SAIH.

Las conclusiones son impresionantes: poblaciones como Puerto Lumbreras, Lorca e incluso Murcia, pudieron desaparecer -parcial o totalmente- bajo las aguas en esa fecha de no ser por las obras hidráulicas de regulación realizadas en la cuenca -presas, embalses, canalizaciones, encauzamientos, protecciones de márgenes-, que evitaron un desastre de una gran magnitud. Los daños en vidas humanas y en bienes materiales fueron cuantiosos, pero mucho menores que en otras riadas anteriores, que sí ocasionaron graves daños en vidas y haciendas.

Además, la breve duración de la formación de la riada hace imposible la adopción de medidas efectivas de control sin la existencia de las obras de regulación, ya que desde la irrupción violenta de agua, fango y piedras en los cauces, hasta la desaparición del agua, sólo transcurrieron dos horas.

Nuestra cuenca del Segura necesita más obras de regulación para evitar posibles desastres, pero el Ministerio no asigna fondos económicos para ello. Recordemos que -pérdida de vidas humanas aparte- los daños en bienes materiales (cultivos, viviendas, infraestructuras, y otros bienes materiales) ascendieron a unos 1.800 M€, mientras que el importe de las obras de regulación previstas, junto con otras obras de prevención y adecuación de cauces, no supera los 150 M€. Y no hace falta insistir en el elevado índice de recuperación de la inversión que tienen las obras de ingeniería y la capacidad de dinamización de la economía.

San Wenceslao instauró el orden social y gobernó siempre con justicia y misericordia. A él me encomiendo para poder llevar a cabo las medidas efectivas que eviten nuevos desastres en nuestra Región y que mejoren nuestra economía.

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