Todos estamos pendientes del Consejo de Ministros del próximo viernes, en el que se decidirán medidas que nos van a afectar muy directamente en el quehacer diario, bajo el epígrafe de "nuevas proyecciones económicas".
Tanto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como el titular de Economía, Luis de Guindos, se han mostrado hasta el momento herméticos en cuanto al contenido de esas proyecciones, para las que se augura un intento de "cuadrar el círculo".
Después de que Bruselas avisara de la necesidad de continuar con las reformas en España y de ejecutar las ya anunciadas, el desafío del Gobierno se centra en seguir en esa senda al tiempo que se impulsan medidas para lograr un crecimiento económico sin el que parece imposible superar la crisis.
El aperitivo de los anuncios del viernes lo ofreció ayer en Washington Luis de Guindos, al indicar que la credibilidad de las nuevas proyecciones es "una cuestión fundamental" y al añadir que la política fiscal debe ser percibida como "sostenible".
Según el ministro, estas proyecciones serán de carácter "prudente" y "conservador", con la "credibilidad" como objetivo "fundamental".
La idea principal es reducir el déficit, pero también aplicar medidas que posibiliten el crecimiento.
Nadie duda de que España a estas alturas ha hecho un esfuerzo muy remarcable para reducir su déficit público, y las empresas españolas están triunfando en el exterior como nunca, con el aumento en un cinco por ciento de las exportaciones en los dos primeros meses de este año.
Todo ello teniendo en cuenta que el coste de la financiación para una empresa española es superior al que soportan sus homólogas del norte de Europa, un hecho injusto que se debe a lo que los economistas denominan "fragmentación" de los mercados de crédito.
En este contexto, la necesidad de avanzar en la unión bancaria en la zona euro, tal como recogió el comunicado final del G20 en su reunión de Washington, es básica para superar la desaceleración de la economía en general y de la europea en particular.
Ahí los datos no dan respiro y solo aportan preocupación. El FMI prevé que la economía europea se contraiga un 0,3 por ciento este año, tras el retroceso del 0,6 por ciento en 2012, y calcula que se registrará un repunte del 1,1 por ciento en 2014.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se refirió recientemente a que el Gobierno continuará con su programa de reformas estructurales, aunque, en caso de que sean necesarios "nuevos ajustes", solo se aplicarán "los que sean compatibles con el crecimiento económico".
A falta de más datos hasta el viernes, nos quedamos con ese matiz.