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Opinión |
Jueves, 09 de Mayo de 2013

Pipí Art

Mi amigo Javi me llamó un día y me contó que estaba pensando irse de vacaciones al desierto de Marruecos y, servidora, que del tema entiende mucho por haberse quedado dormida viendo Lawrence de Arabia, lo animó sinceramente y, no contenta con eso, añadió que pisar la arena del desierto es como caminar sobre azúcar moreno que al ser mojado se transforma en un filón de ambarinos diamantes amarillos.

Dicho lo cual, mi amigo Javi, se colgó al hombro el petate y la bucólica imagen descrita por mí, y llegó a lomos de un camello con grandes problemas digestivos a lo más profundo del desierto, cuando caía la noche.

Allí, a la luz de las velas y bajo un cielo estrellado, lo recibieron unos beduinos muy nativos del lugar, -que cuando no hacen de beduinos veranean en Marbella-, le dieron una exótica cena consistente en ser mmm, comida, mi plato favorito, cantaron un poco canciones típicas de la zona muy parecidas a la Macarena y a renglón seguido lo hicieron subir por unas dunas eternas llenas de dulce arena del desierto que te llenaba las botas con tanto afán que te hacía pensar que caminabas como si fueras un cadáver anclado a un yunque en lo más hondo de un océano.

Tras el sano ejercicio, metieron a mi amigo Javi bajo unos toldos y unas mantas que hacían parecer aséptico un estercolero, para que se durmiera soñando con Scheherezades de oferta.

Al amanecer, antes de largarse de allí en un camello con flatulencias, mi amigo Javi, que es un hombre muy elegante y de muy buena familia, soltó una meada olímpica sobre la arena y no aparecieron diamantes amarillos, pero sí un dibujo de alta calidad artística gracias a su pulso firme y creativo cerebro; lo tituló Pipí Art y le echó una foto.

Nos la enseñó a su vuelta, muy orgulloso: su mujer comentó con mirada reprobatoria que se notaba a la legua que esa noche había comido espárragos, con lo mal que a él le sentaban; mi marido lo felicitó por su destreza con el miembro y su potencia de chorro; servidora iba a decir algo de alto nivel intelectual, cuando se acercó mi perra Piña a ver si aquello se comía y, no teniéndolo muy claro, se la comió.

Mi Javi querido, me acabo de enterar de que la semana pasada se vendió por 93.000 dólares, en una subasta on-line de Christie´s, un lienzo de Warhol pintado con orina. No tengo palabras para decirte cuánto lo siento, creo que tal vez te consuele pensar que en la tripa de Piña, quizás se conserven unos dos dólares de los 93.000 que podrías haber conseguido, porque sé que jamás volverás a crear algo así, porque sé que, tras conocer las últimas noticias sobre la infanta Cristina, te habrás quedado para mear y no echar gota.

[Img #14963]
 
'Piss Painting', de Andy Warhol

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