Hurra para un buen empresario
Me preguntaba hace días un conocido que ha leído alguno de mis artículos si yo estaba en contra de la empresa privada. Le dije que los volviera a leer detenidamente y vería que no es así.
En contra de esa tendencia del neoliberalismo extremo que preconiza la desaparición casi completa del sector público, creo que una economía eficaz y productiva debe mantener una Administración equilibrada que ampare aquellos intereses ciudadanos por los que el mercado nunca mostrará interés y que son esenciales para proteger a los ciudadanos, especialmente a los que tienen menos oportunidades y se encuentran más desprotegidos frente a esos invisibles mercados que por definición suelen ser egoístas y codiciosos. A las pruebas me remito.
Pero también estoy convencido de que ningún país puede progresar sin un sector privado fuerte y productivo, sin una industria potente, sin empresas punteras, tecnológicamente avanzadas y comprometidas en la investigación y el desarrollo.
En España tenemos algunas, grandes y pequeñas, que ya están en esa línea, aunque aún nos faltan muchas. En este país tienen que surgir más empresarios modernos, con nuevas ideas, que no piensen solo en enriquecerse, que tengan claro que, siendo legítimo ganar dinero, aquellos países más estables y avanzados son los que mantienen menos desigualdades sociales entre sus ciudadanos. Eso, por desgracia, no sucede en la España actual, lo atestiguan estudios realizados por importantes instituciones. Además, la senda por la que nos están haciendo avanzar no parece que vaya a conducirnos a esa meta.
Por eso me ha ilusionado leer la iniciativa de Juan Roig, el propietario de Mercadona, que va a invertir una importante cantidad de dinero en un vivero de empresas del que pueden surgir algunos buenos empresarios para el futuro de España. Ese creo que es el camino, y cuando la financiación pública está retirándose, con bastante miopía, del apoyo a los nuevos emprendedores, es buen augurio que la empresa privada empiece a llenar ese hueco.
Aunque no he estado de acuerdo con algunas de sus declaraciones durante esta crisis, lo cortés no quita lo valiente y por eso deseo felicitar a Juan Roig por su iniciativa, y voto para otras importantes empresas de este país sigan ese mismo camino. Por ahí va el futuro. Para España, para los españoles y, por ende, para las empresas.
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En contra de esa tendencia del neoliberalismo extremo que preconiza la desaparición casi completa del sector público, creo que una economía eficaz y productiva debe mantener una Administración equilibrada que ampare aquellos intereses ciudadanos por los que el mercado nunca mostrará interés y que son esenciales para proteger a los ciudadanos, especialmente a los que tienen menos oportunidades y se encuentran más desprotegidos frente a esos invisibles mercados que por definición suelen ser egoístas y codiciosos. A las pruebas me remito.
Pero también estoy convencido de que ningún país puede progresar sin un sector privado fuerte y productivo, sin una industria potente, sin empresas punteras, tecnológicamente avanzadas y comprometidas en la investigación y el desarrollo.
En España tenemos algunas, grandes y pequeñas, que ya están en esa línea, aunque aún nos faltan muchas. En este país tienen que surgir más empresarios modernos, con nuevas ideas, que no piensen solo en enriquecerse, que tengan claro que, siendo legítimo ganar dinero, aquellos países más estables y avanzados son los que mantienen menos desigualdades sociales entre sus ciudadanos. Eso, por desgracia, no sucede en la España actual, lo atestiguan estudios realizados por importantes instituciones. Además, la senda por la que nos están haciendo avanzar no parece que vaya a conducirnos a esa meta.
Por eso me ha ilusionado leer la iniciativa de Juan Roig, el propietario de Mercadona, que va a invertir una importante cantidad de dinero en un vivero de empresas del que pueden surgir algunos buenos empresarios para el futuro de España. Ese creo que es el camino, y cuando la financiación pública está retirándose, con bastante miopía, del apoyo a los nuevos emprendedores, es buen augurio que la empresa privada empiece a llenar ese hueco.
Aunque no he estado de acuerdo con algunas de sus declaraciones durante esta crisis, lo cortés no quita lo valiente y por eso deseo felicitar a Juan Roig por su iniciativa, y voto para otras importantes empresas de este país sigan ese mismo camino. Por ahí va el futuro. Para España, para los españoles y, por ende, para las empresas.
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