Energía, comercio y hostelería son los sectores más perjudicados
El beneficio neto de las empresas no financieras españolas cayó un 48,2% en el primer trimestre de 2013, frente al 58,3% del mismo período de 2012, según los datos de la Central de Balances Trimestral (CBT) del Banco de España.
Ello se ha debido, principalmente, a que entre enero y marzo pasados se produjeron algunas importantes minusvalías generadas en operaciones de venta de activos financieros, a lo que hay que añadir el efecto negativo de otros resultados atípicos, básicamente, diferencias negativas de cambio e indemnizaciones por despidos.
El valor añadido bruto (VAB) se redujo el 5,8% en términos anuales, mientras que en el primer trimestre de 2012 esta variable descendió un 3,6%.
El retroceso fue generalizado por sectores, en un contexto en el que continuó la caída de la demanda nacional y en el que las ventas al exterior siguieron ejerciendo un efecto positivo sobre la cifra de negocios.
Por sectores, la mayor caída del VAB se registró en la energía, un 7,8%, frente al 1% que había descendido un año antes, y dentro de esta rama destacan las disminuciones experimentadas en el subsector de la producción de la energía eléctrica, gas y agua (un 5,5%) y en las sociedades de refino de petróleo (32,5%).
Los descensos en los sectores de comercio y hostelería y de información y comunicaciones fueron también elevados (6% y 4,9%, respectivamente), afectados por la debilidad del consumo, mientras que en la industria la contracción fue del 3,6%.
Los ingresos financieros crecieron un 30,4% al verse favorecidos por la positiva evolución de los dividendos percibidos, en tanto que los gastos de esta naturaleza disminuyeron un 2,3% por el descenso en los pagos por intereses y la caída en otros gastos financieros.
A su vez, la contracción de los pagos por intereses resultó casi exclusivamente del retroceso interanual del endeudamiento (1,6 pp), que es también coherente con el contexto de atonía inversora en que continúa inmersa la economía española.
Los gastos de personal descendieron un 1,5% durante el primer trimestre de 2013, lo que se debió a la reducción del 3% del empleo medio en las empresas analizadas, compensada en parte por el crecimiento del 1,5% en las remuneraciones medias.
La caída del empleo medio fue el doble de la observada durante el mismo período de 2012 y cuatro décimas más elevada de la registrada en el conjunto del año anterior.
El desglose sectorial desvela que las disminuciones del número medio de trabajadores fueron generalizadas, siendo especialmente acusadas en la energía, del 6,1%, mientras que la rama de información y comunicaciones también registró un retroceso superior al de la media, del 4,5%.
En línea con la evolución contractiva de la actividad, también el resultado económico bruto (REB) cayó en el primer trimestre un 9,5%, lo que supone una evolución más negativa que la de un año antes, cuando descendió un 5,9%.
Ello se ha debido, principalmente, a que entre enero y marzo pasados se produjeron algunas importantes minusvalías generadas en operaciones de venta de activos financieros, a lo que hay que añadir el efecto negativo de otros resultados atípicos, básicamente, diferencias negativas de cambio e indemnizaciones por despidos.
El valor añadido bruto (VAB) se redujo el 5,8% en términos anuales, mientras que en el primer trimestre de 2012 esta variable descendió un 3,6%.
El retroceso fue generalizado por sectores, en un contexto en el que continuó la caída de la demanda nacional y en el que las ventas al exterior siguieron ejerciendo un efecto positivo sobre la cifra de negocios.
Por sectores, la mayor caída del VAB se registró en la energía, un 7,8%, frente al 1% que había descendido un año antes, y dentro de esta rama destacan las disminuciones experimentadas en el subsector de la producción de la energía eléctrica, gas y agua (un 5,5%) y en las sociedades de refino de petróleo (32,5%).
Los descensos en los sectores de comercio y hostelería y de información y comunicaciones fueron también elevados (6% y 4,9%, respectivamente), afectados por la debilidad del consumo, mientras que en la industria la contracción fue del 3,6%.
Los ingresos financieros crecieron un 30,4% al verse favorecidos por la positiva evolución de los dividendos percibidos, en tanto que los gastos de esta naturaleza disminuyeron un 2,3% por el descenso en los pagos por intereses y la caída en otros gastos financieros.
A su vez, la contracción de los pagos por intereses resultó casi exclusivamente del retroceso interanual del endeudamiento (1,6 pp), que es también coherente con el contexto de atonía inversora en que continúa inmersa la economía española.
Los gastos de personal descendieron un 1,5% durante el primer trimestre de 2013, lo que se debió a la reducción del 3% del empleo medio en las empresas analizadas, compensada en parte por el crecimiento del 1,5% en las remuneraciones medias.
La caída del empleo medio fue el doble de la observada durante el mismo período de 2012 y cuatro décimas más elevada de la registrada en el conjunto del año anterior.
El desglose sectorial desvela que las disminuciones del número medio de trabajadores fueron generalizadas, siendo especialmente acusadas en la energía, del 6,1%, mientras que la rama de información y comunicaciones también registró un retroceso superior al de la media, del 4,5%.
En línea con la evolución contractiva de la actividad, también el resultado económico bruto (REB) cayó en el primer trimestre un 9,5%, lo que supone una evolución más negativa que la de un año antes, cuando descendió un 5,9%.



