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Opinión |
Martes, 13 de Agosto de 2013

La burbuja pública

La economía española ya ha dejado de caer, pero hace falta un crecimiento sostenido, lo que no es previsible debido al alarmante peso  del sector público, especialmente las administraciones locales y autonómicas. Es la burbuja pública, un lastre imposible que hunde los esfuerzos y las iniciativas de las entidades privadas. España cuenta con un sector público sobredimensionado, caro, ineficiente y que genera gran inseguridad jurídica, siendo una de las principales lacras económicas para que la economía de este país despegue con fuerza. El Gobierno tiene entre sus asignaturas pendientes adelgazar las AAPP algo que nadie hasta el momento quiere tocar, pero urge que el Ejecutivo cambie su retórica de hacer lo mínimo necesario y lleve cabo más reformas y en profundidad.

Las afirmaciones anteriores se recogen en el último Informe publicado por el servicio de estudios del BBVA y en declaraciones del subdirector de FEDEA, del catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, del Director General del IEE y de profesores del IESE.

Sabemos lo que hay que hacer e incluso ya nadie duda de que es necesario. ¿Qué ha cambiado para que ahora se haya dado un paso de quizás conveniente a realmente necesario? Pues que el sector privado necesita otro sector público, ya que éste nos lleva a todos al desastre. Un sector público eficiente y competitivo, capaz de prestar una gestión eficaz al ciudadano y regido por la gestión de la empresa privada, de forma que sea económicamente sostenible con una actividad económica mantenida. En la implantación de los Sistemas de Gestión, sólo aparecen ventajas, pero -salvo casos muy aislados- no veo en nuestros actuales mandamases voluntad para tomar la decisión. Y dudo de su capacidad para llevarla a cabo. 

Un caso reciente: la CARM licita un determinado concurso y tras comprobar el excesivo número de ofertas presentadas y la complejidad de su análisis, amplía el plazo de resolución en seis meses, no en seis días, ni en seis semanas. Debe ser, supongo, porque no hay técnicos disponibles para estudiar las propuestas, todos están muy ocupados, dada la intensa actividad económica de la región. ¿No se ha tenido en cuenta el daño que se hace a esta región paralizando seis meses un proyecto determinado? 

Menos mal que todos los días sale el sol y mantenemos siempre la esperanza y el optimismo de mejorar lo mejorable. Al menos en este caso no se ha incrementado la burbuja con nuevos contratos. 
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