El contribuyente lo hará
Las ingenierías reclamábamos hace año y medio ante el ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas un trato similar al recibido por el sector bancario. Apenas conocimos la intención de inyectar 40.000 M€ de fondos públicos en el sector bancario, éste que lo es, designado por Tecniberia su representante ante el MINHAP, reclamó para el sector de las ingenierías una inyección de fondos en inversiones públicas que reactivase la actividad económica y evitase la imparable destrucción de empleo. Pedíamos una inversión pública de 10.000 M€ que provocase un efecto dinamizador de la economía. Y lo hicimos poniendo sobre la mesa una inyección-gasto en el sector bancario, de muy dudosa recuperación, frente a una inyección-inversión en el sector de las ingenierías, cuyo retorno está garantizado y aumentado.
Iluso de mí.
Nuestras propuestas fracasaron entonces, a pesar de nuestra insistencia, y el Estado repartió una pasta gansa a los bancos, mientras miraba hacia ninguna parte. Entre tanto las ingenierías caíamos una tras otra, al no poder soportar la morosidad de las administraciones públicas y sin trabajo que realizar debido a la paralización de la inversión pública. Al reivindicar una inyección económica de ida y vuelta, con condiciones y dirigida hacia la inversión productiva, frente a la inyección económica de la banca, de ida y sin vuelta, sin condiciones, nuestros interlocutores se jactaban de lo equivocado de nuestro planteamiento y se nos decía que los fondos públicos inyectados a la banca tenían ida y vuelta, no sólo ida, y que la banca respondía por entero de su uso, pudiendo hacerlo como considerase conveniente.
Nunca nos convencieron, a pesar de lo elevado de sus cargos ministeriales.
Año y medio después, las ingenierías que quedamos en pié seguimos padeciendo la morosidad de las AAPP y la falta de inversión pública en proyectos emblemáticos que pueden reactivar la economía española en general, como el Ferrocarril del Arco Mediterráneo. Debemos buscar trabajo lejos de España y en condiciones más difíciles de lo que pensábamos.
La banca, en cambio, no devuelve los 40.000 M€ de fondos públicos inyectados, pero no hay problema: el contribuyente lo hará. ¿Asumir responsabilidades? Ya se han asumido, dice el portavoz económico en el Congreso. Y a partir de ahora propone trabajar para conseguir que las pérdidas que soporten los contribuyentes sean las menores posibles. Tal cual.
No hay problema: el contribuyente asume la mala gestión. Asunto zanjado.
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Iluso de mí.
Nuestras propuestas fracasaron entonces, a pesar de nuestra insistencia, y el Estado repartió una pasta gansa a los bancos, mientras miraba hacia ninguna parte. Entre tanto las ingenierías caíamos una tras otra, al no poder soportar la morosidad de las administraciones públicas y sin trabajo que realizar debido a la paralización de la inversión pública. Al reivindicar una inyección económica de ida y vuelta, con condiciones y dirigida hacia la inversión productiva, frente a la inyección económica de la banca, de ida y sin vuelta, sin condiciones, nuestros interlocutores se jactaban de lo equivocado de nuestro planteamiento y se nos decía que los fondos públicos inyectados a la banca tenían ida y vuelta, no sólo ida, y que la banca respondía por entero de su uso, pudiendo hacerlo como considerase conveniente.
Nunca nos convencieron, a pesar de lo elevado de sus cargos ministeriales.
Año y medio después, las ingenierías que quedamos en pié seguimos padeciendo la morosidad de las AAPP y la falta de inversión pública en proyectos emblemáticos que pueden reactivar la economía española en general, como el Ferrocarril del Arco Mediterráneo. Debemos buscar trabajo lejos de España y en condiciones más difíciles de lo que pensábamos.
La banca, en cambio, no devuelve los 40.000 M€ de fondos públicos inyectados, pero no hay problema: el contribuyente lo hará. ¿Asumir responsabilidades? Ya se han asumido, dice el portavoz económico en el Congreso. Y a partir de ahora propone trabajar para conseguir que las pérdidas que soporten los contribuyentes sean las menores posibles. Tal cual.
No hay problema: el contribuyente asume la mala gestión. Asunto zanjado.
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