Sigue el lastre: paro, consumo, deuda pública y desfase presupuestario
Parece consolidarse la tendencia a mejorar de nuestra economía aunque, como decíamos la semana pasada, es necesario ser prudentes y seguir haciendo ajustes. Así opinan la mayoría de los comentaristas, por ejemplo FUNCAS en su último informe dice “la economía se encuentra en una senda de rápida estabilización que permitirá registrar, ya en el tercer trimestre del año, una tasa de crecimiento positiva". Aunque añade que “en todo caso, "la recuperación será lenta".
El indicador compuesto adelantado de actividad para España, que elabora la OCDE, señala en julio una nueva mejoría, situándose en el nivel 101,8, dos décimas superior al del mes anterior.
Las expectativas de mejoría se apoyan en dos aspectos fundamentales: La mejoría generalizada en la zona euro, lo que, entre otras cosas, facilitará el crecimiento de las exportaciones; y la mejoría de la financiación externa con un importante descenso de la prima de riesgo. Pero si pensamos, observamos que ambos factores dependen del comportamiento externo y, por tanto, quedan fuera de nuestro alcance, aunque de forma indirecta podamos contribuir a crear una imagen de confianza que apoye las bue-nas perspectivas, ¿podremos conseguirlo?
Esta es la pregunta clave y la incerteza de la respuesta es lo que nos lleva a la necesidad de ser prudentes, pues no todos los aspectos son favorables, principalmente los cuatro siguientes: paro, consumo, deuda pública y desfase presupuestario.
Paro: No podemos esperar que nuestra economía sea capaz de crear empleo de forma significativa y continuada durante todo el año que viene, si bien el número de parados puede reducirse algunos cientos de miles, sobre todo a partir del cuarto trimestre de 2014.
Consumo: Frenado por la elevada tasa de paro y la consiguiente debilidad de la renta media de los hogares, el consumo solo tendrá una débil mejoría el año que viene.
Deuda pública: En el conjunto de las Administraciones Públicas, esta deuda continua aumentando y en el segundo trimestre de este año suponía 942.758 millones de euros, lo que supone el 92,2% del PIB y supera el límite fijado por el Gobierno para 2013.
Déficit presupuestario: Parece bastante difícil cumplir con el objetivo de déficit este año, pese a la prorroga concedida. La cifra acordada es un 6,5% del PIB, pero en agosto ya se superaba el 4%. El Banco Central Europeo ha manifestado sus dudas sobre que tal compromiso se cumpla.
Por lo que respecta a los indicadores de coyuntura publicados esta semana por el Ministerio, cabe señalar:
Vivienda. Continúa manifestando la gran depresión en la que se encuentra el sector, aunque aparecen algunos síntomas de mejoría. El ritmo de descenso intertrimestral del índice general se moderó desde el -5% en el primer trimestre hasta el -2,7% en el segundo.
IPC. En agosto el índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó un 0,3% respecto al mes anterior, frente a un crecimiento mayor registrado en igual mes de un año antes (0,6%), y su tasa de variación interanual se redujo tres décimas, hasta el 1,5%. Los precios de los servicios en agosto aumentaron un 0,4% respecto al mes anterior, frente al 0,6% de un año antes, y su tasa anual se ha reducido dos décimas, hasta el 1,7%. Su principal partida, el turismo y hostelería, ha moderado dos décimas su tasa anual, hasta el 1%, a pesar del fuerte dinamismo de la demanda turística.
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El indicador compuesto adelantado de actividad para España, que elabora la OCDE, señala en julio una nueva mejoría, situándose en el nivel 101,8, dos décimas superior al del mes anterior.
Las expectativas de mejoría se apoyan en dos aspectos fundamentales: La mejoría generalizada en la zona euro, lo que, entre otras cosas, facilitará el crecimiento de las exportaciones; y la mejoría de la financiación externa con un importante descenso de la prima de riesgo. Pero si pensamos, observamos que ambos factores dependen del comportamiento externo y, por tanto, quedan fuera de nuestro alcance, aunque de forma indirecta podamos contribuir a crear una imagen de confianza que apoye las bue-nas perspectivas, ¿podremos conseguirlo?
Esta es la pregunta clave y la incerteza de la respuesta es lo que nos lleva a la necesidad de ser prudentes, pues no todos los aspectos son favorables, principalmente los cuatro siguientes: paro, consumo, deuda pública y desfase presupuestario.
Paro: No podemos esperar que nuestra economía sea capaz de crear empleo de forma significativa y continuada durante todo el año que viene, si bien el número de parados puede reducirse algunos cientos de miles, sobre todo a partir del cuarto trimestre de 2014.
Consumo: Frenado por la elevada tasa de paro y la consiguiente debilidad de la renta media de los hogares, el consumo solo tendrá una débil mejoría el año que viene.
Deuda pública: En el conjunto de las Administraciones Públicas, esta deuda continua aumentando y en el segundo trimestre de este año suponía 942.758 millones de euros, lo que supone el 92,2% del PIB y supera el límite fijado por el Gobierno para 2013.
Déficit presupuestario: Parece bastante difícil cumplir con el objetivo de déficit este año, pese a la prorroga concedida. La cifra acordada es un 6,5% del PIB, pero en agosto ya se superaba el 4%. El Banco Central Europeo ha manifestado sus dudas sobre que tal compromiso se cumpla.
Por lo que respecta a los indicadores de coyuntura publicados esta semana por el Ministerio, cabe señalar:
Vivienda. Continúa manifestando la gran depresión en la que se encuentra el sector, aunque aparecen algunos síntomas de mejoría. El ritmo de descenso intertrimestral del índice general se moderó desde el -5% en el primer trimestre hasta el -2,7% en el segundo.
IPC. En agosto el índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó un 0,3% respecto al mes anterior, frente a un crecimiento mayor registrado en igual mes de un año antes (0,6%), y su tasa de variación interanual se redujo tres décimas, hasta el 1,5%. Los precios de los servicios en agosto aumentaron un 0,4% respecto al mes anterior, frente al 0,6% de un año antes, y su tasa anual se ha reducido dos décimas, hasta el 1,7%. Su principal partida, el turismo y hostelería, ha moderado dos décimas su tasa anual, hasta el 1%, a pesar del fuerte dinamismo de la demanda turística.
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