Economistas y Contables
Desde una óptica operativa, los contables reflejan los hechos económicos que acontecen en una empresa, un ente público o un país conforme a unos principios universalmente aceptados. Y así, periódicamente, se determina el valor de sus activos, de sus deudas y, por diferencia, de su patrimonio. Del mismo modo, por diferencia entre los ingresos y los gastos se determina el resultado obtenido durante un ejercicio económico. Es decir, la contabilidad refleja económicamente los acontecimientos ocurridos desde el pasado hasta el presente.
Y la información contable es la fuente de información más valiosa para que, junto con otras variables sociales, los economistas realicen previsiones desde el presente hacia el futuro y planifiquen las decisiones estratégicas que deben adoptar.
Una vez dicho esto, me pregunto por qué han fallado tantos las previsiones económicas en los últimos años y la respuesta que me viene a la cabeza es dramática: la contabilidad se ha utilizado con fines distintos a los de su propia naturaleza. A nivel privado, el principal objetivo de los empresarios es “pagar menos impuestos”, mientras que a nivel público, la única finalidad de los políticos es ocultar gastos y, por ende, las pérdidas incurridas y la deuda real.
Con una información que no se corresponde con la realidad, la confianza de todos los agentes económicos privados se ha desplomado porque existe una excesiva incertidumbre acerca de lo que va a ocurrir en el futuro. Y así es muy difícil tomar decisiones de inversión o de consumo. El resultado es que los que se arriesgan (empresarios o emprendedores) a veces aciertan y ganan mucho dinero y, otras veces, no aciertan y lo pierden todo. Por otro lado, los prudentes (la mayoría) están atrincherados esperando a que se despeje la niebla para decidir qué hacer con sus vidas o sus negocios.
Mientras que el sector público continúa “a lo suyo”. Déficit significa Pérdidas. Y las pérdidas implican MENOR RIQUEZA que se tienen que pagar con patrimonio. Y no hay ningún patrimonio que pueda pagar pérdidas eternamente. Me hace mucha gracia cuando escucho a los políticos hablar de objetivos de déficit, cuando el objetivo debería ser, como mínimo, la estabilidad presupuestaria. Y, siendo prudentes, un superávit que sirviese de colchón para las generaciones futuras.
Finalizo con un ejemplo. En la cuenta de pérdidas y ganancias de Bankia vemos que en 2012 ha incurrido en pérdidas por un importe superior a 18.000 millones de euros bajo la estrecha vigilancia del Frob, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, cuando, en realidad, se han reconocido pérdidas por valor de 18.000 millones de euros. Puede parecer lo mismo, pero contablemente ha sido un atentado contra los principios del devengo y de correlación de ingresos y gastos… y lo vamos a pagar entre todos.
Más artículos de Ramón Pedreño en su blog del Círculo de Economía
Y la información contable es la fuente de información más valiosa para que, junto con otras variables sociales, los economistas realicen previsiones desde el presente hacia el futuro y planifiquen las decisiones estratégicas que deben adoptar.
Una vez dicho esto, me pregunto por qué han fallado tantos las previsiones económicas en los últimos años y la respuesta que me viene a la cabeza es dramática: la contabilidad se ha utilizado con fines distintos a los de su propia naturaleza. A nivel privado, el principal objetivo de los empresarios es “pagar menos impuestos”, mientras que a nivel público, la única finalidad de los políticos es ocultar gastos y, por ende, las pérdidas incurridas y la deuda real.
Con una información que no se corresponde con la realidad, la confianza de todos los agentes económicos privados se ha desplomado porque existe una excesiva incertidumbre acerca de lo que va a ocurrir en el futuro. Y así es muy difícil tomar decisiones de inversión o de consumo. El resultado es que los que se arriesgan (empresarios o emprendedores) a veces aciertan y ganan mucho dinero y, otras veces, no aciertan y lo pierden todo. Por otro lado, los prudentes (la mayoría) están atrincherados esperando a que se despeje la niebla para decidir qué hacer con sus vidas o sus negocios.
Mientras que el sector público continúa “a lo suyo”. Déficit significa Pérdidas. Y las pérdidas implican MENOR RIQUEZA que se tienen que pagar con patrimonio. Y no hay ningún patrimonio que pueda pagar pérdidas eternamente. Me hace mucha gracia cuando escucho a los políticos hablar de objetivos de déficit, cuando el objetivo debería ser, como mínimo, la estabilidad presupuestaria. Y, siendo prudentes, un superávit que sirviese de colchón para las generaciones futuras.
Finalizo con un ejemplo. En la cuenta de pérdidas y ganancias de Bankia vemos que en 2012 ha incurrido en pérdidas por un importe superior a 18.000 millones de euros bajo la estrecha vigilancia del Frob, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, cuando, en realidad, se han reconocido pérdidas por valor de 18.000 millones de euros. Puede parecer lo mismo, pero contablemente ha sido un atentado contra los principios del devengo y de correlación de ingresos y gastos… y lo vamos a pagar entre todos.
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