El futbolista fue declarado en situación de incapacidad permanente tras lesionarse en la rodilla jugando un partido con la selección de Togo en el Mundial de 2006
La mutua Ibermutuamur deberá abonar una renta vitalicia anual de 19.100 euros al que fuera jugador del Ciudad de Murcia, club fundado por Quique Pina (y posteriormente del Granada 74) Amevou Ludovic Assemoassa, que se accidentó cuando jugaba con la selección de Togo en el Mundial de Fútbol de Alemania en 2006.Así lo dispone la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número Catorce de Barcelona, que ha estimado en parte la demanda presentada por el deportista.
El Juzgado recoge como hechos probados que el jugador militó en las filas del C.F. Ciudad de Murcia -ya desaparecido- como futbolista profesional desde el 17 de febrero de 2006 hasta el 31 de marzo de ese mismo año, y desde el uno de abril de 2006 hasta el 30 de junio de 2008 en el Granada 74, Sociedad Anónima Deportiva.
En junio de 2006, "el demandante sufrió una importante lesión -traumatismo severo en rodilla derecha con diagnóstico de rotura-arrancamiento del tendón rotuliano- cuando disputaba un partido de fútbol integrado en la selección de Togo", señala la sentencia.
Esa lesión fue de tal entidad que no pudo reincorporarse a su actividad habitual hasta pasados 16 meses, teniendo que ser intervenido en Francia en junio de 2008 "por las complicaciones derivadas de la infección que sufrió en la rodilla lesionada".
A mediados de diciembre de 2010, el futbolista solicitó ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ser declarado en situación de incapacidad permanente, afirmando que la última empresa en que trabajó había sido el Granada 74.
La sentencia absuelve al Ciudad de Murcia, ya que el demandante no prestaba servicios para el mismo cuando se produjo el accidente, y, por el contrario, condena a Ibermutuamur por subrogación de la empresa Granada 74, "y sin perjuicio de las responsabilidades legales del INSS y de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS)".
El Juzgado concluye declarando al deportista en situación de incapacidad permanente en grado de total y condena a la mutua al pago de la citada pensión vitalicia, con efectos desde el 8 de noviembre de 2011.







