La tradicional idea de empezar una nueva unidad familiar en una vivienda de nueva construcción va a cambiar drásticamente en muy poco tiempo
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La tradicional idea de empezar una nueva unidad familiar en una vivienda de nueva construcción va a cambiar drásticamente en muy poco tiempo, si es que no lo está haciendo ya, así que uno se da cuenta de que cada día va a tener más importancia mantener el actual parque inmobiliario, porque ya no sólo viviremos nosotros ahí, sino que muy posiblemente lo harán nuestros hijos, nietos e incluso algunas generaciones más. Por ello nos encontramos con inmuebles que se construyeron antes de la crisis y esta situación incrementa la necesidad de mantenerlos adecuadamente, actualizarlos y adaptarlos a las necesidades de sus dispares inquilinos.
Para cumplir con todo lo expuesto anteriormente, surge la necesidad de saber continuamente como se encuentra la vivienda que vas a adquirir, pues cambia con el tiempo, envejece y enferma, con lo que una intervención a tiempo, mejorará y ampliará su esperanza de vida, evitando males mayores que suelen traducirse en problemas y dinero en caso de ser reversible.
Sorprende mucho ver cómo no le damos la importancia que se merece al bien más preciado de la sociedad. Parece increíble como ha habido miles de personas comprando casas y sólo una minoría ha solicitado a un técnico que le realice un informe meticuloso del estado de la vivienda por 150 ó 200 euros. Y en muchos casos, quienes no lo hicieron pagarán posiblemente su error el resto de su vida.
¿Por qué asumimos y aceptamos que tenemos que mantener nuestros vehículos y no nuestras casas? Posiblemente con la aparición del IEE (como la ITV de los vehículos), aumentará la necesidad ya existente de un técnico de cabecera (como un mecánico o médico de la vivienda) que informe mediante el citado informe y haga un posterior seguimiento del estado del inmueble. Sirva como ejemplo la necesidad de mejorar la accesibilidad conforme envejecemos: un caso extremo sería el de edificios en altura sin rampas o sin ascensor.
Demoledor resulta el porcentaje de personas mayores, discapacitadas, y con pocos recursos que habitan en viviendas en altura sin ascensor, viviendo literalmente en una cárcel, siendo su única esperanza las ayudas que se plantean.
Así pues, el IEE es un pequeño paso, a falta de que las administraciones locales lo regulen, pues el IEE actualmente será obligatorio a partir del 2019 para edificaciones de más de 50 años en poblaciones de 25.000 habitantes mínimo. Previsiblemente este periodo de tiempo se reducirá rápidamente adaptándose a la realidad, porque los edificios no suelen estar 50 años sin una actuación, pues necesita de una intervención en fachadas, instalaciones o accesos entre 30 – 35 años aproximadamente. Con el tiempo es sensato pensar que será más restrictivo, no obstante, ahora es obligatorio para solicitar ayudas contempladas en el plan de viviendas 2013-2016, y casi con total seguridad también lo exigirán los seguros, los bancos o cualquier entidad o individuo que vincule su negocio o actividad al valor del inmueble.
La reciente aprobación de la IEE y su vinculación al nuevo plan de vivienda 2013-2016 no cabe duda es un empujón importante al sector de la construcción. Pero tiene que realizarse de una forma efectiva, práctica y eficaz. La eficacia de este informe como parte de la cadena y posteriores ayudas basadas en el mismo, dependerán del buen hacer de todo el sistema, propietarios honestos, administradores que reclamen y gestionen estas ayudas, técnicos responsables, administraciones regionales y locales que repartan los recursos a los más necesitados... Si no, será un papel más. Lo que está claro es que el informe de evaluación del edificio a priori es muy positivo para todos.

