La inocencia de un ex consejero
Si admitimos que no "todos los políticos son iguales" (en la hipótesis más tremendista por lo menos habrá que dividirlos entre malos y peores), mucho menos cabe decir que todos los ex políticos son también iguales. Si yo no me tengo por qué creer, como de hecho no me lo creo, que todos los políticos están ahí para llevárselo crudo (o "llevárselo muerto", como se ha puesto de moda decir ahora, desagradablemente, de algo tan bonito como el dinero), cómo me voy a creer que todos los ex políticos hayan dejado la política precisamente para seguir trincando y haciendo hurgamanderías fuera de los focos de la escena. Aunque, por supuesto, haya ex políticos que se dedican a la golfemia gracias a las buenas relaciones hechas durante sus tiempos en la política. Pero, en proporción, son una escasa minoría, porque listos hay en todas partes, aunque los tontos somos, siempre y en todo lugar, muchos más.
Yo sólo he conocido tres clases de ex políticos, sin contar los que se jubilan a ir muriendo dulcemente con su pensión y ya no van a actos sociales. Los ex políticos que dejan sin problemas la política porque tienen un trabajo mejor fuera de ella, aquellos que son dejados por la política porque fuera de ella tienen un trabajo peor (pero sólido y comprobable), y los que no tienen teóricamente nada fuera de la política y cuando están en la calle se dedican a vivir tan ricamente del aire. Estos últimos son los inquietantes, y sobre los que la fiscalía debería tener puesta permanentemente la lupa. Porque un ex político que vive del aire en realidad no vive nunca del aire, sino de ingresos, vamos a decirlo así, vagarosos y atípicos, y que jamás son magros sino todo lo contrario. Yo sospecharía por sistema de un ex político que empieza a vivir a todo trapo (esos "signos de ostentación" que son el sendero de guijarros brillantes que llevan en la oscuridad a los juzgados) gracias a que ya no se dedica a la política ni supuestamente a nada detectable, salvo los acostumbrados biberones "honoríficos" en organismos varios. Una vez le preguntaron a un muy relevante ex consejero murciano sobre el relativamente poco dinero que percibía en el despacho que había montado tras su paso por la política: "es que mi despacho es profesional, yo no he puesto un despacho de influencias, como ha hecho Fulanito (otro ex consejero también muy relevante)".
Confío, por contra, y en principio, en la honradez del ex político que vuelve al trabajo del que se fue temporalmente cuando entró en las listas de un partido, y que siempre ha vivido igual. Por eso creo en la inocencia última del presidente del Casino de Murcia, el ex político y alto funcionario de la Comunidad Autónoma Juan Antonio Megías, mientras no se demuestre lo contrario y aunque el fiscal del caso 'Umbra' (las recalificaciones de terrenos en torno a Nueva Condomina) ande tras su pista por malversación de caudales y no sé qué más. Yo creo conocer bien y de antiguo a Megías, pero no presumo su inocencia de esto, porque al final nadie conoce a nadie y en según qué circunstancias todos podríamos acabar rompiendo a criminales, como el protagonista de 'Breaking bad'. Es simplemente que personalmente no veo a Megías metido en operaciones turbias de alta ingenería financiera, junto a esos tipos movedizos que tenían puesto un kiosko en la Gerencia de Urbanismo de Murcia. No lo veo. Al bueno de Megías, salvo que la investigación me deje mal, le falta por completo el componente avieso que se precisa para estas chalanerías, y, por ejemplo, le sobra sentido crítico y lecturas. Creo sinceramente, y sin pretender hacer demagogia, que hay ex políticos que incluso no roban.
Otros artículos de José Antonio Martínez Abarca
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Confío, por contra, y en principio, en la honradez del ex político que vuelve al trabajo del que se fue temporalmente cuando entró en las listas de un partido, y que siempre ha vivido igual. Por eso creo en la inocencia última del presidente del Casino de Murcia, el ex político y alto funcionario de la Comunidad Autónoma Juan Antonio Megías, mientras no se demuestre lo contrario y aunque el fiscal del caso 'Umbra' (las recalificaciones de terrenos en torno a Nueva Condomina) ande tras su pista por malversación de caudales y no sé qué más. Yo creo conocer bien y de antiguo a Megías, pero no presumo su inocencia de esto, porque al final nadie conoce a nadie y en según qué circunstancias todos podríamos acabar rompiendo a criminales, como el protagonista de 'Breaking bad'. Es simplemente que personalmente no veo a Megías metido en operaciones turbias de alta ingenería financiera, junto a esos tipos movedizos que tenían puesto un kiosko en la Gerencia de Urbanismo de Murcia. No lo veo. Al bueno de Megías, salvo que la investigación me deje mal, le falta por completo el componente avieso que se precisa para estas chalanerías, y, por ejemplo, le sobra sentido crítico y lecturas. Creo sinceramente, y sin pretender hacer demagogia, que hay ex políticos que incluso no roban.
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